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Neurofarmacología

La química de la memoria

La dopamina, un neurotransmisor asociado con la recompensa, controla la duración de los recuerdos

Uno de los más importantes grupos internacionales de estudiosos de la memoria descubrió en pruebas realizadas con ratones los fenómenos bioquímicos relacionados con el almacenamiento persistente de los recuerdos. También demostró que la fijación de la memoria ocurre en un modo relativamente independiente al de su adquisición: hay que exponerse a una situación para recordarla, pero el hecho de haber sido memorizada no significa que será recordada durante mucho tiempo.

En ratones y muy probablemente también en los seres humanos, los recuerdos que persisten durante largos períodos, a veces durante toda la vida, involucran la activación de una región profunda del cerebro: el área tegmental ventral, según demostró el equipo coordinado por el neurocientífico Martín Cammarota, de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul (PUC-RS), en un artículo publicado en la revista Science del 21 de agosto. Con 25 mil neuronas en los roedores y 450 mil en los seres humanos, esa región de pocos milímetros de espesor es la principal productora del neurotransmisor dopamina en el sistema nervioso central.

En colaboración con Jorge Medina, de la Universidad de Buenos Aires, Cammarota, Janine Rossato, Lia Bevilaqua e Iván Izquierdo planificaron una serie de pruebas para verificar cómo se produce el almacenamiento de la memoria. En los experimentos, sometieron a diferentes grupos de ratones a dos tipos de entrenamiento. En uno de ellos, los roedores eran colocados sobre una plataforma en el interior de una jaula y recibían una sutil descarga eléctrica cuando bajaban para explorar el ambiente. Esa experiencia, que causa un shock leve, suele ser recordada durante unos pocos días los animales se olvidan del shock y vuelven a descender de la plataforma si la prueba es repetida dos o tres días más tarde, una señal de que la memoria no ha sido fijada. En otro tipo de entrenamiento, que lleva al registro persistente del recuerdo, los animales recibieron una descarga dos veces más intensa al salir de la plataforma. Y se acordaban de la experiencia desagradable dos semanas más tarde, un largo tiempo para los roedores, equivalente a algunos años para los seres humanos.

Fijación
En un lapso de entre algunos minutos y 12 horas después de las pruebas, los investigadores inyectaron en el hipocampo de los ratones, el área cerebral ligada con el almacenamiento de la memoria, ora un compuesto que impide la acción de la dopamina, ora un fármaco que simula el efecto de ese neurotransmisor. La neutralización de la dopamina permitió a los roedores recordar la experiencia dos días después de la prueba inicial. Pero les impidió recordar la experiencia más dañina en las semanas siguientes. Este resultado demuestra que la formación y la persistencia de la memoria son procesos distintos, explica Cammarota.

Con la aplicación del fármaco que simula la acción de la dopamina, se transformó la memoria volátil en persistente: hasta dos semanas después de recibir el shock leve los roedores lo recordaban. Pero eso sólo ocurrió cuando el compuesto fue administrado 12 horas después de la prueba, sugiriendo que la persistencia del recuerdo se define medio día después de una determinada experiencia.

Las pruebas con otros compuestos demostraron también que los recuerdos no se tornan duraderos sin la activación del área tegmental ventral, productora de la dopamina. Resulta que la acción de las neuronas de esa región libera dopamina en una región vecina, el hipocampo. En el hipocampo, la dopamina estimula la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), que dispara la síntesis de proteínas que fijan la memoria. Nada de esto ocurre sin la activación del área tegmental justo después de la experiencia. La activación inmediata, que sucede cuando el cerebro identifica un evento importante, resulta esencial para la reactivación de ese circuito 12 horas más tarde y el almacenamiento del recuerdo, afirma Cammarota.

Todavía existen muchas dudas al respecto de ese proceso. No se conoce porqué la decisión de preservar o descartar el recuerdo sólo ocurre 12 horas después del suceso, si es posible modificarlo en otros momentos, ni si ese fenómeno, observado al despertar un recuerdo desagradable (shock), vale para la memorización de eventos placenteros. Pero el descubrimiento hace posible el desarrollo de compuestos que actúen sobre la dopamina y ayuden en la fijación de recuerdos en personas con enfermedades que afectan la capacidad de memorización. Este hallazgo también abre el camino para una nueva comprensión del consumo abusivo de drogas. Drogas tales como la cocaína aumentan el nivel de dopamina en el cerebro. La dopamina es responsable por la sensación de placer y recompensa, explica Cammarota. Es posible que un desequilibrio en ese sistema conduzca al usuario a recordar los efectos agradables y a retirar de la memoria los malos.

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