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Fiocruz – 120º Aniversario

Más allá de Manguinhos

Los egresados de la Fiocruz han conquistado espacios propios en instituciones públicas y privadas de Brasil y del exterior

Muchos de los científicos graduados en la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) han hecho importantes aportes a otras instituciones, tanto públicas como privadas. Ese es el caso del médico bahiano Arthur Neiva (1880-1943), el primer director del Instituto Biológico de São Paulo, fundado en 1927, o el del médico carioca Henrique da Rocha Lima (1879-1956), quien descubrió la bacteria causante de la epidemia de tifus epidémico mientras trabajaba en Alemania (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 190).

Incluso hoy en día no faltan ejemplos de científicos graduados en la Fiocruz que cumplen un rol destacado en otras instituciones. Para el médico Julio Müller Neto, sus estudios sobre salud pública en la Fiocruz representaron una base académica importante para su labor como secretario de Salud del estado de Mato Grosso entre 1995 y 2002. En tanto, el biólogo Guilherme de Oliveira, que era de la Fiocruz Minas Gerais, se fue a Belém (Pará) con el propósito de brindar su aporte en los estudios de genómica ambiental del Instituto Tecnológico Vale. Fue uno de los coordinadores de la secuenciación del genoma del caracol Biomphalaria glabrata, que es el hospedador principal del helminto Schistosoma mansoni, causante de la esquistosomiasis.

Merced a programas de cooperación internacional, la formación académica y científica también da sus frutos en otros países de África y de América Latina. Una de los profesionales destacados es Franco Cazembe Mufinda, quien graduó en el programa de maestría de la Fiocruz en 2010, y en 2019 ocupó el cargo de Secretario de Salud de Pública de Angola. “Los programas de cooperación estructural que mantiene la Fiocruz en África y en América del Sur bregan por el fortalecimiento de las instituciones locales”, subraya la médica Cristina Guilam, coordinadora general de Educación de la Vicepresidencia de Educación, Información y Comunicación (VPEIC) de la Fundación. Guilam explica que estos programas tienen como rasgo distintivo la oferta de cursos en los países de origen de los alumnos, que fortalecen los cuadros locales a partir de acuerdos internacionales.

En Mozambique, donde en 2008 se abrió la Oficina Regional de Representación de la Fiocruz en África (Fiocruz África), se encuentra vigente el Programa de Cooperación Internacional de Posgrado en Ciencias de la Salud. Con la colaboración del Instituto Nacional de Salud de Mozambique (INS), se ofrecen carreras en el marco de un conjunto de programas de posgrado de la Fiocruz. Las clases se imparten principalmente en la sede del INS en Maputo, la capital de la República de Mozambique, pero está prevista la realización de actividades en los laboratorios del IOC, en Río de Janeiro.

En Angola, la Escuela Nacional de Salud Pública (Ensp-Fiocruz) implementó una maestría en salud pública entre 2007 y 2011, atendiendo a un pedido del Ministerio de Salud de ese país, que buscaba capacitar personal especializado. Las clases se desarrollaron en las dependencias del Instituto Superior de Enfermería de la Universidad Agostinho Neto, pero los alumnos tuvieron la oportunidad de participar en seminarios y también de cursar algunas materias en Brasil.

La VPEIC analiza el impacto de la capacitación que proporciona la Fiocruz en la trayectoria académica y profesional de sus exalumnos. En el mes de marzo, la institución finalizó una investigación de sus egresados de 40 carreras stricto sensu, 102 de especialización y 34 programas de residencias entre los años 2013 y 2019. Se les envió a 8.559 alumnos un cuestionario por correo electrónico, que fue respondido por el 51 % de ellos. La etapa siguiente incluirá a exalumnos de los cursos de educación profesional técnica de nivel medio, durante el período 2013-2020.

“Este es el primer estudio que hacemos, en forma global e institucional. Nuestro propósito consiste en poder contar, a la brevedad, con un sistema de seguimiento permanente e integrado a nuestro sistema de gestión académica”, dice la bióloga Isabella Delgado, coordinadora de los cursos Lato Sensu en la VPEIC. Delgado es la responsable de la investigación junto con la socióloga Suely Deslandes, del Instituto Nacional de Salud de la Mujer, del Niño y del Adolescente Fernandes Figueira (IFF-Fiocruz).

Más allá de dar cumplimiento a los requisitos de la nueva ficha de evaluación aprobada en 2018 por la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), que incluye el seguimiento de los graduados, la investigación cumplió con el propósito de trazar un retrato de la institución. “Esta es una necesidad de los propios programas, una herramienta de gestión que contribuirá para la planificación de las actividades educativas, atendiendo a las necesidades de la sociedad”, dice Delgado. Para Deslandes, la investigación revela que la institución ha cumplido con su misión de formar cuadros para las instituciones de salud pública. Los institutos públicos de investigación y las universidades públicas fueron los espacios más citados como los actuales lugares de trabajo.

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