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Biodiversidad

Coloridas pero discretas

C. bromelicola en la naturaleza

Felipe Machado

Se necesita buscar muy atentamente, separando hoja por hoja de las bromeliáceas para poder hallar a una cigarrita colorida. Así fue como se descubrió a la especie Cavichiana alpina, en el bosque de la sierra de Itatiaia, en Río de Janeiro, descrita recientemente por el grupo de investigación sobre la diversidad de este género de insectos, también denominados popularmente chicharritas o saltahojas, liderado por los zoólogos Gabriel Mejdalani y Daniela Takiya, ambos de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) (Zoología, 13 de enero). Hasta hace poco, las plantas del género tropical de las bromeliáceas eran consideradas un ambiente inhóspito para las chicharritas por su pobreza en nutrientes. Estos insectos de poco más de medio centímetro de largo se alimentan de la savia de las plantas, que se creía que no estaba fácilmente disponible en las bromeliáceas. En 2014, los investigadores de la UFRJ describieron a la especie Cavichiana bromelicola, hallada en una planta de ese género en un bosque de restinga del mismo estado. Hasta entonces, el género Cavichiana era desconocido. A partir de ahí, las bromeliáceas comenzaron a incluirse entre los ambientes revisados por quienes estudian a los cicadélidos. Ambas especies, separadas por unos 1.800 metros de altitud, están muy emparentadas, tal cual apuntan los estudios preliminares realizados por el biólogo Victor Quintas, durante su maestría realizada bajo la dirección de Mejdalani. Resta determinar cómo ocurrió esa diversificación y ocupación de ambientes distintos.

Victor Quintas Las chicharritas Cavichiana alpina (roja y azul) y C. bromelicola (amarilla) en laboratorioVictor Quintas

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