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Trayectorias

Para erradicar el paludismo

Un estudiante congoleño utiliza un sistema de inteligencia artificial para combatir la enfermedad que afecta a más de 210 millones de personas por año

Mbombo participa en un encuentro de jóvenes líderes de la Comisión Europea, en Bruselas, em 2019

Archivo personal

El estudiante Louison Mbombo nació em Kinsasa, en la República Democrática del Congo, pero vive en Brasil desde 2013. Hace cinco años decidió fundar en su país una organización no gubernamental (ONG) para trabajar en el área de la salud, específicamente en el combate al paludismo y en el desarrollo de acciones humanitarias relacionadas con la desnutrición infantil, la violencia contra la mujer y la prevención de la infección por el virus VIH, el causante del sida. Mbombo la denominó Solidaridad en Mokili, que significa solidaridad global (Mokili, en su idioma natal, significa mundo conectado).

Y su iniciativa viene ganando reconocimiento. Al final de 2019, el estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG) recibió el premio a la Mejor Innovación Humanitaria en 2019 de The Dutch Coalition for Humanitarian Innovation (DCHI) por la utilización de herramientas de inteligencia artificial para combatir el paludismo. Al sistematizar los datos disponibles sobre la enfermedad, el sistema ideado por Mbombo posibilita trazar una previsión de cuándo se producirán los brotes y eso aporta agilidad a las intervenciones.

El programa, creado en colaboración con Google y Microsoft, permite, por ejemplo, cruzar datos sobre la cantidad de casos en determinada región con los períodos de lluvias intensas. El factor meteorológico es crucial, dado que las larvas del mosquito del género Anopheles, causante de la enfermedad, se desarrollan en los lugares donde se acumula agua estancada. A partir de ahí, puede anticiparse dónde y cuándo aparecerán los nuevos casos y establecer acciones de prevención en zonas específicas, mediante la distribución, por ejemplo, de mosquiteros. “Desde que el programa comenzó a funcionar, en 2016, hemos entregado más de 8 mil piezas”, relata el joven estudiante de 24 años.

El interés por crear la ONG surgió cuando Mbombo vio en internet el video de un niño congoleño afectado por esa enfermedad, que refería que su vida se reducía a esperar la muerte. “Esa escena caló en mí profundamente. Inmediatamente comencé a pensar en alguna forma de modificar esa realidad”, recuerda. Luego de debatir el tema con profesionales del área de la salud –su padre se desempeña como médico cirujano en el país– se le ocurrió la idea de organizar una red de atención para las víctimas del paludismo, una enfermedad que ocasiona el 70% de las muertes de los niños menores de cinco años en la República Democrática del Congo. Cada año se diagnostica en ese país un promedio de 25 millones de casos de la enfermedad, y el 40% de la población utiliza todo el dinero que posee para realizar tratamientos.

Para viabilizar la atención gratuita a la población carenciada, la ONG trabaja en conjunto con los centros de salud de seis provincias de la República Democrática. La institución mantiene un registro de las familias económicamente vulnerables, que reciben atención sin costo en casos de infección. “Allá no existe un sistema público de salud como el SUS [el Sistema Único de Salud] brasileño y, por eso, la gente no está acostumbrada a acudir al hospital”, explica.

Más allá de que su proyecto fue premiado en 2017 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el año pasado Mbombo también fue considerado como uno de los 15 jóvenes líderes más influyentes del mundo, según un ranking que organiza la Unión Europea (UE). Ese reconocimiento lo impulsó a participar en los European Development Days en Bruselas, Bélgica, un encuentro anual en el que se debate acerca de los retos que afronta la innovación para superar la desigualdad en salud y educación. “Sueño con erradicar esa enfermedad en todos los países de África”.

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