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memoria

El sueño paulista de la autonomía en el combate contra el cáncer

En la década de 1940, una campaña popular de donaciones hizo posible la construcción de un hospital, pero la independencia del poder público duró pocos años

Ilustración del historietista Ziraldo para la campaña de prevención del cáncer en la década de 1990 que mantenía las preocupaciones de comienzos del siglo XX

COC/Fiocruz / Inca / TEIXEIRA, L. A. et al. O câncer no Brasil. 2012

Novel graduado, egresado de la Facultad de Medicina, que más tarde se integraría a la Universidad de São Paulo (FM-USP), Antônio Prudente de Meireles de Morais (1906-1965) embarcó rumbo a Alemania en el año 1928 para, una vez allí, cursar una especialización. Su propósito era aprender nuevas técnicas aplicables a la corrección de las marcas dejadas por los tumores de piel con el cirujano Franz Keysser (1885-1942), pionero en la electrocirugía, es decir, el uso de bisturí eléctrico para extirpar tumores considerados inoperables y cauterizar la zona con miras a evitar infecciones. En aquel entonces, otros descubrimientos científicos, tales como la radiactividad y los rayos X, abrieron en Europa nuevas perspectivas para el tratamiento de las algunas formas del aún misterioso cáncer.

INCAAnuncio de tratamiento con rayos X, mediante el empleo de un aparato proveniente de Europa, a finales del siglo XIXINCA

Prudente regresó tres años después con un bisturí eléctrico y nuevas ideas para mejorar la atención de las personas con cáncer en Brasil. Belo Horizonte, la capital de Minas Gerais, contaba desde el año 1922 con el Instituto del Radium, el primer centro médico del país en utilizar la radioterapia en el tratamiento del cáncer, construido con el apoyo de la gobernación del estado (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 230). En Río de Janeiro, el médico Mário Kröeff (1891-1983) había creado en 1937 el Centro de Cancerología del Servicio de Asistencia Hospitalaria del Distrito Federal, que posteriormente se convertiría en el Instituto Nacional de Cáncer (Inca). En São Paulo, al igual que en otros estados, el mismo equipo del Servicio Sanitario que combatía la lepra y las enfermedades venéreas trataba también a las personas con cáncer, afección que en aquel tiempo era tenida como contagiosa.

Durante las tres décadas siguientes, Prudente llevó adelante una estrategia que se mostró original al hacer posible la construcción de un hospital financiado directamente por la población, mediante la implementación de una amplia campaña de recaudación de fondos, que fue el primero en Brasil que congregó asistencia, investigación, enseñanza y educación popular sobre el cáncer. Hasta entonces los hospitales estaban vinculados al gobierno, a instituciones religiosas o a las colectividades de inmigrantes.

La meta de Prudente se alineaba al pensamiento de los paulistas de aquella época. En un artículo publicado en diciembre de 2024 en la revista História, Ciência, Saúde – Manguinhos, los historiadores Elder Al Kondari Messora y André Mota, de la FM-USP, pusieron en evidencia la singularidad de la propuesta paulista de combate contra el cáncer, cuya impronta era la defensa de una mayor autonomía con relación a la esfera gubernamental nacional. Era la misma motivación del Movimiento Constitucionalista de 1932, el conflicto armado liderado por el estado de São Paulo contra la centralización política impulsada por el gobierno provisional de Getúlio Vargas (1930-1934). “La perspectiva de implementar nuevas estrategias de combate contra el cáncer, tales como las referentes a la arquitectura y a la literatura de comienzos del siglo XX, constituía una expresión del anhelo de un estado independiente, con voz propia”, comenta Messora, quien defendió en abril su doctorado sobre la historia del cáncer en São Paulo, con dirección de tesis de Mota.

Enseguida después de su regreso a São Paulo, Prudente asumió el cargo de profesor asistente en la FM-USP. Para lograr el apoyo popular a sus ideas y llevar a cabo sus planes, empezó a escribir en publicaciones orientadas a un público amplio. “A partir de la década de 1920, el cáncer empezó a ganar espacio en los periódicos y en los anuarios estadísticos y demográficos”, acota Messora.

Hospital A.C.CamargoCarmen Annes Dias y Antônio Prudente en 1938Hospital A.C.Camargo

El 31 de octubre de 1933, O Estado de S. Paulo publicó el primero de una serie de cinco artículos –republicados dos años después en el libro intitulado O câncer precisa ser combatido–, en los que Prudente llamaba la atención al respecto de esta enfermedad hasta ese entonces debatida solamente en los círculos médicos. Abogaba por el diagnóstico y el tratamiento en los estadios iniciales, y apelaba a la realización de campañas educativas que le informasen a la población sobre los riesgos de contraer cáncer, a causa del tabaquismo, por ejemplo.

Desde su óptica, le competería al gobierno central únicamente la coordinación de las iniciativas de los estados brasileños y el afianzamiento del control estadístico, en tanto que el poder público paulista se encargaría del mantenimiento de la infraestructura de atención. Los servicios de salud, según sostenía, debían organizarse con miras a asegurar la formulación del diagnóstico precoz, como así también el acceso a tratamientos acordes con las técnicas más adecuadas en cada caso, el desarrollo de la investigación científica y el registro sistemático de la enfermedad. Para Prudente, este engranaje debía contar con la supervisión de una inspectoría central inspirada en el modelo existente destinado al control de la lepra.

Al cabo de algunos esfuerzos infructuosos que apuntaron a granjearse la adhesión pública a su propuesta, Prudente decidió que el mejor camino para generar acciones efectivas consistiría en crear lo que en esa época se denominaba liga contra el cáncer. En 1935, fundó la Asociación Paulista de Combate al Cáncer (APCC), dirigida Antônio Cândido de Camargo (1864-1947), su antiguo profesor de la FM-USP. La conformación de asociaciones era una forma relativamente común de promover campañas educativas y recaudar fondos a través de la filantropía y compensar de ese modo la incapacidad del poder público para hacerse cargo de ese problema. En 1936, el médico bahiano Aristides Maltez (1882-1943) creó la Liga Bahiana contra el Cáncer, obtuvo donaciones de la elite de Salvador, complementadas con recursos de la gobernación del estado, y empezó a construir un hospital que fue bautizado con su nombre e inaugurado en 1952, que hasta los días actuales sigue siendo referencia en el área en Bahía.

Marc Ferrez / Archivo del Instituto Moreira Salles / TEIXEIRA, L. A. et al. O câncer no Brasil. 2012Santa Casa de Misericordia, uno de los primeros lugares en donde se atendió a personas con cáncer en Río de Janeiro, circa 1895Marc Ferrez / Archivo del Instituto Moreira Salles / TEIXEIRA, L. A. et al. O câncer no Brasil. 2012

Según Messora, lo que diferenció a APCC de las otras ligas fue la intensa participación popular y la capacidad de movilización de la periodista sureña Carmen Annes Dias (1911-2001), quien transformó también la vida de Antônio Prudente. Ambos se conocieron en 1938 a bordo de un buque en el que una comitiva de médicos brasileños se trasladaba rumbo a Alemania. Carmen Annes Dias oficiaba de secretaria de su padre, Heitor Annes Dias (1884-1943), médico personal de Getúlio Vargas (1882-1954). Se casaron en diciembre de ese mismo año en Río de Janeiro.

Dispuesta a ayudar a su marido a crear un hospital orientado al diagnóstico y el tratamiento del cáncer em São Paulo, Carmen Anne Dias puso en marcha en 1940 las primeras acciones tendientes a recaudar donaciones mediante la realización de festivales culturales y la participación de las señoras de la alta sociedad paulistana. En 1946, fundó la Red Femenina de Combate al Cáncer, que al cabo de solamente tres meses recaudó 7,5 millones de cruceiros, casi 20.000 salarios mínimos de la época.

Fondo Mário Kröeff / COC/Fiocruz / Inca / TEIXEIRA, L. A. et al. O câncer no Brasil. 2012Aparato de electrocirugía desarrollado en Alemania y perfeccionado en BrasilFondo Mário Kröeff / COC/Fiocruz / Inca / TEIXEIRA, L. A. et al. O câncer no Brasil. 2012

Río de Janeiro, la capital federal, avanzó más rápido al crear en 1941 el Servicio Nacional del Cáncer (SNC), que catapultaría a la enfermedad a la agenda de la salud pública nacional. “La creación del SNC fue producto de una acción política muy fuerte, pues la incidencia del cáncer en Brasil era muy baja en aquella época”, destaca el historiador Luiz Antônio Teixeira, de la Casa Oswaldo Cruz (COC) de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), uno de los coordinadores del libro O câncer no Brasil: Passado e presente (editorial Outras Letras, 2012). En vista de su labor en el área, Kröeff fue nombrado primer director del SNC, cargo que Prudente también ocuparía dos veces durante su trayectoria.

Mientras, en São Paulo, Prudente salía en busca de socios para implementar sus ideas. Su primer espacio de actuación fue el así llamado hospital japonés, creado en 1920 en el barrio de Vila Mariana por el gobierno de Japón para brindar asistencia médica a los inmigrantes que afrontaban dificultades con el idioma y que fue expropiado por el gobierno brasileño en el año 1939, luego de la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países a causa de la Segunda Guerra Mundial. En el entonces rebautizado Hospital Santa Cruz, en 1946, el médico paulista implementó una clínica de tumores, probablemente la primera de la capital paulista.

En las campañas lideradas por Carmen Anne Dias, cualquier persona podría donar el monto que quisiera. Humberto Torloni (1924-2017) era un estudiante de medicina cuando recorrió las fábricas y las hilanderías del barrio de Brás, en donde daba clases por las noches, para explicar que quienes donasen el valor correspondiente a una jornada de trabajo, en caso de tener cáncer serían tratados gratuitamente cuando el hospital estuviese listo. “También me valí de la red escolar: conversaba con las maestras, con la directora y con los chicos”, comentó Torloni en una entrevista concedida en 2014 (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 216). “Ese trabajo me costó tres turnos de exámenes, pues tenía que estudiar, trabajar por las noches y también recaudar dinero”. Con lo recaudado, Torloni obtuvo una de las plazas ofrecidas a los residentes.

Fondo Mário Kröeff / COC/Fiocruz / Inca / TEIXEIRA, L. A. et al. O câncer no Brasil. 2012El quirófano del Servicio Nacional del Cáncer, en Río de Janeiro, en la década de 1950Fondo Mário Kröeff / COC/Fiocruz / Inca / TEIXEIRA, L. A. et al. O câncer no Brasil. 2012

Con proyecto del arquitecto Rino Levi (1901-1965), uno de los exponentes de la arquitectura nacional en esa época, la construcción del Hospital Antônio Cândido Camargo, que enseguida se volvería conocido como A.C.Camargo, se puso en marcha en 1948 en un predio que donara la gobernación del estado en el barrio de Liberdade. Comenzó a funcionar en abril de 1953 con un cuerpo clínico de 92 especialistas que incluía médicos, cirujanos, radioterapeutas y laboratoristas.

Sin embargo, el sueño de la autonomía con relación al poder público no se sostuvo por mucho tiempo. En un artículo publicado en diciembre de 2021 en la Revista Brasileira de História da Ciência, Messora comenta que Prudente afrontó pronto dificultades para cubrir los gastos, y en noviembre de 1956 obtuvo una donación de 28 millones de cruceiros del gobierno federal para mantener la atención gratuita de los indigentes. Dos años después, debió eliminar una tercera parte de las camas destinadas a pacientes que no pagaban, ya que los giros del gobierno eran irregulares. “Posteriormente necesitó recurrir a la ayuda del presidente Juscelino Kubitschek [1902-1976], quien condonó las deudas públicas del hospital”, comenta Messora. En noviembre de 1961, el hospital se convirtió en una institución educativa complementaria de la USP.

“Al principio, la principal forma de tratar el cáncer eran las cirugías, generalmente amplias, pues se carecía de otras formas efectivas de tratamiento”, comenta el cirujano Ademar Lopes, de 79 años. Lopes llegó al hospital en 1974, inmediatamente después de recibirse en la Facultad Federal de Medicina de Triângulo Mineiro, con sede en la localidad de Uberaba, Minas Gerais, y recibió una invitación para continuar.

Hospital A.C.CamargoRino Levi (el primero de izquierda a derecha) y Prudente (el tercero) al lado de dos hombres no identificados, adelante de las obras del Hospital A.C.CamargoHospital A.C.Camargo

Lopes no conoció a Antônio Prudente, quien falleció en Río de Janeiro en 1965 a los 59 años, como consecuencia de complicaciones relacionadas con la diabetes, pero convivió con Carmen Anne Dias. “Ella a los residentes nos decía ‘los chicos’”, recuerda. Él veía que cuando faltaba dinero, ella salía en busca de empresarios y otros posibles donadores para mantener funcionando al hospital.

Rebautizado en 2013 como A.C.Camargo Cancer Center, el nosocomio se convirtió en uno de los principales centros de atención, enseñanza e investigación de Brasil. En 2025, sus especialistas empezaron a trabajar con equipos de hospitales públicos en la capacitación de médicos a distancia para acelerar el diagnóstico de cánceres en el país.

“El paso primordial en el combate contra el cáncer sigue siendo el diagnóstico precoz y el comienzo inmediato de la forma más adecuada de tratamiento”, refuerza Lopes. Las preocupaciones de Prudente, Kröeff y otros médicos casi un siglo atrás siguen estando vivas (léase la entrevista).

Este artículo salió publicado con el título “El sueño de la autonomía” en la edición impresa n° 356 de Octubre de 2025.

Artículos científicos
MESSORA, E. A. K. et al. “Plano Prudente”: Um proyecto paulista de combate ao câncer para o Brasil, 1934-1954História, Ciência, Saúde – Manguinhos. v. 31, e2024060. dic. 2024.
MESSORA, E. A. K. et alAs disputas e controvérsias na cancerologia paulista na primeira metade do século XX: O Instituto Paulista de Pesquisa sobre o CâncerRevista Brasileira de História da Ciência. v. 14, n. 2. 8 dic. 2021.
TOMAZELLI, J. G. y SILVA, G. A. Rastreamento do câncer de mama no Brasil: Uma avaliação da oferta e utilização da rede assistencial do Sistema Único de Saúde no período 2010-2012Epidemiologia e Serviços de Saúde. v. 26, p. 713-24. oct.-dic. 2017.

Libros
TEIXEIRA, L. A. et al. O câncer no Brasil: Passado e presente. Río de Janeiro: Outras Letras, 2012.
TEIXEIRA, L. A. y FONSECA, C. O. De doença desconhecida a problema de saúde pública: O Inca e o controle do câncer no Brasil. Río de Janeiro: Ministerio de Salud de Brasil, 2007.

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