En el registro de la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que data de 1948, figura una referencia especial a un brasileño. Al iniciar su discurso de toma de posesión de la presidencia de la Conferencia Internacional de Salud de 1946, en San Francisco, Estados Unidos, el cirujano local Thomas Parran (1892-1968) formuló un agradecimiento al “doctor De Paula Souza” y al “doctor Szeming Sze”, es decir, el sanitarista Geraldo Horácio de Paula Souza (1889-1951) y el diplomático Szeming Sze (1908-1998), representantes a su vez de Brasil y de China. Ambos, así lo subrayó, habían sido los responsables de la articulación que había hecho posible la realización de aquel encuentro y la inserción de la salud como uno de los temas de la asamblea de creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la llamada Carta de las Naciones Unidas, un año antes, que viabilizó la creación de la OMS.
La Carta de las Naciones Unidas “ni siquiera contenía los vocablos salud o higiene”, comentó De Paula Souza en una entrevista concedida a la extinta radio Excelsior de Brasil el 26 de noviembre de 1949. En dicha entrevista, citada en un artículo científico de 1984 publicado en la Revista de Saúde Pública, De Paula Souza comentó que había propuesto la creación de “una agencia de salud pública internacional dependiente de las Naciones Unidas o ligada a esa organización”, pero que su sugerencia fue aceptada solamente después de “largas conversaciones y arreglos” y mediante el apoyo de la delegación china.

Archivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USPRetrato de De Paula Souza en su despachoArchivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USP
De Paula Souza era una figura conocida en el medio académico brasileño e internacional. Doctor por la en ese entonces flamante Escuela de Higiene y Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, y primer director de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (FSP-USP), había puesto en marcha en 1925 una reforma sanitaria que expandía la óptica centrada en las obras de infraestructura e incorporaba la educación sanitaria. Inspirada en el modelo estadounidense propalado por la fundación Rockefeller, dicha reforma se basaba en la creación de centros de salud y cursos de educadores sanitarios para formar lo que denominaba como “la conciencia sanitaria” de la población. “El gran aporte de De Paula Souza residió en apostar por la formación de agentes sanitarios públicos para prevenir la propagación de diversas enfermedades infecciosas”, sintetiza el historiador Jaime Rodrigues, de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp) en su campus de la localidad de Guarulhos.
La elite cafetalera
El apellido De Paula Souza ya era conocido y respetado a finales del siglo XIX, cuando nació el futuro sanitarista en la localidad de Itu, en el interior paulista. Su padre, Antônio Francisco de Paula Souza (1843-1917), representante de la elite cafetalera paulista, fue un ingeniero de proyección nacional, diputado estadual, fundador y durante 24 años ─hasta su muerte─ el primer director de la Escuela Politécnica que formaría parte de la fundación de la USP.
Pero su hijo se inclinó hacia las ciencias biomédicas. A los 16 años, ingresó a la Escuela de Farmacia de São Paulo, y tres años después empezó otra carrera, en la Facultad de Medicina de Río de Janeiro. Durante las vacaciones, trabajaba en la Politécnica de la USP con el médico veterinario suizo-brasileño Roberto Hottinger (1875-1942), quien lo encaminó hacia la concreción de pasantías en Alemania, Francia y Suiza.

Colección Geraldo Horácio de Paula Souza / Museo Histórico de la FM-USPDe Paula Souza (en primer plano, a la izq.) con sus compañeros de la Universidad Johns HopkinsColección Geraldo Horácio de Paula Souza / Museo Histórico de la FM-USP
En 1913, graduado ya en medicina, De Paula Souza empezó a trabajar como asistente de Hottinger en su laboratorio de la Escuela Politécnica. Juntos realizaron una serie de experimentos con miras a analizar la calidad del agua distribuida en la ciudad de São Paulo. “Les preocupaban las enfermedades de transmisión hídrica, como la fiebre tifoidea”, explica la socióloga Cristina de Campos, de Universidade São Judas Tadeu, quien estudió la trayectoria del médico durante su maestría realizada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la USP, con el apoyo de la FAPESP. Hottinger y De Paula de Souza desarrollaron un dispositivo denominado perfector, a base de ozono, para la purificación del agua. Posteriormente, como director del Servicio Sanitario del Estado de São Paulo, su primera medida sería la implementación de la cloración del agua corriente en la ciudad.
En 1914, De Paula Souza asumió el cargo de profesor asistente en el Departamento de Química de la recién creada Facultad de Medicina y Cirugía de São Paulo. El siguiente paso, crucial para su formación, sería su doctorado en higiene y salud pública obtenido en Estados Unidos, fundación Rockefeller de por medio. Su formación en Estados Unidos solamente fue posible merced al convenio suscrito entre dicha fundación y la gobernación paulista, que en 1918 creó el Instituto de Higiene, embrión de la FSP-USP (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 264). Tal acuerdo preveía el envío de dos médicos brasileños como becarios para estudiar en la Escuela de Higiene de la Universidad Johns Hopkins.

Archivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USPLos desechos de una letrina (a la der.) se vierten sobre el arroyo Saracura Grande, en el actual barrio de Bixiga, en São Paulo, cerca de un área usada por lavanderas (a la izq.)Archivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USP
Fueron seleccionados los médicos Francisco Borges Vieira (1893-1950) y De Paula Souza, quienes así se convirtieron en los primeros brasileños con sendos títulos de doctor en higiene y salud pública. “Como representantes de la alta elite paulistana, fueron elegidos a dedo”, afirma el médico Guilherme Arantes Mello, de la Unifesp, quien escribió al respecto de esa etapa de la salud pública en Brasil en un artículo científico publicado en diciembre de 2011 en la revista História, Ciências, Saúde – Manguinhos.
De Paula Souza se hizo cargo de la dirección del Instituto de Higiene tan pronto como regresó de Estados Unidos, en 1921. Diez años después, por iniciativa suya, el instituto se transformó en la Escuela de Higiene y Salud Pública del Estado y se incorporó a la USP en 1934. En 1945, su nombre cambió por el de Facultad de Higiene y Salud Pública, aún bajo su dirección, para llegar posteriormente a su denominación actual, en 1969.
En 1922, De Paula Souza asumió la dirección del Servicio Sanitario del Estado de São Paulo, y tres años después se promulgó a instancias suyas un nuevo Código Sanitario que ponía de relieve la educación sanitaria de los habitantes de la ciudad. Argumentaba que un ambiente saneado sería ineficiente sin la formación de una “cultura sanitaria”. La economista Maria Alice Rosa Ribeiro, de la Universidad de Campinas (Unicamp), reproduce en su libro História sem fim… Inventário da saúde pública (Unesp, 1993) el fragmento de una conferencia en la que De Paula Souza explicita ese punto de vista, no sin una buena cuota de prejuicios: “Pongamos al cholo ignorante en la casa del patrón y a éste en la choza del cholo, o al propietario de Higienópolis en el conventillo de Brás y a la familia inculta en el palacio del primero y se observará el acierto de lo que afirmo: sería rápida la transformación de la choza y la tapera en lugares compatibles con una vida digna, como así también la de la casa grande y el palacio en los más peligrosos antros de enfermedad y miseria”.

Archivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USPDe Paula Souza participa en la ceremonia de la firma de la constitución de la OMS, el 22 de julio de 1946 en Nueva YorkArchivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USP
En el marco de esta concepción, el individuo debería ser educado con el fin de que no ponga en riesgo a toda la sociedad. “Existía una demanda social de control de las epidemias, que afectaban a ricos y pobres en detrimento de las actividades económicas”, destaca la enfermera sanitarista Maria Cristina da Costa Marques, coordinadora del Centro de Memoria de la FSP-USP, que custodia el archivo de De Paula Souza. “Se trata de un modelo que se consolida de la mano de un proyecto político y económico de fortalecimiento del estado”. Bajo el influjo de la eugenesia, una seudociencia racista que pregonaba el mejoramiento de la “raza brasileña”, se apuntaba a formar una nación de trabajadores disciplinados, fuertes y sanos. Según Da Costa Marques, De Paula Souza, al igual que otros sanitaristas de la época, estaba influenciado por la eugenesia.
De Paula Souza trajo de Estados Unidos el modelo de los health centers, los centros de salud, con un rol esencialmente preventivo: apuntaban a popularizar los buenos hábitos de higiene y divulgar temas de interés sanitario mediante la asesoría personal, charlas, folletos y exposiciones. Un papel clave en ese trabajo de orientación y difusión les incumbía a las educadoras sanitarias, quienes también trabajaban en las escuelas y efectuaban visitas domiciliarias. En 1925 se creó un Curso de Educación Sanitaria en el Centro de Salud Modelo instalado en el Instituto de Higiene. Estaba destinado a maestras primarias como una estrategia tendiente a compensar la escasez de enfermeras.

Archivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USPUna educadora sanitaria (a la der.) orienta a una mujer acerca de cómo mejorar los cuidados con la higiene infantilArchivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USP
Desde São Paulo, la idea de los centros de salud se propagó por todo el país. “Fue un tsunami rockefelleriano”, bromea Arantes Mello. En Bahía, la reforma sanitaria también data de 1925. El enfermero sanitarista Nildo Batista Mascarenhas, de la Universidad del Estado de Bahía (Uneb), comenta que esa reforma también ponía en la mira el control de las enfermedades infectocontagiosas a través de la educación impartida en los centros de salud y en las visitas domiciliarias a cargo de las visitadoras sanitarias, tal como se las llamaba a esas educadoras en el estado. De Paula Souza y Antônio Luis Cavalcanti de Albuquerque de Barros Barreto (1892-1954), al frente de la Subsecretaría de Salud y Asistencia Pública de Bahía, “eran frutos del mismo proyecto político de salud pública, del grupo de Carlos Chagas [1879-1934] y otros renombrados higienistas”, dice Batista Mascarenhas, uno de los autores de un artículo científico sobre la política de salud en Bahía publicado en noviembre de 2020 en la Revista Baiana de Saúde Pública. Hijo de la elite del estado de Pernambuco, Cavalcanti de Albuquerque de Barros Barreto también fue becario de la Rockefeller y se graduó como doctor en Salud Pública por la Universidad Johns Hopkins.
La Revolución de 1930, que llevó a Getúlio Vargas a la Presidencia de Brasil, signó el comienzo de un período de centralización de las acciones concernientes a la salud que inhibió las iniciativas de los distintos estados. “La nueva política sanitaria se volcaría gradualmente hacia la atención médica hospitalaria, en detrimento de las acciones de salud pública destinadas a lo colectivo”, dice Batista Mascarenhas. En medio de la inestabilidad política y de las resistencias existentes en la Legislatura paulista, De Paula Souza no logró instalar todos los centros de salud que anhelaba. De los ocho planeados, solamente tres salieron del papel: el centro modelo, con sede en el Instituto de Higiene, y otros dos ubicados en los barrios de Brás y Bom Retiro.
Así y todo, la semilla del nuevo modelo de medicina preventiva ya se había plantado, según argumenta Batista Mascarenhas, quien ve en las educadoras o visitadoras sanitarias una similitud con los actuales agentes sanitarios de la comunidad, pensados como nexos entre el servicio de salud y los hogares. “Este modelo perdura en la salud pública brasileña”, sostiene. “El centro de salud con esa perspectiva comunitaria integrada con las familias constituye una herencia histórica muy clara de esa estrategia”.

Archivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USPComo parte de la educación sanitaria, los niños aprenden en la escuela a cepillarse los dientesArchivo del Centro de Memoria de la Facultad de Salud Pública de la USP
La orientación nutricional era una parte importante de la educación sanitaria que preconizaba De Paula Souza, quien conoció la profesión de nutricionista en Estados Unidos. Entre 1932 y 1933, dirigió la primera investigación realizada en la ciudad de São Paulo sobre los hábitos alimentarios de la población. La encuesta alimentaria mostró las dificultades existentes en el consumo de frijoles en comparación con otros alimentos. Por ello sugirió la creación de frijolerías populares. “Se crearían cocinas distritales en donde se podrían comprar frijoles en pequeñas cantidades ya cocidos, tal como se compraba el pan en las panaderías, que había reemplazado al pan horneado en casa.
La olla a presión aún no era común y los frijoles, con su alto valor nutritivo, constituían el alimento cuya preparación insumía más tiempo y consumía más combustible”, comenta Rodrigues. El Servicio Social de la Industria (Sesi) llegó a instalar una cocina distrital en el barrio de Tatuapé, pero las llamadas frijolerías no prosperaron.
Con el apoyo de la FAPESP, Rodrigues reunió 2.600 documentos sobre el sanitarista que aparecen en el Inventário analítico do Arquivo Geraldo Horácio de Paula Souza, publicado por la FSP-USP en el año 2007. Esa investigación transcurrió con relativa facilidad porque el médico guardaba toda la correspondencia y los recortes de periódicos en donde lo mencionaban. “Había incluso copias en papel carbónico de las cartas que él enviaba. Era como si ya tuviese la pretensión de erigir una memoria que perdurase tras su muerte”, comenta.
De Paula Souza trabajó entre 1927 y 1929 en Ginebra en la Organización de Salud de la Liga de las Naciones, que procuraba solucionar problemas globales de salud pública. Debilitada, la Liga fue extinta inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, y sus funciones en parte quedaron incorporadas a la OMS. De Paula Souza fue uno de los vicepresidentes de la institución creada en 1948 hasta su muerte, tres años después, con 62 años, a causa de un infarto fulminante, en vísperas de un viaje de trabajo.
Este artículo salió publicado con el título “Directrices para la salud pública” en la edición impresa n° 351 de mayo de 2025.
Proyectos
1. Una historia social de la alimentación en la ciudad de São Paulo (entre las décadas de 1920 y 1950) (nº 05/51165-3); Modalidad Becas en Brasil − Posdoctorado;Investigadora responsable Maria da Penha Costa Vasconcellos (USP); Becario Jaime Rodrigues; Inversión R$ 63.467,40.
2. La ciudad y la higiene en São Paulo entre 1925-1945: Geraldo Horácio de Paula Souza y la institucionalización de la salud pública como disciplina académica (nº 98/12910-0); Modalidad Becas en Brasil – Maestría; Investigadora responsable Maria Lúcia Caira Gitahy (USP); BecariaCristina de Campos; Inversión R$ 29.812,34.
3. Representaciones de la salud pública estadounidense. Las fotografías de Geraldo Horácio de Paula Souza, 1918-1920 (nº 19/19712-7); Modalidad Ayuda de Investigación – Regular; Investigadora responsable Cristina de Campos (USJT); Inversión R$ 32.884,56.
Artículos científicos
CAMPOS, C. de. O sanitarista, a cidade e o território. A trajetória de Geraldo Horácio de Paula Souza em São Paulo. 1922-1927. PosFAUUSP. v. 11. 20 jun. 2002.
CANDEIAS, N. M. F. Memória histórica da Faculdade de Saúde Pública da Universidade de São Paulo – 1918-1945. Revista de Saúde Pública. v. 18. dic. 1984.
MASCARENHAS, N. B. y SILVA, L. A. A política de saúde na Bahia (1925-1930). Revista Bahiana de Saúde Pública. v. 43. n. 1. 25 nov. 2020.
MELLO, G. A y VIANA, A. L. d’Á. V. Centros de saúde: Ciência e ideologia na reordenação da saúde pública no século XX. História, Ciências, Saúde – Manguinhos. v. 18, n. 4. dic. 2011.
RODRIGUES, J et al. Inventário analítico do Arquivo Geraldo Horácio de Paula Souza. São Paulo: Facultad de Salud Pública/USP, 2007.
RODRIGUES, J. y VASCONCELLOS, M. da P. C. A guerra e as laranjas: Uma palestra radiofônica sobre o valor alimentício das frutas nacionais (1940). História, Ciências, Saúde – Manguinhos, v. 14, n. 4. dic. 2007.
Libros
RIBEIRO, M. A. R. História sem fim… Inventário da Saúde Pública. São Paulo: Unesp, 1993.
RODRIGUES, J. Alimentação, vida material e privacidade: Uma história social de trabalhadores em São Paulo nas décadas de 1920 a 1960. São Paulo: Alameda, 2011.
