Estudios recientes indican que, en el transcurso de este siglo, el clima en la Amazonia Legal se está tornando cada vez más cálido y menos húmedo, especialmente durante los períodos de mayor sequía, que corresponden al segundo y tercer trimestre de cada año. Un artículo coordinado por científicos brasileños, publicado en septiembre en la revista científica Nature Communications, no solamente confirmó esta tendencia, sino que dio un paso más allá. Calculó la incidencia relativa de los dos factores principales que provocan el aumento de la temperatura máxima y la disminución de las lluvias en la estación seca: la deforestación de la selva tropical más extensa del planeta y los cambios climáticos globales.
Según este estudio, el desmonte es la alteración que genera una mayor reducción de las precipitaciones en la Amazonia, mientras que el calentamiento planetario, propiciado por la emisión de gases de efecto invernadero, es la causa que más contribuye al aumento de las temperaturas. “Desarrollamos un modelo estadístico que nos permitió discriminar hasta qué punto el aumento de la temperatura máxima y la reducción de las lluvias en la Amazonia son producto de la deforestación regional y cuánto de ello se debe a la influencia del calentamiento global en la estación seca”, dice el físico Marco Franco, del Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas de la Universidad de São Paulo (IAG-USP), autor principal del artículo.
Ambos fenómenos tienen incidencia en las temperaturas y en las precipitaciones en la Amazonia durante todo el año, pero, de acuerdo con las ecuaciones formuladas por los investigadores, esta influencia es más acentuada y evidente en los tres meses de mayor sequía. “Por este motivo, nuestro trabajo se centró específicamente en el período más seco”. En diferentes sectores de la Amazonia, la estación seca comprende trimestres distintos. En algunos, va de junio a agosto. En otros, de julio a septiembre.
Según se informa en el artículo, entre 1985 y 2020 se registró una disminución promedio de 21 milímetros (mm) en las precipitaciones de la estación seca en la Amazonia. La tala de los bosques fue responsable del 74,5 % de esta mengua (15,8 mm) y los cambios climáticos globales del 25,5 % restante (5,2 mm). En lo que respecta a las temperaturas máximas, la incidencia de estos dos fenómenos es exactamente opuesta. De los 2 grados Celsius (ºC) de aumento promedio de la temperatura máxima durante este período de 35 años, el estudio atribuye un 83,5 % de este incremento (1,67 ºC) al calentamiento global y un 16,5 % a la deforestación (0,33 ºC).
Entre el primero y el último año considerados por el trabajo, la superficie de la Amazonia Legal en donde la vegetación fue suprimida se duplicó: pasó del 10,9 % del total en 1985 al 21,3 % en 2020. En este mismo lapso, la concentración atmosférica de dióxido de carbono (CO2), el principal de los gases de efecto invernadero, fenómeno que motoriza los cambios climáticos globales, aumentó aproximadamente un 20 %.
Es de esperarse que el avance del desmonte al que está siendo sometida la Amazonia produzca una disminución de la pluviosidad y un aumento de las temperaturas en la región. La selva tropical emite gases que son importantes para el proceso de formación de los núcleos de condensación en la atmósfera, las semillas de las nubes que producen lluvias (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 285). Por eso los estudiosos del clima suelen decir que la Amazonia produce sus propias lluvias, como así también parte de la humedad que llega a otras regiones de Brasil.
También es bien conocido el efecto de calentamiento que la supresión de la vegetación provoca en las áreas que perdieron su cobertura forestal. “El aporte que hace este trabajo consiste en haber desarrollado un enfoque que permitió diferenciar los efectos del desmonte, una alteración regional, de los impactos de los cambios climáticos, un fenómeno mundial”, comenta el meteorólogo Luiz Augusto Machado, del Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (IF-USP), coordinador del equipo que llevó a cabo el estudio.
La disminución del volumen de lluvias en la estación seca puede parecer pequeña, sobre todo para una región como la Amazonia, en donde el total de las precipitaciones anuales suele superar los 2.000 mm. “Al producirse durante la estación más seca, cuando la selva se encuentra fragilizada por el estrés hídrico, esta mengua de 21 mm en las lluvias, si bien es pequeña en términos absolutos, tiene un gran impacto en la región”, comenta Machado. Una disminución de este calibre durante los meses más húmedos no tendría mayores consecuencias y pasaría casi desapercibida.
Entre 1985 y 2020, los desmontes fueron responsables de una disminución de 21 mm en las precipitaciones anuales durante la estación seca en la Amazonia
Las cifras que se destacan en el artículo corresponden a valores promedio para los meses más secos en la Amazonia Legal, que comprende la totalidad del bioma de la selva amazónica y parte de los biomas brasileños del Cerrado y del Pantanal. Se trata de una región enorme, una superficie aproximada de 5,2 millones de kilómetros cuadrados (km2), correspondiente al 59 % del territorio nacional. Para calcular los impactos de la deforestación y del cambio climático global sobre esta inmensa extensión de tierra, en el artículo se dividió a la Amazonia Legal en 29 segmentos selváticos menores, de unos 90.000 km2. Cada una de estas parcelas, que abarcan aproximadamente la mitad de la superficie de la Amazonia Legal, se analizó por separado, y también se hizo lo propio con la región en su conjunto.
En las fracciones con mayor volumen de deforestación (donde casi un 30 % de la selva fue talada), la disminución de las precipitaciones a lo largo de los 35 años llegó a ser de 50 mm en la estación seca, más del doble de lo que se constató para toda la región. “En esta estación, ingresa menos humedad procedente del océano Atlántico en la Amazonia y la selva virgen asume un rol aún más importante en la generación de lluvias que en los meses más húmedos”, comenta la bioquímica Luciana Gatti, coordinadora del Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero (LaGEE, por sus siglas en portugués), del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), quien no participó en el nuevo estudio.
El artículo utilizó datos sobre la deforestación suministrados por MapBiomas, una iniciativa de la sociedad civil que opera como una red colaborativa integrada por más de 70 organizaciones no gubernamentales (ONG), universidades y startups de tecnología. “Contribuimos con la serie histórica de mapas anuales sobre la cobertura y el uso del suelo en la Amazonia”, explica la ecóloga Julia Shimbo, coordinadora científica de MapBiomas y también coautora del artículo.
Los autores principales del estudio prefirieron trabajar con los datos de MapBiomas en lugar de utilizar la información del Proyecto de Monitoreo del Desmonte en la Amazonia Legal por Satélite (Prodes), del Inpe, que proporciona el índice de deforestación oficial divulgado anualmente por el gobierno brasileño. La mayor resolución espacial de MapBiomas, que es capaz de observar recortes de la vegetación en áreas de hasta 30 metros, pesó en la elección. El patrón de pluviosidad en la Amazonia que se adoptó en el trabajo se obtuvo a partir de datos suministrados por múltiples satélites de la Misión Global de Medición de Precipitaciones (GMP, por sus siglas en inglés).
Otra conclusión interesante del estudio indicó que el clima de la selva tropical no responde en forma lineal a la pérdida de vegetación nativa. Al inicio del proceso de deforestación, cuando el volumen de la cubierta forestal eliminada se sitúa entre el 10 % y el 40 % del total, los impactos climáticos de esta alteración aparecen más rápidamente. “Todavía nos encontramos dentro de este rango inicial del desmonte cuando analizamos la coyuntura actual de la Amazonia en su conjunto”, dice Franco.
En el artículo, los autores también proyectan cómo será el clima de la Amazonia a mediados de la próxima década. Si el ritmo del desmonte de la selva tropical se mantiene constante por otros 10 años, el aumento de la temperatura máxima en la estación seca alcanzará los 2,64 ºC y la disminución de las precipitaciones a 28,3 mm en 2035, siempre en comparación con los valores de referencia de 1985.
Este artículo salió publicado con el título “Agobio por partida doble” en la edición impresa n° 356 de Octubre de 2025.
Proyecto
Centro de Investigación e Innovación en Gases de Efecto Invernadero – RCG2I (nº 20/15230-5); Modalidad Centros de Investigaciones en Ingeniería (CPE); Convenio/Acuerdo BG E&P Brasil (Grupo Shell); Investigador responsable Julio Romano Meneghini (USP); Inversión R$ 25.376.639,63.
Artículo científico
FRANCO, M. A. et al. How climate change and deforestation interact in the transformation of the Amazon rainforest. Nature Communications. 2 sep. 2025.
