
NTCO/Getty ImagesLa baja capacidad de regular su temperatura corporal perjudica a esta especie cuando las temporadas son muy cálidasNTCO/Getty Images
Las olas de calor y la sequía extrema de finales de 2023 y principios de 2024 no dejaron solamente peces, tucuxis (Sotalia fluviatilis) y delfines rosados o bufeos (Inia geoffrensis) muertos a orillas de los ríos de la Amazonia. Entre octubre y diciembre de 2023, biólogos del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa) y de la Universidad Federal de Amazonas (Ufam) encontraron 19 animales muertos en un fragmento de bosque cercano a Manaos monitoreado desde 1998 sin que nunca se hubiera registrado una cifra tan alta de muertes en tan solo tres meses. Diez de ellos eran perezosos tridáctilos de la variedad conocida como perezoso bayo (Bradypus variegatus), cuatro agutíes (Dasyprocta sp.), dos boas constrictoras (Boa constrictor), dos tucanes (Pteroglossus sp.) y un hormiguero pigmeo (Cyclopes sp.). La alta mortandad de los perezosos se explica por la lentitud de sus movimientos, que les dificulta la búsqueda de lugares con temperaturas más amenas, y por su baja capacidad de regular la temperatura corporal, más alta que la del ambiente. La tasa de mortandad se estimó en 1,3 perezosos por hectárea (ha), más de la mitad de la densidad de ejemplares vivos registrada en la misma zona, de 2,2 individuos por ha. Podrían volver a repetirse episodios similares, ya que las olas de calor tienden a ser cada vez más intensas y frecuentes (Acta Amazonica, 9 de junio).
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