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Cs. Atmosféricas

Para entender las tempestades extremas

Nube de tormenta en formación sobre la Pampa argentina

Relampago/ CACTI

Una vasta porción de la Pampa en el norte de Argentina es la región del planeta donde se forman algunas de las tempestades más intensas y devastadoras. El vapor de agua proveniente de la Amazonia que llega  bordeando los Andes hasta las provincias de Mendoza y Córdoba, se condensa allí en nubes que rápidamente se agigantan. Inicialmente de unos pocos kilómetros de extensión, en cuestión de una hora ellas pueden alcanzar casi mil kilómetros de diámetro. Estas nubes, a las cuales se las conoce por su denominación técnica como complejo convectivo de mesoescala, causan grandes estragos. Derraman lluvias torrenciales, pueden generar tornados y están acompañadas de muchos rayos y caída de granizo del tamaño de pelotas de golf. A partir de Argentina, ellas se propagan hacia Brasil por los estados de Rio Grande do Sul o Mato Grosso do Sul. “No sabemos casi nada acerca de la formación de esas nubes, que son la causa de algunas de las tormentas más intensas que se conocen”, comenta el meteorólogo Luiz Augusto Toledo Machado, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe, por sus siglas en portugués). Para dilucidar la manera en que se originan y ganan escala esas tempestades en tan poco tiempo, un equipo de trabajo internacional integrado por casi 150 científicos, entre los cuales hay brasileños, monitoreará el surgimiento y la evolución de ese fenómeno entre el 1º de noviembre y el 15 de diciembre, cuando ocurre con mayor frecuencia. Del lado argentino, dispositivos fijos instalados en tierra y también en camiones, además de globos aerostáticos, medirán la presión, la temperatura y la humedad del aire y monitorearán la formación de nubes. El equipo brasileño, instalado en la localidad de São Borja, en Rio Grande do Sul, espera poder observar las nubes maduras. “El conocimiento que se genere mediante este proyecto permitirá perfeccionar nuestra capacidad para crear modelos de pronósticos meteorológicos a corto plazo, que son de importancia para mitigar los daños que causan a la agricultura y a la gente”, relata Toledo Machado. El proyecto patrocinado por la FAPESP y al cual se lo denominó con la sigla Relampago constituye el mayor experimento de campo en ciencias atmosféricas que se haya llevado a cabo fuera de Estados Unidos.

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