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Buenas prácticas

Una colección de ejemplos para mejorar la integridad científica

Un proyecto europeo evalúa las iniciativas de universidades e institutos de investigación para proponer estrategias más abarcadoras

Erling Larson/Hulton Archive/Getty Images

Un proyecto coordinado por científicos de Dinamarca y de los Países Bajos está reuniendo el conocimiento disponible sobre integridad científica y recopilando experiencias exitosas de universidades y laboratorios para seleccionar las mejores prácticas y multiplicar su difusión. La iniciativa, denominada Estándares de Procedimientos Operativos para la Integridad en la Investigación Científica, es financiada por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea, y en el curso de los próximos dos años evaluará y sistematizará las directrices, los trabajos académicos y los estudios piloto sobre el tema, con el objetivo de proponer estrategias de vasto alcance.

Parte de los datos que se recabarán ya se encuentran disponibles en la página web del proyecto (www.sops4ri.eu), en la sección denominada “caja de herramientas”. “Las instituciones pueden consultarla al momento de elaborar planes y políticas centrados en la integridad de la investigación científica. Allí figuran recursos y datos basados en evidencias que pueden servir de inspiración para la elaboración de planes”, dijo el coordinador de la iniciativa, el politólogo Niels Mejlgaard, investigador de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, en un video de presentación en el sitio web. Esta sección seguirá alimentándose con nuevos datos a medida que los análisis vayan estando disponibles. El consorcio de investigadores involucrados en el proyecto cuenta con representantes de otros países de Europa, tales como Bélgica, Grecia, Polonia, Italia, Austria y Croacia, como así también de Estados Unidos. La exdirectora de la división de Educación de la Oficina de Integridad de la Investigación Científica estadounidense (ORI, por sus siglas en inglés), Zoë Hammatt, forma parte de la iniciativa.

Los primeros frutos del proyecto, iniciado en 2019, fueron presentados el 10 de octubre en un artículo publicado en la revista Nature. Entre los ejemplos seleccionados para mejorar la integridad científica, figuran casos como el de la Universidad Tecnológica de Delft, en los Países Bajos, que capacitó a voluntarios en todas sus facultades para la tarea de estimular a investigadores y alumnos de la institución para gestionar de manera adecuada sus datos de investigación, ofreciendo financiar a quienes se ofrezcan para esa misión. En tanto, la Universidad Mahidol, en Nakhon Pathom, Tailandia, ideó un código de buenas prácticas que todos sus empleados deben seguir: cada uno de ellos debe firmar un acuerdo, comprometiéndose a mantener la integridad científica.

En la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, un proyecto que inicialmente estaba destinado a brindar capacitación para que los investigadores generaran datos científicos confiables y reproducibles en otros estudios acabó dando origen a un centro que provee orientación sobre el tema a estudiantes y científicos, y que está vinculado a la Red de Reproducibilidad del Reino Unido. Las principales universidades danesas han intensificado la formación de estudiantes de doctorado, estableciendo que reciban capacitación en integridad científica. Los investigadores en cualquier etapa de la carrera pueden solicitar asesoría a sus mentores con carácter confidencial, en caso de toparse con algún comportamiento raro o antiético en su ambiente de trabajo.

Se han recopilado las declaraciones principales emitidas en los congresos sobre integridad científica, además de cientos de artículos científicos sobre temas relacionados, tales como los riesgos de la competitividad exacerbada en el ámbito científico, el uso abusivo de indicadores cuantitativos para evaluar a los investigadores e informes de escándalos relacionados con plagios, fraudes y falsificación de datos. Los investigadores entrevistaron a 23 expertos en integridad científica, consultaron a un panel integrado por 69 administradores y gestores de políticas públicas en esta área y organizaron 30 grupos de debate sobre el tema con representantes de las ciencias naturales, biomédicas y sociales, como así también de humanidades.

En un análisis preliminar, identificaron nueve acciones en pro de la integridad de la investigación científica sobre las cuales constataron que existe consenso. Una de ellas es la promoción de procedimientos de evaluación justos, asociada a la lucha contra la competencia excesiva en el ambiente de trabajo y a la exigencia desmedida para la publicación de resultados. Otra es la determinación de directrices acerca de la relación entre los investigadores y sus alumnos de doctorado, mediante el estímulo a la potenciación de las aptitudes de los mentores. También se recomienda ampliamente la prestación de servicios de capacitación y asesoramiento sobre integridad para todos los investigadores, así como la creación de procedimientos de evaluación flexibles, adecuados a las particularidades de las áreas y a las leyes vigentes en los distintos países. Al momento de investigar presuntas violaciones, deben existir procedimientos formales que protejan a los denunciantes contra posibles represalias, preservando también la reputación de los acusados mientras la investigación siga su curso.

Con el propósito de asegurar el intercambio de los datos de investigación, existe un consenso en que es necesario proporcionar capacitación, incentivos e infraestructura a los investigadores. En tanto, en el ámbito de las colaboraciones, se sugiere crear reglas para trabajar junto a los asociados de la industria e instituciones de otros países en forma transparente. Otros puntos que se consideran esenciales consisten en hacer públicos los eventuales conflictos de interés, tanto financieros como personales, y respetar las directrices en cuanto a la adjudicación de autoría de los trabajos científicos, siendo también transparentes en la difusión de sus resultados.

El objetivo principal del proyecto consiste en promover transformaciones en el ámbito de la investigación en las instituciones y universidades de la Unión Europea, ayudándolas a adaptarse al Código Europeo de Conducta para la Integridad en la Investigación Científica. El nuevo programa de financiación de la investigación científica y de la innovación del bloque, Horizonte Europa, que invertirá 81 mil millones de euros en los próximos siete años, les exigirá a los investigadores financiados que respeten el código rigurosamente.

Según los responsables del proyecto, hay señales alentadoras en varias instituciones, que implican cambios en la cultura y en el ambiente de la investigación científica. La Universidad de Gante, en Bélgica, modificó los criterios para la contratación y estabilidad profesional de sus investigadores. Redujo el valor de los indicadores cuantitativos, suprimiendo las metas asociadas a la cantidad de artículos publicados, y adoptó un tipo de evaluación con carácter cualitativo. En tanto, la Universidad de Glasgow, en el Reino Unido, adoptó el criterio de “colegialidad” (compañerismo) para la evaluación de sus docentes: para poder ascender hasta la cúspide de sus carreras, ellos deben demostrar que han contribuido en la carrera de colegas y asistentes, compartiendo datos, supervisando y colaborando en proyectos de investigación y produciendo artículos en coautoría.

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