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Trayectorias

La naturaleza en la punta de un lápiz

Ilustradora del Instituto Botánico de São Paulo durante 30 años, Cecília Tomasi se dedica a la representación de la flora brasileña

Colección personal Tomasi durante una clase, en un registro de 2016Colección personal

Los bosquejos en lápiz que aparecen en forma ya muy detallada van precedidos de una cuidadosa observación, que puede realizarse con la ayuda de una lupa o incluso de un microscopio. A continuación, el boceto se recubre con tinta china o acuarela, resaltando aspectos que raramente se verían en un registro fotográfico. Así es como durante tres décadas la artista e ilustradora Maria Cecília Tomasi ha documentado a las especies vegetales y ha colaborado con la investigación científica desarrollada en el Instituto de Botánica de São Paulo, donde también ha trabajado como curadora de la colección de ilustraciones, dibujos y pinturas.

“La ilustración hace posible un enfoque muy específico que pone de manifiesto los aspectos generales y, al mismo tiempo, específicos de cada familia y especie, algo muy valorado en la taxonomía y la clasificación de las plantas”, dice la ilustradora, ahora jubilada del instituto. Natural de la ciudad de Bauru, en el interior del estado de São Paulo, Tomasi se mudó a la capital del estado tras concluir la licenciatura en educación artística. En 1981 resultó seleccionada en un concurso organizado por el instituto, que en ese momento buscaba dibujantes para conformar su plantel de colaboradores. “Me presenté al concurso sin saber realmente qué iba a hacer allí”, recuerda Tomasi. “Pronto comprendí cuál sería mi trabajo y me interesé cada vez más por la reproducción de las diferentes especies de plantas”.

En su mayoría elaborados con tinta china, los dibujos se utilizaban para ilustrar los artículos producidos por los científicos del instituto. “Como la impresión de revistas en colores era más cara, siempre dibujábamos en blanco y negro”, recuerda. La mejora técnica sobrevino en 1993, durante una temporada pasada en el Real Jardín Botánico de Kew, en Londres, Inglaterra. Allí, durante seis meses, Tomasi asistió a un curso de acuarela botánica promovido por la Fundación Botánica Margaret Mee, una artista inglesa (1909-1988) que vivió en São Paulo y que formó parte del Instituto de Botánica en la década de 1960: “Fue en Londres donde empecé a utilizar el color en parte de mis dibujos”, relata. Las técnicas de coloreado aprendidas en el curso le abrieron nuevas oportunidades laborales, tales como la ilustración de libros y revistas.

Colección personal Una acuarela de la especie Miltonia kayasimae Pabst.Colección personal

Los dibujos de Tomasi adquieren consistencia a partir de la observación de plantas vivas, herborizadas –una técnica que consiste en prensar y secar el material vegetal–, o conservadas en soluciones fijadoras. “Las fotografías pueden ayudar, pero la observación se hace más difícil debido a la ausencia de tridimensionalidad”, explica. Las formas varían  bastante. Dependiendo de las necesidades de cada investigador, van desde las básicas, con trazos muy simples, hasta las rebosantes de detalles”, añade.

La ilustradora, quien actualmente enseña la técnica en cursos privados, ha perdido la cuenta de cuántos trabajos ha realizado en sus 40 años de actividad. “Muchas de las ilustraciones se las quedaron los investigadores. Además de formar parte de artículos científicos, los dibujos también se utilizan en clases y congresos”, comenta. En 2010, en reconocimiento a su contribución en el campo de la investigación botánica, los investigadores del Instituto de Botánica y del Jardín Botánico de Río de Janeiro bautizaron con su nombre a una nueva especie de anturio: Anthurium tomasiae. La misma fue recogida en una zona de Bosque Atlántico en Serra da Bocaina, en el interior del estado de São Paulo.

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