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Educación

El aprendizaje en Brasil en los umbrales del siglo XX

Investigaciones examinan los índices de matrículas y asistencia de alumnos para dimensionar los avances en el proceso de escolarización en el país

Alumnos de la Escuela Caetano de Campos (São Paulo, 1926): el acceso a la educación se expandió en el estado a partir de la transformación económica que tuvo lugar durante ese período

Wikimedia commons

Estudios realizados a partir del análisis de fuentes primarias que se conservan en archivos públicos plantean debates acerca del impacto de las inversiones en educación a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX en el desarrollo del sistema educativo brasileño. En la investigación para su tesis de libre docencia, el profesor de historia económica Renato Perim Colistete, de la Facultad de Economía de la Universidad de São Paulo (FEA-USP), constató que, en el actual estado de São Paulo, la transformación económica experimentada entre 1885 y 1920, merced a la expansión del cultivo del café, el desarrollo urbano y el crecimiento de la recaudación tributaria posibilitó la expansión de la matrícula en la red de educación pública. “Sin embargo, los gastos en la instrucción primaria no fueron acordes con el respectivo aumento de los ingresos fiscales generados con el auge de la industria del café”, afirma.

Según Perim Colistete, hasta 1880, la provincia de São Paulo registraba escasa oferta de inscripción en establecimientos educativos públicos, si se la compara con otros distritos administrativos durante el régimen imperial vigente en el país hasta la Proclamación de la República, en 1889. Esta situación se modificó en las décadas siguientes, cuando el actual estado se erigió como líder en cuanto al número de incripciones en el país, junto con Santa Catarina y el Distrito Federal (que en aquella época era Río de Janeiro). Perim Colistete explica que esa situación refleja un aumento de las inversiones en la educación pública en años previos. Tan es así que, en 1855, el gasto per cápita en educación pública en la provincia de São Paulo era equivalente a un 83 % del promedio brasileño y, en 1886, superó en un 24 % el promedio nacional. El investigador informa que, en las tres décadas posteriores, el incremento de la inversión en la educación pública del estado se mantuvo a un ritmo creciente y, para 1920, São Paulo pasó a ser la región con la mayor inversión en educación pública de todo el país.

Sin embargo, el aumento de los ingresos fiscales del estado durante los primeros años de la República no estuvo acompañado de un crecimiento proporcional del gasto por alumno inscrito. “Si el gasto en la instrucción primaria hubiese ido a la par del incremento de los ingresos públicos del estado, todos los individuos en edad escolar, que en aquella época abarcaban a los niños de entre 7 y 14 años, podrían haber sido alfabetizados hacia finales de la década de 1910”, sostiene. En cambio, para aquel año, más de la mitad de los niños comprendidos en esa franja de edades seguían sin tener acceso a la educación primaria. Para arribar a estas conclusiones, el economista analizó, entre otros, documentos manuscritos sobre los gastos e ingresos del gobierno provincial, anuarios estadísticos, informes presentados a la Legislatura, documentos del gobierno del estado, anuarios de la educación conservados en el Archivo Público del Estado, en la Colección Histórica de la Legislatura del Estado de São Paulo, en la Biblioteca Nacional y en la Biblioteca de la Fundación Sistema Estadual de Análisis de Datos (Seade).

Asimismo, basándose en el análisis de informes sobre la asistencia escolar mensual de los estudiantes paulistas entre 1910 y 1920, el economista verificó que alrededor de un 45 % de los inscritos tenía dificultades para asistir a clase, con un registro de ausencias frecuentes y prolongadas. Esto significa que, en febrero y marzo, el 90 % de los alumnos asistía a clase, un porcentaje que para los meses de julio a septiembre descendía a un 60 %. “En ese intervalo, muchos niños trabajaban en la cosecha de café. Incluso había familias residentes en los centros urbanos que se desplazaban rumbo a las plantaciones, llevándose a los hijos para ayudar en el trabajo”, explica. Según él, al concluir el período de la cosecha, no todos regresaban a la escuela, de manera tal que la tasa de asistencia de los matriculados nunca volvía a superar ese 90 % que se registraba al comienzo del año lectivo.

Pese a que hoy en día Brasil ha universalizado el acceso a los primeros años de la enseñanza fundamental, mantiene bajos indicadores de calidad educativa

“Datos como estos ponen de manifiesto que el índice de matrícula es importante, aunque insuficiente como reflexión sobre el proceso de escolarización, para el cual también debe tenerse en cuenta la asistencia de los alumnos”, sostiene el profesor José Gonçalves Gondra, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj). Según él, en el siglo XIX, muchas escuelas suspendían sus actividades a causa de la escasa asistencia de los alumnos y, en ese caso, el Estado dejaba de financiarlas. De acuerdo con Gonçalves Gondra, las primeras metodologías para medir el aprendizaje surgieron en la década de 1920, cuando niños y jóvenes pasaron a ser evaluados por las propias escuelas. “A principios de siglo, la ciencia aún no había desarrollado herramientas para medir la calidad de la enseñanza, de manera que los análisis de misma se basaban en la evolución de las tasas de inscripción y asistencia”, dice.

Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, señala Gonçalves Gondra, el sistema educativo de Brasil pasó por intervenciones, pero también hubo continuidades. Una de las modificaciones incluyó el cambio de denominación de todas las instituciones educativas, con el propósito de diferenciarlas del contexto educativo del período imperial. “El Imperial Colegio de Pedro II, por ejemplo, pasó a llamarse Gimnasio Nacional, mientras que a otras escuelas se les impusieron nombre de personalidades históricas ilustres”, relata, a la vez que pone de relieve que los cambios más significativos ganaron legitimidad en las primeras décadas del siglo XX, apoyándose en las denominadas pedagogías científicas.

Por medio del análisis de la evolución de las matrículas en el país y la comparación con el panorama en otras naciones, Perim Colistete también verificó durante su investigación de libre docencia que, en aquel período, el acceso a la educación primaria seguía siendo restringido y desigual para la mayoría de los niños brasileños en edad escolar. “Brasil se mantuvo entre las naciones con los peores indicadores educativos del mundo, tal como ocurría a mediados del siglo XIX”, sostiene. En 1900, la tasa de matrícula en las escuelas primarias del país era de 29 niños por cada mil habitantes, mientras que, en Estados Unidos, Canadá y Alemania, esa cifra era cinco veces mayor. “Incluso en América Latina, Brasil se ubicaba entre los países con los menores índice, detrás, por ejemplo, de Argentina, Uruguay y Perú, cuyas tasas de inscripción escolar por cada mil habitantes eran, respectivamente, de 98, 79 y 72”, subraya.

“Entre 1850 y 1930, autoridades públicas y miembros de la elite participaban en el debate internacional sobre la importancia de las inversiones en educación básica para el desarrollo económico y social de Brasil”, dice el historiador Vinicius Müller, del Insper. En su investigación doctoral publicada en el libro Educação básica, financiamento e autonomia regional (editorial Alameda, 2018), analiza las inversiones públicas en educación en los estados de São Paulo, Rio Grande do Sul y Pernambuco entre 1850 y 1930, a partir del estudio de fuentes primarias tales como los informes de los presidentes de provincias e inspectorías de instrucción pública, libros de tesorería, balances de ingresos y gastos del Imperio. Las tres regiones fueron elegidas porque presentaban características económicas y sociales disímiles.

BN Digital Escuela Rodrigues Alves entre 1911 y 1922, en Río de Janeiro: las inversiones en la educación pública llevaron al estado fluminense a erigirse como uno de los que registran mayor cantidad de incripciones en la red de educación públicaBN Digital

“Mientras que la economía de Pernambuco se basaba en la exportación de la caña de azúcar, Rio Grande do Sul se centraba en el mercado interno”, comenta. “En la segunda mitad del siglo XIX, a causa del auge de la economía del café, São Paulo se transformó a la par de la aceleración de los procesos de industrialización y urbanización, el arribo masivo de inmigrantes y el aumento de la recaudación tributaria”, describe Müller, explicando que el estudio se propuso identificar cómo impactaron esas configuraciones en el desarrollo del sistema educativo.

En 75 de los 80 años evaluados, la educación primaria en Rio Grande do Sul fue el gasto principal de esa provincia, mientras que en São Paulo fue el segundo gasto, quedando detrás de las inversiones en infraestructura. En tanto, en Pernambuco, en 60 de los 80 años analizados, los gastos en la educación se ubicaron en el cuarto o quinto puesto, aun siendo una provincia más próspera que Rio Grande do Sul y São Paulo hacia el final de la época Imperial. “En ese lapso de tiempo, el mayor gasto de Pernambuco eran los sueldos de los empleados del sistema judicial”, dice. Desde la perspectiva de Müller, las inversiones de las provincias en la educación primaria en 1850 sirven para entender la situación de la educación en estas regiones 80 años más tarde. En este sentido, menciona los datos del Censo de 1920, que revelaron que el 14 % de los 450.000 niños de entre 7 y 14 años de Pernambuco estaban alfabetizados. Dentro de la misma franja etaria, en Rio Grande do Sul, que también sumaba 450.000 niños, el porcentaje equivalente era de un 34 %. En São Paulo, con alrededor de un millón de habitantes dentro de ese rango de edades, el porcentaje correspondiente era de un 28 %. En la actualidad, Müller trabaja en la ampliación del alcance de su investigación, que pasó a incluir análisis de datos de los estados de Bahía y Santa Catarina en el mismo período de tiempo.

Al trazar un paralelo con la situación actual, Perim Colistete, de la USP, dice que, pese a que Brasil ha universalizado el acceso a los primeros años de la enseñanza fundamental, el país sigue figurando entre las naciones con bajos indicadores de calidad educativa. En este sentido, menciona los resultados de la última edición del Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (Pisa), un examen del rendimiento escolar que se realiza cada dos años en diversos países. Los resultados divulgados en 2019 muestran que Brasil se ubica entre los puestos 58º y 60º en lectura, entre 66º y 68º en ciencias, y entre 72º y 74º en matemática.

Artículo científico
COLISTETE, R. P. Contando o atraso educacional: Despesas e matrículas na educação primária de São Paulo (1880-1920). Dados. Online. v. 62, n. 2. sept. 2019.

Libro
MÜLLER, V. Educação básica, financiamento e autonomia regional. São Paulo: Alameda Editorial, 2018.

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