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Necrológicas

Un historiador entre dos mundos

Shozo Motoyama desarrolló investigaciones de referencia sobre historia de la ciencia y sobre la inmigración japonesa en Brasil

Shozo Motoyama en 2020, en el Museo Histórico de la Inmigración Japonesa en Brasil, en São Paulo

Divulgación/Museo Histórico de la Inmigración Japonesa en Brasil

Pionero en los estudios sobre la historia de las políticas científicas y tecnológicas (C&T) en Brasil y un referente en los estudios sobre la inmigración japonesa, el físico e historiador Shozo Motoyama falleció el 26 de enero a los 81 años por muerte súbita. Docente jubilado de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP), era hijo de inmigrantes japoneses que se radicaron en el interior del estado de São Paulo. Deja a su viuda, Julia Mizuno Motoyama, dos hijos y tres nietos.

En 1971, cuando se graduó como físico en la USP, Motoyama se convirtió en docente de dicha institución. Al año siguiente, defendió su tesis doctoral intitulada “Galileo Galilei. Un estudio sobre la lógica del desarrollo científico”, bajo la dirección del abogado e historiador Eurípedes Simões de Paula (1910-1977). “El doctorado le rindió una invitación para sumarse al cuerpo docente de la cátedra de historia en la FFLCH”, relata el historiador Gildo Magalhães, director del Centro Interunidades de Historia de la Ciencia (CHC) de la institución. “En su nueva carrera, Motoyama hizo escuela como primer director del posgrado en historia de la ciencia”, resalta. En Japón, desarrolló una investigación posdoctoral en el Laboratorio de Ciencia e Ingeniería de la Universidad Waseda y en el Laboratorio de Rayos Cósmicos de la Universidad de Tokio, en 1975. A su regreso a Brasil, en 1988, creó el CHC, que se transformó en un polo de articulación de docentes de diversas unidades.

Escribió más de 30 libros sobre historia de la ciencia y de la técnica. Según Magalhães, su producción bibliográfica se intensificó a partir de la coordinación conjunta con el ecólogo Mário Guimarães Ferri (1918-1985) de la obra editada en tres tomos, intitulada História das ciências no Brasil (editorial Pedagógica Universitária, 1979-1981). También produjo una serie de libros sobre instituciones, incluido 50 anos do CNPq (FAPESP, 2002).

El ingeniero y físico Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP entre 2005 y 2020, considera a Motoyama uno de los referentes más destacados en historia de la ciencia y de la técnica en Brasil. “Él encabezó un trabajo sobre la historia de la FAPESP, junto a la física Amélia Hamburguer [1932-2011] y la historiadora Marilda Nagamine, que me ayudó mucho –y todavía me ayuda– para conocer los debates que condujeron a la creación de la Fundación. Todo investigador de São Paulo debería leerlo. Voy a echarlo de menos, como investigador, mentor y amigo”, comenta, y hace mención a los libros FAPESP: Uma história de política científica e tecnológica (1999), FAPESP 50 anos: Meio século de ciência (2015), aparte de Para uma história da FAPESP: Marcos documentais. “Su formación como físico le permitía explicar la evolución de la ciencia y la tecnología de nuestro país de una manera peculiar”, comenta el ingeniero civil Vahan Agopyan, rector en ejercicio de la USP.

Más adelante, sus estudios sobre la inmigración japonesa dieron como fruto dos libros. En 2011 publicó Sob o signo do sol levante – Uma história da imigração japonesa no Brasil (1908-1941), volume I [Bajo el signo del sol naciente. Historia de la inmigración japonesa en Brasil]; y en 2016, Do conflito à integração – Uma história da imigração japonesa no Brasil (1941-2008), volume II [Del conflicto a la integración. Historia de la inmigración japonesa en Brasil]. Cercana al historiador en sus últimos años de vida, Leiko Matsubara Morales, coordinadora del Posgrado en Lengua, Literatura y Cultura Japonesa del Departamento de Letras Orientales (DLO) de la FFLCH-USP, relata que, en sus investigaciones, Motoyama sacó a la luz los conflictos que afrontó la comunidad japonesa durante el proceso de integración con la sociedad brasileña, que habitualmente han sido dejados fuera de las narrativas históricas que idealizaron el proceso. Otro aporte fundamental abarca los estudios y la docencia sobre la modernización de Japón entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. “Lo inédito de las investigaciones del historiador en parte está relacionado con el hecho de que él trabajó con fuentes japonesas, dado que dominaba el idioma”, culmina.

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