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Arqueología

Una probable crucifixión

El clavo incrustado en el calcáneo derecho del esqueleto

Albion Archaeology

Un esqueleto de casi 2.000 años de antigüedad hallado en 2017 en el pueblo de Fenstanton, cerca de Cambridge, en el Reino Unido, presenta evidencias de una posible crucifixión, la cuarta de la que se tiene constancia y la mejor conservada. La osamenta corresponde a un hombre muerto entre los 25 y 35 años, que contiene un clavo incrustado en el hueso del talón (calcáneo), de su pierna derecha. Los restos mortales del individuo, apodado Esqueleto 4926 por los arqueólogos, fueron hallados en un cementerio que data de la Era Romana excavado por la empresa Albion Archaeology en un emprendimiento inmobiliario. Ese hombre habría vivido entre los siglos II y IV y lo que quedó de su cuerpo da cuenta de una existencia miserable: piezas dentales cariadas o ausentes, lesiones óseas asociadas a la carencia de nutrientes y vestigios de inflamación o infección en las piernas, señal de que pudo haber estado atado o encadenado. Sus huesos se hallaron en una tumba rodeados por 12 clavos. Solo más tarde se encontró el 13º, atravesando el talón. Para los arqueólogos David Ingham, de Albion, y Corinne Duhig, de la Universidad de Cambridge, la explicación más probable para el hallazgo sería una crucifixión (British Archaeology, enero/febrero de 2022).

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