En 1897, el Ejército de Brasil destruyó la aldea de Canudos, un presunto enclave antirrepublicano ubicado en el interior del estado de Bahía, y exterminó a casi todos sus moradores. Los soldados desenterraron el cuerpo del líder rebelde, el religioso Antônio Vicente Mendes Maciel (1830-1897), oriundo de Ceará y conocido como Conselheiro, le cortaron la cabeza y la llevaron a la Facultad de Medicina de Bahía, uno de los núcleos de educación superior a partir del cual se formó la actual Universidad Federal de Bahía (UFBA).
El médico Raimundo Nina Rodrigues (1862-1906), uno de los docentes de la facultad, procedente de Maranhão, examinó esa cabeza. Ese facultativo es considerado el fundador de la antropología penal brasileña. Fue uno de los primeros en estudiar la cultura negra en Brasil y otorgarle importancia a la cuestión racial para entender la conformación de la población brasileña. Convencido de que el formato y las deformaciones del cráneo determinaban conductas, pretendía probar que Antônio Conselheiro tenía una predisposición a la locura y al delito.

Wellcome CollectionRetrato del médico atribuido a Lopes RodriguesWellcome Collection
El enfoque que adoptó fue el de la denominada frenología, formulada por el médico alemán Franz Joseph Gall (1758-1828) y aplicada por el criminólogo italiano Cesare Lombroso (1835-1909), para quien la criminalidad podría identificarse de acuerdo con rasgos físicos tales como las depresiones o las protuberancias existentes en el cráneo. En el libro As raças humanas e a responsabilidade penal no Brasil (1894), Nina Rodrigues escribió que era un error que la ley brasileña tratase como “iguales ante el código [penal] a los descendientes de europeos civilizados y a los hijos de las tribus salvajes de América del Sur, como así también a los miembros de las hordas africanas, sujetos a la esclavitud”.
Pero no logró aplicar esa teoría al cráneo del líder de Canudos. En su doctorado, culminado en 2016 en la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el historiador Filipe Monteiro, actualmente en la Universidad del Estado de Minas Gerais (Uemg), revisó el análisis realizado por Nina Rodrigues en el cráneo de Conselheiro y constató: “La conclusión fue inequívoca. Él mismo escribió: ‘Se trata pues de un cráneo normal’. Lo que sí logró consignar efectivamente fue un delirio crónico de evolución sistemática, cosa que en aquella época se consideraba posible solamente en personas blancas”.
“En aquel momento, Nina Rodrigues empezó a cuestionar los métodos de la craneometría, que argüían una inferioridad biológica de algunas razas o de ciertos individuos”, dice Monteiro, quien calificó al médico como un “racialista vacilante” tanto en su tesis como en un artículo publicado en enero de 2020 en la revista Topoi. Si bien nunca abogó por la eugenesia, el nombre del médico siguió estando bastante vinculado a esa doctrina, formulada por el médico inglés Francis Galton (1822-1911), quien pregonaba una supuesta superioridad de algunas razas humanas por sobre otras y se manifestaba a favor del mejoramiento genético de los seres humanos.
El racismo es un concepto más amplio que el de la eugenesia, pues define un sistema de opresión de varias supuestas razas humanas por parte de otras, y tiene una serie de consecuencias que pueden ir más allá del mejoramiento racial, tales como la segregación racial y la negación de derechos a personas de una o más razas. El racialismo es la base teórica que sostiene que la especie humana puede dividirse en razas biológicas distintas que se clasifican de acuerdo con una presunta superioridad: es la justificación con alegación científica para la creación de un sistema desigual, y la eugenesia es una de las medidas que pueden existir en una sociedad racista.
Nina Rodrigues creó métodos de trabajo y de análisis detallados de los cadáveres, la base de la medicina forense
Hijo de hacendados, Nina Rodrigues se mudó en el año 1882 desde São Luís, la capital de Maranhão, a Salvador. Ingresó a la Facultad de Medicina de Bahía y tres años después se trasladó a la Facultad de Medicina de Río de Janeiro. En 1886, cuando cursaba el quinto año de la carrera, plasmó su primer trabajo académico, sobre la morfea, una enfermedad autoinmune que causa el endurecimiento y la decoloración de la piel, en habitantes de Anajatuba, en el norte de Maranhão. En 1887, regresó a Salvador e ingresó como pasante en el hospital Santa Casa de Misericordia, antes de volver una vez más a Río de Janeiro. Terminó la carrera en la Facultad de Medicina de Río de Janeiro en diciembre de 1887.
Una vez diplomado, Nina Rodrigues empezó a escribir sobre la lepra en la Gazeta Médica da Bahia, y sobre los impactos de la mala alimentación en la salud en el periódico Pacotilha, de la ciudad de São Luís, durante el breve período en que volvió a vivir en la ciudad antes de mudarse definitivamente a Salvador. Sus trabajos, en los cuales recomendaba el uso de la harina de mandioca como suplemento alimentario, tuvieron tal repercusión que se granjeó el mote peyorativo de “Doutor Farinha Seca”.

Wikimedia CommonsFranz Gall, el creador de la frenología, en litografía de A. F. KunikeWikimedia Commons
También lo atrajo el estudio de la cultura afrobrasileña. “Visitaba casas de religiones de matriz africana y estudiaba sus rituales”, comenta Monteiro. “Durante esas visitas concretó los estudios antropológicos por los cuales se hizo conocido, con el libro O animismo fetichista dos negros baianos, de 1896, por ejemplo”.
En el libro O velho e o novo “Nina” (1979), Estácio de Lima (1896-1984), oriundo del estado de Alagoas y docente de la Facultad de Medicina de Bahía, comenta que los médicos más experimentados manifestaban su extrañeza ante intereses del joven colega. “¡Nina está chiflado!”, decían, sostiene De Lima. Y aparecen también las razones de ello, según pudo averiguarlo: “Frecuenta el candomblé, se acuesta con inhaôs [o iaôs, personas iniciadas en el candomblé] y come la comida de los orishas”.
En contrapartida, otros lo llamaban respetuosamente “Doctor de los Pobres”, por haberse destacado en el tratamiento de enfermedades más comunes entre los más humildes, tales como la lepra, el paludismo y el beriberi, está última causada por la carencia de vitamina B1, pero en ese entonces aún atribuida a las exhalaciones pútridas denominadas miasmas. Nina Rodrigues participó directamente en el control de un brote de beriberi en el Asilo de Alienados São João de Deus, actual Hospital Juliano Moreira, en la ciudad de Salvador. En 1904, 58 de sus 180 ocupantes, todos con trastornos mentales, fallecieron a causa de la infección.
En un artículo publicado en junio de 2001 en la revista História, Ciências e Saúde – Manguinhos, los médicos de la Facultad de Medicina de Bahía (Fameb-UFBA) Ronaldo Jacobina y Fernando Carvalho analizaron ese episodio. Y comentan que Nina Rodrigues visitó el hospicio, ubicado en lo alto de una colina, y arribó a la conclusión de que el viento y la lluvia no habrían permitido la formación de miasmas. Posteriormente comprobó que no era el ambiente, sino las condiciones en que sus ocupantes eran tratados las que causaban las muertes. Entonces propuso e integró una comisión encargada de realizar refacciones en la institución.

Acervo Digital do IphanAsilo São João de Deus: en 1904, 58 pacientes murieron de beriberi, afección que inicialmente se le atribuyó al aire contaminadoAcervo Digital do Iphan
En Salvador, Nina Rodrigues también tomó parte en estudios que apuntaban a la reforma del saneamiento básico y de la inspección sanitaria de los puertos. Esos trabajos se basaban en las ideas higienistas que arribaron a Brasil en el siglo XIX, que convocaban a prestarle una mayor atención a los hábitos de higiene sanitaria como una estrategia tendiente a evitar la propagación de las enfermedades contagiosas (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 134).
Para él, las embarcaciones de la época, hacinadas de extranjeros confinados durante meses en esos viajes de ultramar, constituían un ambiente propicio para la propagación de enfermedades. “Nina Rodrigues decía que el gobierno carecía de equipamientos para higienizar los puertos, siquiera al menos para eliminar el pestilente olor que quedaba en esos lugares”, comenta Monteiro.
El médico descolló también en el área de la medicina forense, que aplica conocimientos médicos y científicos para ayudar a la justicia a resolver temas legales. Antes de él, Brasil carecía de métodos y laboratorios, y ni siquiera contaba con manuales destinados a los médicos forenses. “Cuando alguien se moría, solía suceder que su cuerpo era examinado superficialmente en la comisaría y luego se lo enterraba o se lo desechaba”, comenta Monteiro. “Nina Rodrigues empezó a hablar sobre la importancia de los laboratorios y a hacer estudios rigurosos y minuciosos de los cadáveres para determinar las causas de las muertes”.
Ese trabajo lo llevó a establecer conclusiones controvertidas. “Aprovechaba las mediciones de los cadáveres para intentar probar las teorías racialistas que indicaban que algunas razas eran inferiores a otras”, comenta Monteiro, en alusión a las ideas que llegaron a Brasil posteriormente, en el siglo XX, con otras corrientes de pensamiento racistas como la eugenesia.

T. H. Wendt (1907) / Wikimedia CommonsItalianos arriban a la ciudad de Santos en 1907: para Nina Rodrigues, la falta de higiene durante los viajes facilitaba la propagación de enfermedadesT. H. Wendt (1907) / Wikimedia Commons
La eugenesia y otras propuestas
“Las ideas de superioridad racial llegaron con aires científicos, con anclaje en el darwinismo social”, dice el historiador Weber Lopes Góes, de la Universidad Federal del ABC (UFABC), quien investigó la historia del movimiento eugenésico en Brasil durante su maestría y su doctorado. El darwinismo social procuraba explicar el racismo, el colonialismo y la desigualdad social al aplicar de manera errónea las tesis de la evolución biológica al estudio de fenómenos sociales. Esas nuevas vertientes del pensamiento se mezclaban con teorías en ese entones tenidas como científicas, tales como el higienismo y el positivismo, la corriente de pensamiento creada por el filósofo francés Augusto Comte (1798-1857), según la cual el único conocimiento válido era el conocimiento científico, verificado mediante métodos empíricos.
En Brasil, las teorías eugenésicas, con el apoyo de la burguesía y de los terratenientes, se propagaron enseguida. En 1917, el médico carioca Renato Kehl (1889-1974) brindó una conferencia en la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACM, en portugués) de Río de Janeiro. Su discurso, publicado en el Diário do Comércio, también de Río, sirvió para atraer a distintas personalidades a la fundación de la Sociedad Eugenésica de São Paulo en 1918. “Los miembros de esa asociación empezaron a debatir de qué manera la eugenesia podría ayudar en la lucha contra enfermedades como la fiebre amarilla y contra aquellos a los que denominaban venenos sociales, en referencia a cuestiones como la del alcoholismo”, comenta Lopes Góes.
“El análisis de Nina Rodrigues siempre desemboca en un dilema”, dice el historiador Leonardo Dallacqua de Carvalho, de la Universidad del Estado de Maranhão (Uema), autor del libro intitulado Um maranhense intérprete da miscige(nação): Raimundo Nina Rodrigues e a formação racial brasileira (1862-1906) (2025). “En distintos momentos, Nina Rodrigues intentó proteger los derechos de los ciudadanos negros, pero la base para dicha defensa residía en su creencia en su inferioridad”.
Carvalho subraya: “No es correcto afirmar que Nina Rodrigues es el padre de la eugenesia”. Y argumenta: “La eugenesia solamente empieza a debatirse en Brasil en 1910. Nina Rodrigues era un racialista, pero la eugenesia no estaba entre las teorías de las que él echaba mano para sostener su perspectiva acerca de las desigualdades raciales”. Monteiro, por su parte, acota: “Nina Rodrigues estaba empezando a cuestionar las teorías racialistas, sin por ello renegar, en esencia, de sus postulados generales. La conclusión a la que arriba al cabo de su estudio del cráneo de Antônio Conselheiro apunta hacia ese distanciamiento”.

Acervo da Casa de Oswaldo Cruz / Fundação Oswaldo CruzAnuncio publicitario del libro de Renato Kehl publicado en 1933Acervo da Casa de Oswaldo Cruz / Fundação Oswaldo Cruz
En Estados Unidos, entre el siglo XIX y la década de 1930, con base en un supuesto fundamento científico, varios estados adoptaron medidas eugenésicas, como la castración de enfermos mentales y delincuentes. En Brasil, la única política de eugenesia que contó abiertamente con el apoyo del gobierno federal, en el marco de la Constitución de 1934, consistió en el estímulo a la “educación eugenésica”, según la cual podría alcanzarse el mejoramiento mediante la procreación entre las personas de razas calificadas como más evolucionadas.
Pero otras medidas eugenésicas se aplicaron extraoficialmente. “Personas que no necesariamente estaban locas, sino que eran solamente pobres y negras, eran internadas en los manicomios, donde se practicaba incluso la esterilización forzosa”, informa Lopes Góes. “Durante el régimen militar [1964-1985], sectores de las Fuerzas Armadas, valiéndose de las universidades y con el apoyo de la fundación Rockefeller, crearon programas de esterilización de mujeres pobres en el nordeste de Brasil, con la justificación del control de la natalidad”. Esta práctica también se concretó en otras regiones del país, aunque a menor escala. De acuerdo con la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de la Esterilización, creada en el año 1992, fueron esterilizadas 7,5 millones de mujeres en edad reproductiva en Brasil desde 1964.
Y existen casos más recientes. En febrero de 2018, el juez Djalma Moreira Gomes hizo lugar al pedido del fiscal del distrito de Mococa, en el interior de São Paulo, Frederico Liserre Barruffini, de esterilizar a la mujer sin techo Janaina Aparecida Quirino, juzgada como incapaz para criar hijos por ser pobre y ser consumidora de drogas. Un juicio en segunda instancia revirtió esa decisión, pero solamente tres meses después de habérsele practicado la cirugía irreversible.
“La eugenesia todavía existe, pero no debemos banalizar este concepto: hay que diferenciar entre el racismo y la eugenesia, para saber cómo luchar contra cada uno de ellos a su modo”, comenta Carvalho. “Es una idea sumamente difícil de abolir, pues la sociedad moderna se basa en esa búsqueda incesante de la mejora de los individuos”.
Este artículo salió publicado con el título “Un enfoque controvertido” en la edición impresa n° 357 de Noviembre de 2025.
Artículos científicos
DUARTE, Z. et al. As raças humanas e a responsabilidade penal no Brasil. Gazeta Médica da Bahia. v. 72, n. 2. 2006.
JACOBINA, R. et al. Nina Rodrigues, epidemiologista: Estudo histórico de surtos de beribéri em um asilo para doentes mentais na Bahia, 1897-1904. História, Ciências, Saúde. v. 3, n.1. mar-jun. 2001.
FERRETTI, S. F. Nina Rodrigues e a religião dos orixás. Gazeta Médica da Bahia. v 76, n. 2. 2006.
MONTEIRO, F. O “racialista vacilante”: Nina Rodrigues e seus estudos sobre antropología cultural e psicología das multidões (1880-1906). Topoi. v. 21, n. 43, p. 193-215. ene-abr. 2020.
GÓES, W. L. A eugenia entre os séculos XX e XXI: Uma discussão necessária. Revista Brasileira de História. v. 43, n. 94. 2023.
Libros
LIMA, E. O velho e novo “Nina”. Bahía: Empresa Gráfica de Bahía, 1979.
GÓES, W. L. Racismo e eugenia no pensamento conservador brasileiro: A proposta de povo em Renato Kehl. São Paulo: LiberArs, 2015.
CARVALHO, L. D. de. Um maranhense intérprete da miscige(nação): Raimundo Nina Rodrigues e a formação racial brasileira (1862-1906). Maranhão: editorial de la Universidad del Estado de Maranhão, 2025.
