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Entrevista

Klement Tockner: Ambientes creativos

El presidente de una agencia austríaca explica cómo la industria puede beneficiarse a partir de la ciencia básica

El ecólogo Klement Tockner, a cargo del Austrian Science Fund desde 2016, también es docente en la Universidad Libre de Berlín

Léo Ramos Chaves

El ecólogo Klement Tockner, presidente de la agencia Austrian Science Fund (FWF), es enfático al señalar los riesgos que implica la adopción del impacto económico y social de la investigación científica como criterio para la selección de proyectos de científicos a los que se les concederá financiación. “Eso podría ir en desmedro de la innovación y desalentar el brío creativo de los investigadores”, sostiene. Desde 2016, Tockner dirige la principal agencia de fomento de la investigación básica austríaca, que en 2018 invirtió 230 millones de euros en proyectos, una cifra equivalente a 1.000 millones de reales. Si bien ampara inversiones en proyectos que canalizan exclusivamente la curiosidad de los investigadores, la FWF reconoce el potencial transformador de la ciencia básica sobre la realidad de la industria. Por eso es que la agencia ha asumido la tarea de generar puntos de contacto entre grupos de investigación de excelencia y empresas austríacas, tal como lo explica Tockner en la entrevista que se transcribe a continuación, concedida en el marco de su participación en la reunión del Global Research Council (GRC), que se llevó a cabo en el mes de mayo en la ciudad de São Paulo (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 280).

Más allá de la inversión en investigación básica, una de las misiones de la FWF consiste en promover articulaciones entre científicos y empresas. ¿Cómo lo hacen?
Voy a citar como ejemplo el desarrollo de nuevos materiales. Disponemos de un gran banco de datos con todas las propuestas que recibimos para esa área, que contiene informaciones sobre grupos de investigación y a qué se dedican. Nosotros realizamos una selección para identificar cuáles grupos o investigadores individuales están desempeñándose en la frontera del conocimiento en ese segmento. A continuación, consultamos a los científicos para verificar si ellos tienen interés en trabar contacto con empresas que desean producir nuevos materiales. Evidentemente, la industria conoce a la gente que investiga en ese campo, pero el caso es que aparecen nuevos grupos que producen conocimiento con aplicación potencial y que aún no han interactuado con empresas. Por lo tanto, nuestro trabajo se centra en generar las condiciones para que se concreten nuevas interacciones.

Esos grupos generalmente desarrollan ciencia básica. ¿Cómo puede aprovechar la industria ese conocimiento?
La interacción entre grupos de excelencia que realizan ciencia básica y empresas innovadoras tiende a beneficiarlos a ambos. Los investigadores tienen mucho por ganar cuando trascienden las barreras de sus laboratorios y entablan diálogo con el sector productivo. De este modo, ellos se enteran de las demandas de la industria e indirectamente toman contacto con problemas para los cuales todavía no hay solución. En tanto, la industria tiene la oportunidad de establecer vínculos duraderos con grupos académicos con potencial para lograr tales soluciones, aunque eso demande cierto tiempo. El objetivo es generar ambientes con un alto nivel de creatividad, algo que resulta fundamental para estimular la innovación. El mayor impacto que podemos generar, como agencia de fomento, es el de garantizar la financiación de proyectos que, independientemente del resultado, tengan el mérito de capacitar a individuos creativos que podrán desempeñarse profesionalmente en los sectores público y privado y, finalmente, promover transformaciones en la sociedad. Ese es el impacto principal de la investigación científica en la sociedad, pero es algo extremadamente difícil de medir y evaluar.

¿Por qué la FWF no considera el impacto social como un buen criterio para la selección de proyectos?
Porque ese abordaje puede comprometer la calidad de la investigación al inhibir la capacidad de los investigadores para proponer proyectos osados y correr riesgos. Nuestro objetivo es financiar proyectos orientados por la curiosidad de los investigadores en varias áreas del conocimiento, incluyendo humanidades y artes. En Austria existe otra organización que se dedica a promover la investigación aplicada que dispone de más recursos que nosotros. Estamos convencidos de que si la agencia se preocupa muy pronto por el impacto que la investigación va a generar en la sociedad, se puede desanimar cualquier intención de innovar que tengan los científicos. Otro aspecto de importancia reside en que pretendemos estimular la investigación transdisciplinaria. El país está interesado en promover la diversidad en los proyectos de investigación.

¿Cuál es la forma más adecuada de evaluar el impacto de la investigación básica?
Creemos que una buena manera de hacerlo consiste en monitorear la carrera de los científicos que patrocinamos luego de la finalización de los proyectos. Es muy importante saber qué es lo que están haciendo esas personas 5 ó 10 años después de concluir un doctorado o una pasantía posdoctoral. Muchos acaban trabajando en áreas diferentes a aquellas que estudiaron, pero llegan al mercado con una calificación diferencial, más crítica y con capacidad para aportar nuevos puntos de vista allí donde se desempeñen. Quien trabaja en un proyecto de investigación accede a un gran privilegio porque eso estimula el pensamiento y la creatividad, y le permite el acceso a conocimientos que no podrían adquirirse de otro modo. La creatividad no es algo que se aprenda haciendo cursos sino que es algo inherente a la experiencia práctica.

¿Esto también se aplica a las áreas de las ciencias humanas y sociales?
Por supuesto, y por eso no tenemos en cuenta el tema del impacto de la investigación al momento de evaluar las propuestas que recibimos. Eso es algo que solamente beneficiaría a algunas áreas del conocimiento, reduciendo la diversidad del conjunto de proyectos que podemos amparar. Tal como yo lo veo, todos los grandes retos que la sociedad enfrenta, tanto ahora como en el futuro, solamente podrán ser resueltos apelando a abordajes interdisciplinarios y transdisciplinarios. Y en este contexto, las ciencias humanas y sociales cumplen un rol fundamental y debe estimulárselas.

¿La evaluación de los proyectos en esas áreas requiere la adopción de criterios específicos?
En efecto. No se pueden utilizar los mismos criterios para evaluar el impacto de la investigación en biomedicina y en filosofía. Nuestra agencia cuenta con un panel de evaluación compuesto por diferentes disciplinas, y esto proporciona un clima de respeto entre ellas. Sabemos qué es lo positivo que un área puede ofrecerle a otra. No podemos partir del principio de que un campo del conocimiento es más relevante o importante que otro. Lo que realmente importa es respaldar a los proyectos más calificados. La excelencia es algo que no se negocia.

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