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Trayectorias

La genética de los hongos

Un investigador de la Universidad de São Paulo obtiene un premio mundial por sus aportes en el campo de la microbiología

Gustavo Goldman es el ganador de la edición 2021 del ASM Moselio Schaechter Award in Recognition of a Developing-Country Microbiologist

Archivo personal

Con una carrera dedicada a la investigación en el campo de la microbiología y la biología molecular, el carioca Gustavo Henrique Goldman busca desde hace más de 30 años información genética para comprender mejor la evolución y el comportamiento de los hongos, más concretamente los de la especie Aspergillus fumigatus, causante de la enfermedad pulmonar que se conoce como aspergilosis.

Docente y coordinador de laboratorio en la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de Ribeirão Preto, en la Universidad de São Paulo (FCFRP-USP), Goldman fue el ganador, en el mes de septiembre, del 2021 ASM Moselio Schaechter Award in Recognition of a Developing-Country Microbiologist. Este premio, considerado uno de los más importantes del mundo en el área, lo otorga la Sociedad Americana de Microbiología (ASM), con sede en Washington, la capital de Estados Unidos. “Recibo el premio en reconocimiento a la profesionalización de la investigación en microbiología que se lleva a cabo en Brasil, que avala el prestigio de nuestros científicos en el resto del mundo”, dice Goldman, el primer brasileño galardonado por la institución. La entrega de la distinción está prevista para llevarse a cabo en junio del año que viene, durante la asamblea anual de la asociación.

Goldman se graduó como biólogo en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en 1983. Al concluir sus estudios universitarios, recibió una oferta para trabajar en el proyecto de construcción de la central hidroeléctrica de Tucuruí, en el municipio homónimo del estado norteño de Pará. Allí creó un banco de germoplasma a partir de las especies de árboles madereros y frutales que ocupaban la zona del embalse. “Llevábamos el material a un vivero y lo plantábamos en una isla cercana a la central”, relata. “De esa manera, pudimos conservar una muestra de la diversidad genética de esa región”. Durante su maestría en microbiología en la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (Esalq-USP), Goldman se abocó al estudio de la especie Aspergillus niger, investigando un mejoramiento genético del hongo para la producción de celulasa, una enzima que se utiliza en la producción de piensos para animales. En su doctorado en biología molecular, que culminó en 1993 en la Universidad de Gante, en Bélgica, estudió el hongo Trichoderma harzianum, ampliamente utilizado en el control de otros hongos patógenos de las plantas.

Aunque el Aspergillus fumigatus se encuentra con mayor frecuencia en el suelo, también puede infectar a los animales y a los seres humanos cuando se lo inhala. Esto se debe a que es resistente a las altas temperaturas, soportando hasta 44 grados Celsius (ºC), lo que lo caracteriza como un hongo termotolerante. “Podemos decir que 37 ºC es su temperatura favorita”, precisa Goldman. La aspergilosis, una enfermedad que afecta a pacientes con el sistema inmunitario deprimido, puede causar neumonía y bronquitis y extenderse de forma invasiva, llegando incluso a provocar la muerte. “Aunque causa más muertes que el paludismo y la tuberculosis, desgraciadamente las enfermedades fúngicas están hiperdesatendidas”.

En los estudios realizados en el laboratorio que coordina en el FCFRP-USP, Goldman y su equipo trabajan para entender cómo responde el Aspergillus fumigatus al estrés resultante de los procesos de defensa del sistema inmunológico, a partir de las proteínas MAP quinasas, determinantes genéticos importantes para entender la capacidad de supervivencia y multiplicación de este hongo. “Ya disponemos de una clasificación funcional de varios genes que codifican los factores de transcripción y esto es importante para comprender las diferentes tensiones a las que se enfrenta el organismo cuando desarrolla resistencia o la tolerancia a las drogas antifúngicas”, culmina.

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