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Demografía

Descubrimientos del pasado

Análisis de documentos poblacionales indican que el 20 % de los hogares estaba a cargo de mujeres en el Brasil Colonial

Una pintura de Jean-Baptiste Debret (1768-1848) muestra una escena doméstica durante el período colonial

Wikimedia commons

Investigaciones realizadas con base en las estadísticas históricas de la población, las listas nominativas de los habitantes y los registros parroquiales han sacado a la luz rasgos poco conocidos de la sociedad brasileña del período colonial (1500-1822). La existencia de una gran cantidad de hogares regenteados por mujeres y de niños concebidos fuera de los matrimonios legitimados por el catolicismo son algunos de los aspectos que revelan los estudios recientes, que examinan las fuentes producidas por la Corona portuguesa y la Iglesia Católica. Las listas nominativas de los habitantes de São Paulo son las únicas de las antiguas colonias portuguesas que se conservan en su totalidad, abarcando el período que va de 1765 a 1836.

Tras haber estudiado esos documentos desde finales de la década de 1980, la historiadora Ana Silvia Volpi Scott, del Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas (IFCH) y del Núcleo de Estudios de la Población Elza Berquó, de la Universidad de Campinas (Nepo-Unicamp), relata que Portugal realizó su primer recuento de la población a comienzos del siglo XVI. En el siglo XVIII, también comenzó a contabilizar la población de las colonias en África y América, a los efectos de mejorar el control sobre sus territorios. Como parte de ese esfuerzo, entre 1765 y 1836 se elaboraron, anualmente, las listas nominativas, tal como se les llamaba a los documentos con el recuento de la población de regiones específicas del país antes del primer censo nacional, realizado en 1872. En el caso de la capitanía de São Paulo, las listas pasaron a registrar el número de habitantes de cada una de las villas, identificando las unidades domiciliarias, los jefes de familia y las personas que vivían en el lugar, incluyendo agregados, dependientes y esclavizados. Contienen información tal como el nombre, edad, color, procedencia de los individuos y la producción de cada domicilio, con el tipo y la cantidad de productos cultivados. En lo que se refiere a las personas esclavizadas, las listas consignan si eran africanos o habían nacido en Brasil. “Al haber conservado todas sus listas nominativas, la documentación de São Paulo constituye un elemento clave para poder entender el pasado de la región”, analiza Volpi Scott, recordando que parte de ellas pueden consultarse en su versión digitalizada en el sitio web del Archivo Público del Estado de São Paulo.

Volpi Scott recuerda también que los registros parroquiales de bautismo, matrimonio y defunción elaborados por la Iglesia Católica representan otra fuente importante para los investigadores interesados en comprender la estructura de la población brasileña durante los períodos colonial e imperial. Según ella, esos registros se multiplicaron en todo el mundo católico luego del Concilio de Trento, que la Iglesia celebró entre 1545 y 1563. “A partir de 1563, toda persona que era bautizada, se casaba o fallecía comenzó a registrarse en esos documentos, que contienen algunos datos similares a los de las listas nominativas, tales como nombre, color, naturalidad y estado civil”, describe.

El historiador Carlos de Almeida Prado Bacellar, de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP) y coordinador del Archivo Público del Estado de São Paulo entre 2007 y 2013, explica que Portugal produjo listas nominativas y mapas de la población para todas sus colonias, pero gran parte de esta documentación no ha sido preservada. El material remanente se conserva en archivos portugueses y brasileños, y ha sido parcialmente digitalizado en el marco del proyecto Counting Colonial Populations. Según Bacellar, esta documentación empezó a elaborarse a partir del siglo XVIII, cuando comenzaba a estructurarse la ciencia estadística, y contemplaba el supuesto de la Corona portuguesa de que para gobernar se necesitaba disponer de datos sobre sus poblaciones. En São Paulo, la primera lista nominativa se elaboró en 1765, una época de grandes conflictos en las fronteras del Río de la Plata.

Archivo Público del Estado de São Paulo, Portada del Volumen con la Población de la Ciudad de São Paulo, 1765. Fondo de la Secretaría de Gobierno de la Provincia, 1765. p.1 del pdf La primera página del documento que registra un censo de la población paulista en 1765, que se conserva en el Archivo Público del EstadoArchivo Público del Estado de São Paulo, Portada del Volumen con la Población de la Ciudad de São Paulo, 1765. Fondo de la Secretaría de Gobierno de la Provincia, 1765. p.1 del pdf

“En aquel período, los españoles habían empezado a avanzar sobre los territorios portugueses y llegaron hasta la zona donde hoy se encuentra Florianópolis”, explica Bacellar. Por su parte, Sebastião José de Carvalho e Melo, el marqués de Pombal (1699-1782) por entonces secretario de Estado del imperio portugués, empezó a utilizar los datos de las listas nominativas para contabilizar la población masculina apta para luchar en los conflictos que se suscitaron en el sur del país. Además, preocupado por cómo financiar el esfuerzo militar, también mapeó la producción de alimentos, información recogida en las listas de la población. Posteriormente, Maria I (1734-1816), reina de Portugal, se valió de la información de las listas nominativas para sondear las riquezas de la población y comprender cómo se utilizaban las propiedades agrícolas. “Esta fue la forma que halló la realeza para identificar nuevas actividades económicas que compensaran el declive de la explotación del oro en la región de Minas Gerais”, dice. Según refiere Bacellar, a partir de entonces, la estadística se convirtió en algo fundamental para la definición de las políticas públicas en Brasil. “Antes de ello, los gobernantes no sabían con certeza cuántos hombres podían ser convocados concretamente para llevar a cabo estrategias de combate o defensa del territorio”, dice.

Al analizar esa documentación en los proyectos de investigación que han tenido lugar desde el año 2000 en adelante, Volpi Scott pudo verificar que, durante el período colonial, en algunas partes del territorio brasileño, alrededor del 20 % de los hogares eran comandados por mujeres. “Se trata de un dato sorprendente, que revela cómo las mujeres ostentaban cierto protagonismo en la sociedad de aquella época”, analiza. En cuanto al rol de la mujer en el período colonial, Bacellar, de la USP, explica que las listas indican que, cuando el cabeza de familia fallecía, la viuda solía asumir ese puesto. Era una práctica distinta a la del escenario europeo. Allá, por lo general, las mujeres no eran jefas de hogar, ni siquiera cuando se moría el marido. Según él, en esos casos, asumía el mando de la familia un hijo, un hermano u otro pariente masculino del fallecido. “En la sociedad colonial brasileña, el rol de la mujer no estaba tan subordinado como la historiografía describió hasta mediados de la década de 1960. Los estudios recientes de las listas nominativas permitieron redefinir y valorar el papel femenino”.

Otra información examinada en las investigaciones de Volpi Scott es la referente a los niños concebidos fuera de los matrimonios legitimados por la Iglesia Católica. En este sentido, ella menciona un estudio pionero desarrollado en la década de 1970 por la historiadora Maria Luiza Marcílio, de la FFLCH-USP, que analizó los datos recabados en los registros parroquiales de la ciudad de São Paulo entre 1750 y 1850. La investigación descubrió que 39 de cada 100 niños bautizados eran hijos naturales (de padres no casados) o eran “expósitos”. Este término alude a los niños que serían criados por otras personas o entregados a la Rueda de los Expósitos, institución que funcionaba en los hospitales Santa Casa de Misericordia que recibía a los niños abandonados por sus familias. Al estudiar la documentación similar referente a la zona donde hoy en día se encuentra la ciudad de Porto Alegre, Volpi Scott estima que, entre las mujeres libres, el 70 % de los niños eran fruto de matrimonios legitimados por la Iglesia durante el período colonial. Entre las esclavizadas eran menos del 20 %. “Esto indica que, por lo general, el acceso de los esclavizados al casamiento legítimo era difícil”, dice. La formalización del matrimonio por la Iglesia Católica era conveniente para los cautivos, porque en muchos casos, podía evitar la separación de los cónyuges.

En su tesis doctoral intitulada “Libres y esclavizados. Población y mortalidad en Madre de Deus de Porto Alegre (1772-1872)”, defendida en el Programa de Posgrado en Demografía de la Unicamp, en 2020, el matemático Dario Scott, casado con Ana Silvia Volpi Scott, también trabajó con los datos de la región que hoy corresponde a Porto Alegre. Mediante el cruzamiento de informaciones estadísticas de la población, las listas nominales elaboradas por los sacerdotes de cada parroquia en la época de Pascua para controlar el cumplimiento de la obligación de los católicos de confesarse y comulgar al menos una vez al año y otros registros parroquiales, él analizó la mortalidad de la población entre 1772 y 1872. De esa investigación surgió que, en 1779, la región contaba con 1.429 habitantes, de los cuales 917 eran personas libres y 512 esclavizados. En 1872, los habitantes eran 8.284, 6.936 de ellos, libres, y 1.348 esclavizados. “El estudio reveló que las enfermedades transmitidas por las vías aéreas tenían el mismo impacto entre las personas libres y las esclavizadas, pero aquellas que se propagaban por el agua o los alimentos ocasionaban más muertes entre los esclavizados”, informa, mencionando que los registros parroquiales de diversas localidades de Brasil están disponibles en la colección digital creada por la Iglesia Mormona (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 244). Al estudiar la expectativa media de vida al nacer desde finales del siglo XVIII, pudo constatar que, entre los varones libres, era de 19,1 años entre 1772 y 1782, y de 30,3 años entre 1859 y 1872. Entre los esclavizados, el promedio era de 17,1 años y pasó a ser de 24,4 años, respectivamente y en los mismos intervalos temporales. En tanto, la esperanza de vida de las mujeres libres era de 26,6 años entre 1772 y 1782, y de 34,8 años entre 1859 y 1872, mientras que para las esclavizadas, las cifras eran de 21,5 y 28,4 años, respectivamente y en los mismos intervalos temporales. Según Scott, la baja expectativa de vida estaba relacionada con la precariedad de los contextos sanitarios, elementos que propiciaban la proliferación de enfermedades y las epidemias recurrentes. En el caso de los esclavizados, la situación era más grave debido a sus peores condiciones de vida y laborales.

Archivo Público del Estado de São Paulo, mapa General con los Habitantes de la Ciudad: Conceição, Juqueri, N. Sra. do Ó, Cotia, Penha y Sto. Amaro, año 1803. Fondo de la Secretaría de Gobierno de la Provincia, 1803. p. 5 y 6 del pdf Lista nominativa de 1803 del estado de São Paulo, que incluye el nombre, edad, parentesco con el jefe de hogar, estado conyugal, color, naturalidad y ocupaciónArchivo Público del Estado de São Paulo, mapa General con los Habitantes de la Ciudad: Conceição, Juqueri, N. Sra. do Ó, Cotia, Penha y Sto. Amaro, año 1803. Fondo de la Secretaría de Gobierno de la Provincia, 1803. p. 5 y 6 del pdf

En cuanto a la esclavitud indígena, Bacellar, de la USP, dice que aunque teóricamente había sido abolida en Brasil en 1680, los documentos históricos comprueban que continuó practicándose en forma encubierta. “Las listas incluían a las personas de cada hogar que eran regenteadas por el mismo amo, lo que constituía un eufemismo para referirse a la esclavitud. A partir de 1765, las listas de habitantes ya no incluían a tantos indígenas descritos como administrados. No obstante, se los comenzó a incluir en los registros domiciliarios describiéndolos como pardos, que también era una categoría adoptada para referirse a los mestizos de afrodescendientes”, resalta Bacellar, haciendo mención al resultado de una investigación en desarrollo desde 2014.

Otro trabajo elaborado por el historiador a partir de las listas nominativas fue la reconstrucción del desarrollo económico de la ciudad de São Paulo durante el período colonial, con datos que muestran cómo las grandes plantaciones hicieron posible la adopción de estrategias para la exportación de productos agrícolas. “Las listas contienen detalles sobre el inicio del proceso de exportación de productos alimenticios en una región que, previamente, solo cultivaba productos para el consumo interno”, dice. “Además, notamos un predominio de las familias nucleares, o sea, aquellas compuestas por el padre, la madre y los hijos. Este dato contrasta con los análisis que se realizaron hasta mediados de la década de 1960, que sugerían que la mayoría de los hogares se caracterizaban por estar integrados por familias ampliadas, que incluían a varios parientes y agregados”, informa Bacellar. Ahora él está examinando la documentación histórica de la villa de Itu, en un esfuerzo para entender la conformación de las familias entre los esclavizados, el papel de los pequeños agricultores y la dinámica de transmisión del patrimonio de los grandes propietarios de esclavizados en la sociedad colonial.

En una investigación iniciada en 2017 sobre el geoprocesamiento aplicado a la historia, Ângelo Alves Carrara, historiador de la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF), analizó la composición de la población en la región de Zona da Mata, entre Río de Janeiro y Minas Gerais, que en la actualidad incluye a 143 municipios. Por medio del cruzamiento de las listas nominativas de Minas Gerais con las listas de registro de esclavizados –instituidas por la Ley de Vientres Libres en 1870, como parte de los esfuerzos para controlar el cumplimiento de las leyes–, Carrara verificó que, en 1872, el 17 % de la población esclavizada de Minas Gerais vivía en tres ciudades ubicadas en el extremo sur de esa región: Juiz de Fora, Leopoldina y Mar de Espanha. “Aproximadamente el 60 % de la población actual del municipio de Argirita, que por entonces era un distrito de Leopoldina, por ejemplo, estaba compuesta por esclavizados, que trabajaban en las plantaciones para los grandes latifundistas, quienes se resistieron denodadamente a la Abolición”, dice. Esta característica demográfica ha dejado huellas en la región, dice. “Hace 40 años, algunas plazas de esas ciudades todavía eran de uso exclusivo de las personas blancas”. Y continúa: “Estos datos demográficos nos permiten entender por qué en esos municipios la discriminación racial se ve reflejada en la existencia de barrios donde predominan las personas negras y en otros las personas blancas”.

Por otro lado, en ciudades como Viçosa y Rio Pomba, el promedio de la población esclavizada no excedía el 20 % del total. Según él, en esa zona, si bien las pequeñas y medianas plantaciones tenían esclavizados, los propietarios también debían trabajar con ellos en el campo para poder ocuparse de todas las tareas, a diferencia de la situación de los grandes propietarios rurales que disponían de gran cantidad de mano de obra esclavizada, que se ocupaba de hacer todo el trabajo manual. “Como reflejo de esta característica histórica, la segregación geográfica entre negros y blancos en distintos barrios de estas ciudades es menos acentuada que la verificada en la Zona da Mata del sur”, concluye.

Proyecto
Vida familiar entre la población esclavizada y liberta de la provincia de Popayán, Colombia (1780-1852) (nº 17/21673-4); Modalidad Becas de Doctorado en Brasil; Investigador responsable Carlos de Almeida Prado Bacellar (USP); Beneficiaria Lida Elena Tascón Bejarano; Inversión R$ 197.721,55

Artículos científicos
BACELLAR, C. A. P. Desbravando os sertões paulistas, séculos XVI a XIX. História, São Paulo, v. 39, 2020.
CARRARA, A. y MACHADO, P. J. O. Ordenamento territorial dos municípios brasileiros: Minas Gerais, séculos XVIII-XIX. Almanack, v. 24, p. 1-54, 2020.
VOLPI SCOTT, A. S. y SCOTT, D. Entre constrangimentos e vontades: Casamentos entre escravizados em Porto Alegre (1772-1850). Revista Brasileira de Estudos de População – Rebep, v. 38, p. 1-26, 2021.

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