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Covid-19

El oxígeno bajo control

Startups brasileñas desarrollan soluciones para monitorear este insumo medicinal esencial en el tratamiento de los pacientes que padecen insuficiencia respiratoria

Atas O2: el dispositivo de la empresa Salvus, del estado de Pernambuco, está utilizándose en el Hospital Albert Einstein, en São Paulo

Léo Ramos Chaves

En enero de este año, todo Brasil asistió en vilo al drama que vivieron los pacientes de covid-19 en la ciudad de Manaos. Muchos de ellos necesitaban oxígeno medicinal suplementario para superar la falta de aire causada por la enfermedad, pero no tenían acceso al mismo. La escasez del producto en la capital del estado de Amazonas condujo a la muerte de muchas personas. El desabastecimiento, una realidad también en otras partes del mundo como la India y México, demostró la importancia de una gestión adecuada de ese insumo, fundamental para el tratamiento de los individuos afectados por enfermedades que causan insuficiencia respiratoria. La oxigenoterapia también está recomendada para los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que acomete a más de 6 millones de brasileños, según la Sociedad Brasileña de Neumología y Tisiología.

La buena noticia es que algunas startups brasileñas, entre las que se encuentran Salvus, de Pernambuco, Oxiot, de São Paulo, y Sensorweb, de Santa Catarina, están desarrollando dispositivos que podrían contribuir a mejorar la gestión del oxígeno medicinal. Los sistemas, inéditos en Brasil, utilizan protocolos de internet de las cosas (IoT, en inglés) para el seguimiento y la gestión automática de las existencias del gas a distancia, sin necesidad de intervención humana.

La solución ideada por los ingenieros de Salvus consiste en la incorporación de un caudalímetro digital, denominado Atas O2, que se acopla al panel de gases medicinales. El dispositivo regula el flujo de oxígeno y les suministra datos sobre el consumo en tiempo real a los administradores del hospital. El panel de gases medicinales es una terminal ubicada junto a las camas de los hospitales que provee insumos tales como oxígeno, ácido nitroso y aire comprimido.

“En Manaos, la logística fracasó por completo y esto causó un gran desabastecimiento de oxígeno. El sistema que hemos creado permite conocer el perfil de consumo de los pacientes y de la institución sanitaria en su conjunto”, explica Maristone Gomes, socio fundador y CEO de Salvus, experto en sistemas de gestión de suministros en el ámbito médico. “De este modo, podría servirles a los administradores de los hospitales para conocer con antelación cuánto durarán las provisiones. Esto no hubiera resuelto el problema en el estado de Amazonas, pero habría ayudado”.

El Atas O2 (se lee “o dos”, en alusión al oxígeno; y Atas es el acrónimo en portugués por medición, transmisión y análisis de sensores) funciona según la lógica de un hidrómetro, el dispositivo que mide el consumo de agua en los hogares. La diferencia es que, por medio de sensores, controla electrónicamente el flujo de oxígeno de cada cama individual y del hospital en su conjunto, y estos datos quedan automáticamente disponibles en un servidor remoto (véase la infografía).

El dispositivo, creado con la ayuda del Centro de Estudios y Sistemas Avanzados de Recife (Cesar), emite informes del consumo de cada paciente, una información fundamental para que el cobro del servicio pueda hacerse con precisión. Hoy en día, este control, sujeto a errores, suele hacerse manualmente. “El banco de datos con la información del consumo también puede ser de ayuda para la investigación que correlaciona pacientes, el tratamiento recibido –es decir, la cantidad de oxígeno suministrado– y su resultado”, informa Gomes.

La empresa también ha desarrollado una versión del Atas O2 para monitorear el oxígeno prescrito a los pacientes en tratamiento domiciliario. En este caso, la solución se acopla al tanque de gas. Un sensor de presión mide el nivel del gas almacenado. Esta información –además de los datos sobre el flujo y el consumo del gas– se transmite a las empresas de asistencia sanitaria a domicilio, que pueden controlar la carga a distancia y programar de antemano cuándo realizar el recambio del tanque.

“Hoy en día, un empleado se comunica telefónicamente con el domicilio del paciente y recaba información sobre la provisión del gas con el propio paciente, un familiar o un cuidador. Muchas veces, esta medición no se realiza correctamente y se cambia el cilindro de gas sin que el mismo se encuentre totalmente vacío, generando pérdidas”, dice el CEO de Salvus. Los expertos en gestión de gases medicinales estiman que el desperdicio de oxígeno en Brasil oscila en porcentajes que van de un 20 % a un 30 %. “Nuestro dispositivo puede ayudar a evitar estas pérdidas”.

La idea de desarrollar un sistema con estas características surgió en 2015, recuerda Gomes. Al año siguiente, junto con dos colegas, Luiz Paulo Godoy y Caio Cesar, fundaron Salvus. La primera prueba de concepto estuvo lista en 2016. La inversión total en el proyecto fue de alrededor de 3,5 millones de reales. Además de los recursos propios, la compañía recibió ayuda de la Empresa Brasileña de Investigación e Innovación Industrial (Embrapii), del Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae), del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) y de Softex, una entidad que financia iniciativas vinculadas a la transformación digital.

“El proyecto de Salvus está alineado con la misión de Embrapii de promover la innovación industrial en el país”, destaca el presidente del directorio de la entidad, Jorge Guimarães. Para él, la automatización, como la que proporciona el dispositivo creado por Salvus, permite “prevenir fallos, mejorar la logística, ayudar en la toma de decisiones médicas y, sobre todo, garantizar la seguridad del paciente”.

Los dispositivos que se están desarrollando en brasil pueden ayudar a reducir el desperdicio de oxígeno medicinal, estimado en hasta un 30 %

El primer lote de mil unidades del Atas O2 estará listo en septiembre. La fabricación fue tercerizada en empresas colaboradoras de los estados de São Paulo y Minas Gerais. “Utilizaremos el primer lote para certificar el sistema a escala industrial y, a partir de ahí, nuestra capacidad de producción, a través de esas empresas asociadas, será de 5.000 unidades por mes”, declara Gomes.

El dispositivo ya está siendo probado por el Hospital de Clínicas de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), las empresas de atención domiciliaria Saúde Residência e Interne Soluções em Saúde, ambas de Pernambuco, el proveedor de servicios del área de la salud Grupo Cene, de São Paulo, y el Hospital Israelita Albert Einstein (Hiae), en la capital paulista, entre otras instituciones de salud.

“Desde el mes de febrero, el hospital está utilizando 20 medidores de flujo de Salvus en el marco de un proyecto de investigación. Se los ha instalado en las camas de una unidad coronaria de tratamiento semiintensivo que, históricamente, tenían un mayor número de glosas”, explica el enfermero Denis Faria Moura Jr., quien trabaja en el área de nuevos proyectos del Albert Einstein. Una glosa hospitalaria es el rechazo de un pago del operador sanitario por un determinado servicio o procedimiento realizado por la institución de salud a causa de problemas técnicos o administrativos. En este caso concreto, las desautorizaciones se producen por fallas en la medición del oxígeno suministrado al paciente, cliente del operador sanitario.

“Hasta ahora los resultados son positivos. Creemos que el dispositivo podrá ayudarnos a gestionar mejor el oxígeno medicinal en la institución”. Moura informa que, si todo sale bien, la idea es instalar la solución pernambucana en los casi 2.000 puntos de suministro de oxígeno del hospital. “Además de ajustar la precisión de la dosis del gas de acuerdo con lo prescrito para cada paciente, el dispositivo podrá ayudarnos a detectar las fugas y a planificar mejor las compras del insumo”.

La solución diseñada por la startup paulista Oxiot está destinada a la atención domiciliaria, clínicas y hospitales pequeños que utilizan conjuntos de tanques de oxígeno. “Decidimos centrarnos en la oxigenoterapia familiar para resolver un problema específico del paciente y del servicio, la previsión del recambio de cilindros y el monitoreo clínico a distancia”, explica Edson Costa, director ejecutivo de la empresa. “Además, operar en un gran hospital es mucho más complejo que en un domicilio particular”.

El dispositivo comenzó a desarrollarse en 2015 y hasta ahora se han invertido alrededor de 450.000 reales, dos tercios de este monto financiados por medio de un llamado a concurso del Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial (Senai). “Tenemos un prototipo funcional, integrado por un hardware y un software, que realiza un seguimiento a distancia de la carga de oxígeno a través de una medición de la presión del tanque, no del flujo en este caso, como se hace con los caudalímetros”, dice.

Marcio James / AFP vía Getty Images Familiares de pacientes con covid-19 llevan a recargar tanques de oxígeno en la ciudad de Manaos, a principios de este añoMarcio James / AFP vía Getty Images

Para completar el desarrollo, Oxiot necesita al menos otros 400.000 reales. “Esa fue la cifra estimada antes de la pandemia. Con esos recursos, en dos meses tendríamos los primeros prototipos listos para instalarlos en un estudio clínico. El paso siguiente sería realizar los últimos ajustes en la tecnología y obtener su homologación y certificación de las autoridades regulatorias del país”, dice Costa.

En el estado de Santa Catarina, la empresa Sensorweb, que se especializa en soluciones de IoT para el sector de la salud, trabaja en un sistema para la medición y gestión de los gases medicinales. “No se trata de un caudalímetro, sino de un hardware que, conectado al panel de gases, mide el consumo de oxígeno y envía los datos a una plataforma en la nube, basada en IoT y también desarrollada por nosotros”, explica Everson Pinheiro, analista de nuevos negocios de la empresa.

La solución catarinense, por ahora exclusiva para hospitales y efectores de salud, ya va por su segunda versión. Una de sus ventajas es su capacidad para advertir de situaciones críticas que pueden poner en riesgo la vida del paciente, así como las pérdidas inesperadas de gas por fugas o errores operativos. La prueba de concepto se está llevando a cabo en un hospital oncológico de São Paulo.

“El prototipo está funcionando y los datos recolectados se publican en nuestra plataforma, que ya está monitoreando otras magnitudes, tales como la humedad y la temperatura del ambiente en más de 350 efectores de salud, con 7.000 puntos”, informa Pinheiro. Según la empresa, varias pruebas que iban a realizarse en hospitales interesados debieron reprogramarse a causa de la segunda ola de la pandemia de covid-19.

El interés de Sensorweb por crear una solución con esas características surgió hace alrededor de cinco años, cuando la empresa se asoció con un gran hospital y una universidad paulista –cuyos nombres no pueden revelarse por razones contractuales– con el propósito de desarrollar sensores para la gestión del oxígeno medicinal. Por motivos técnicos, la cooperación fue cancelada y la startup resolvió concentrarse en un proyecto 100 % Sensorweb.

Para crear este nuevo sistema de medición de los gases medicinales, la empresa catarinense recibió ayuda financiera de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica y la Innovación del Estado de Santa Catarina (Fapesc) que invirtió alrededor de 290.000 reales. Si todo marcha bien, se espera poder sacar el producto al mercado hacia finales de 2022.

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