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Ciencias políticas

La selva verde oliva

Estudios analizan el pensamiento militar sobre la Amazonia

?De una batalla como nunca hubo igual/compañía de audaces, indómitos/ abanderados de raza viril/ ansiosos por ver la Amazonia/ para siempre integrada al Brasil?: los versos de la canción La más bella batalla, del 6º Batallón de Ingeniería y Construcción, con sede en la Amazonia, resumen a la perfección el pensamiento militar sobre la región, con sus referencias históricas (el sombrero del grupo, por ejemplo, imita el de los antiguos bandeirantes), el espíritu guerrero de misión y, lo más importante, el ideal de que se vive un inusitado estado de guerra para que al fin un estado brasileño se integre a Brasil. ?En la visión de las Fuerzas Armadas, y de sus intelectuales militares, la Amazonia representa la última frontera que ha de ser conquistada e incorporada al Estado brasileño. Después de dos décadas actuando en la defensa del orden político después del 64, los uniformados están cada vez más volcados a una misión militar clásica: asegurar la soberanía nacional con la fuerza de las armas?, explica la científica política Adriana Marques, autora de la recién defendida (en la USP) tesis doctoral ?Amazonia: pensamiento y presencia militar?, dirigida por Rafael Duarte Villa.

?La soberanía sobre el territorio, un tema que permaneció subordinado a la estrategia de contención del comunismo a lo largo de toda la Guerra Fría, vuelve ahora con una fuerza re-vigorada?, continúa la investigadora. ?De hecho, la Amazonia se ha convertido, cada vez más, un símbolo movilizador de las Fuerzas Armadas nacionales, un símbolo de soberanía y de la misión militar, una vez que las amenazas representadas por la Unión Soviética y Argentina dejaron de existir en el plan externo y el comunismo no configuraría más una referencia para la defensa interna?, afirma el filósofo Humberto José Lurenção, que acaba también de defender en la Unicamp su tesis de doctorado sobre el tema: ?Las Fuerzas Armadas y la Amazonia (1985-2006)?, orientada por Shiguenoli Miyamoto. Curiosamente, esa preocupación con la región amazónica, motivo para que sean enviados para allá cada vez más efectivos militares y el Ministerio de la Defensa sea presionado con pedidos para el aumento del presupuesto de las Fuerzas Armadas, cambió antiguos parámetros militares brasileños. ?El Ejército, en particular, se dedica a la elaboración de una doctrina militar genuinamente brasileña, que tiene como uno de los trazos principales justamente la percepción de que los posibles enemigos del Ejercito brasileño estén en el hemisferio Norte, en especial los EE.UU.?, observa Adriana. Para los militares, continúa la investigadora, la globalización es vista de manera pesimista y revela, en última instancia, una nueva forma de colonialismo en que la expansión de los Estados no se hace más por medio de la conquista territorial.

De la misma forma, la ideología uniformada afirma que las preocupaciones humanitarias y ecológicas de los países ricos del Norte no son sinceras y, en verdad, ?camuflan? intereses y oportunidades económicas, o sea, camuflan la codicia de esos países por la Amazonia. El antiguo ?socio? de los tiempos de la dictadura hoy es visto con desconfianza. ?En la post-Guerra Fría se instauraron el concepto y la práctica del derecho de ingerencia, cuyo marco fue la acción americana en la Guerra del Golfo, entre 1990 y 1991. Para los militares brasileños, los principios de no intervención y auto-determinación, fundamentos de las relaciones internacionales de la Guerra Fría, fueron relegados a planos secundarios. En esa perspectiva, los EE.UU., para las Fuerzas Armadas, se vienen posicionando como árbitro del nuevo orden mundial, en la condición de superpotencia militar, y ciertamente intervendrán en Estados extranjeros en los casos en que estos discrepen de sus intereses estratégicos vitales, sin oír al Consejo de Seguridad de la ONU. Los ataques del 11 de Septiembre de 2001, anotan los investigadores, llevaron aún más adelante esa ?independencia? con la creación de los llamados ?ataques preventivos?. ?A partir de ese concepto, la percepción realista de las Fuerzas Armadas considera que la Amazonia corre un riesgo más o menos inminente de ser internacionalizada, en razón del fuerte interés estratégico que despierta en los países desarrollados y por encontrarse en una zona geopolítica de fuerte influencia americana?, analiza Lurenção. ?Una verdadera conspiración contra el dominio brasileño en la Amazonia está siendo fundamentada en ideologías hechas por organizaciones científicas y religiosas de países del hemisferio Norte y endosadas por sus gobernantes?, escribió el general de división Meira Mattos.

¿Paranoia? ?Acabó la fase de contemporización. Ahora es la vez de la acción militar, pues los países que tienen la Amazonia no saben cuidarla?, afirmó, en 1999, el entonces vice-presidente de los EE.UU., hoy Premio Nobel, Al Gore. No fue una voz aislada: del presidente francés François Mitterrand (?El Brasil necesita aceptar una soberanía relativa sobre la Amazonia?) al general Patrick Hughes, jefe del órgano de informaciones del Ejercito americano (?Si el Brasil decide hacer un uso de la Amazonia que ponga en riesgo el medio ambiente de los EE.UU., tenemos que estar listos para interrumpir ese proceso?), pasando por Mijail Gorbachov (?El Brasil debe delegar parte de sus derechos sobre la Amazonia a los organismos internacionales competentes?), sin hablar de los comentarios similares de Henry Kissinger, John Major y Helmut Kohl, no hubo quien no insinuase o hablase abiertamente sobre la supuesta ?incompetencia brasileña? de mantener la región. ?Según la visón militar brasileña, la Amazonia es la principal vulnerabilidad estratégica brasileña, plena de flancos para que la comunidad internacional acuse al gobierno brasileño de controlar su propio territorio y proteger la Selva Amazónica, lo que podría, en el futuro, llevar a una internacionalización de la región?, anota Adriana. Aunque esa idea  de codicia extranjera, continúa la investigadora, no haya sido creada por los militares, desempeña un papel fundamental en lo imaginario de las Fuerzas Armadas, que, recuerda Lurenção, teme que la región sea víctima de un proceso de ?balcanización? o ?mexicanización? por los países ricos.
Vacío – Para ello, según los uniformados, contribuye el ?vacío demográfico? del área: son cuatro habitantes por kilómetro cuadrado en una región de 11 mil kilómetros de fronteras terrestres y 1,6 mil kilómetros de frontera marítima. ?Pero el vacío a que se refieren los estudios militares hablan también del vacío de una población comprometida con la preservación de la soberanía brasilera sobre la región. La percepción de que los pueblos indígenas puedan ser cooptados por extranjeros es una constante en el discurso militar?, explica la investigadora. Así, continúa, los principales argumentos de los uniformados para  contraponerse a la llamada demarcación en área continua de las tierras indígenas se basan en el hecho de que ellas estén próximas a la faja de frontera y hay posibilidad de que esas tierras se tornen el embrión de un Estado autónomo. ?Las riquezas existentes en el subsuelo de las tierras reivindicadas también son citadas con frecuencia como argumento a favor de la revisión de las demarcaciones.? Lurenção concuerda: ?La preocupación internacional con los indígenas es considerada exagerada y sería otro indicio de la conspiración que tiene por objetivo el apropiarse de las riquezas amazónicas, en especial las del subsuelo. Las presiones extranjeras, según los militares, no corresponderían a los intereses del indio brasileño, sino a los designios de la codicia imperialista empeñada ya en la ocupación disimulada del espacio amazónico y en la preparación de la proclamación de la independencia de las tribus como naciones enclavadas en Brasil, del cual se desmembrarían?.

El objetivo central de esas desconfianzas, revelado en varios textos de instituciones militares como la Escuela Superior de Guerra, es dirigido a las Organizaciones No-gubernamentales (ONG?s) extranjeras que actúan en la Amazonia. ?La principal crítica es que muchas de las ONG?s tienen objetivos espurios, diferentes de los declarados, como presionar al gobierno brasileño a preservar la selva y a hacer cada vez más inaccesibles      grandes áreas, declaradas reservas indígenas, parques nacionales o áreas de protección ambiental?, apunta Lurenção. Según él, para los militares, tales ONG?s serían ?no-gubernamentales? solamente en la denominación, estando al servicio de los gobiernos extranjeros o siendo manipuladas por ellos. En el mismo contexto, la estrategia de esas organizaciones sería usar a los medios para convencer a la opinión pública nacional e internacional de que la cuestión amazónica es del interés de la humanidad, y no solamente de los países suramericanos, que no tienen capacidad para garantizar su conservación. Digno de señalar fue un adhesivo de carro anónimo que circuló por Europa con el lema:  ?Salve la Selva Amazónica: queme a un brasileño? o el célebre mapa apócrifo que circuló por internet como que formaba parte de un libro didáctico estadounidense que mostraba la Amazonia separada del territorio brasileño.
Transformación – El combate al narcotráfico y hasta la transformación de movimientos guerrilleros como las Farc en la rubrica de ?terroristas? igualmente, apuntan los investigadores, servirían, en la visión militar, como forma de internacionalizar la región amazónica. ?En la división de trabajo propuesta por los países ricos del Norte para los países del Sul, los últimos desempeñarían actividades semipoliciales, misión rechazada  por las Fuerzas Armadas brasileñas, dejando la seguridad militar bajo los cuidados de las organizaciones internacionales?, observa Adriana. Eh ahí nuevamente la amenaza del principio de la ingerencia: para proteger a sus países de terroristas y traficantes sería aceptable una ?intervención? en territorio brasileño. ?Según varios militares, uno de los efectos del Plan Colombia (la adhesión de varios países a la pacificación de la guerrilla colombiana) es el facilitar la penetración militar estadounidense en los países de la América Latina. El equilibrio de fuerzas entre los diversos países puede ser alterado según las circunstancias del interés americano. Los gobiernos de los países que se someten a los EE.UU., desistiendo de su soberanía, reciben apoyo financiero, material, tecnológico y tropas americanas?, señala Lurenção.

?En la imaginación militar la soberanía brasileña sobre la Amazonia sólo podrá ser mantenida por medio de la presencia de las Fuerzas Armadas en la región. Esta percepción, sin embargo, no es orientada solamente por la identificación de amenazas externas. La idea de que los militares son los avalistas de la integración nacional es uno de los principales rasgos de la cultura estratégica de las Fuerzas Armadas brasileñas?, describe Adriana. Para ello, observa la investigadora, los militares contaron con el poço caso o el beneplácito de los políticos. ?Los políticos ven la actuación de los militares en la región de forma positiva y no cuestionan las estrategias militares escogidas para defender el país. La poca atención dispensada por el mundo político a las cuestiones de defensa permite que los militares actúen con elevado grado de autonomía en la Amazonia.? Prueba de eso es que proyectos como el Sivam y el Calha Norte pasaron de largo por el Congreso Nacional, recuerda Lurenção, para quien, ?para garantizar la defensa de la Amazonia es necesario que esa cuestión no sea solamente un asunto exclusivo de las Fuerzas Armadas y, así, además de la presencia militar, es necesario que se haga factible un conjunto de políticas públicas más sensible las especificidades de la región, que haga convergir el crecimiento económico, el desarrollo social, la preservación ambiental y la defensa?. Prueba de que es posible la existencia de un ?ataque preemptivo? del ?bien?.

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