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TRAYECTORIAS

Emergencia médica

Estudios abordan las adversidades que debieron afrontar los nuevos profesionales de la salud durante la pandemia de covid-19

Julia Jabur

Cuando empezó a trabajar como médico en el Hospital de Clínicas de la Universidad de Campinas (HC-Unicamp), a comienzos de 2021, Matheus Santarosa Cassiano se encontró con un ambiente que le recordaba poco su época como estudiante, que había comenzado seis años antes, en la misma institución. Los espacios otrora bien definidos como consultorios de diferentes especialidades habían sido reorganizados para atender simultáneamente a más de una centena de pacientes afectados por el covid-19. “Al tiempo que observábamos cómo puede transformarse la estructura de un hospital en caso de crisis sanitaria, también teníamos cierto resquemor por tener que empezar a ejercer la profesión en medio de tanta incertidumbre”, recuerda Cassiano, uno de los 113 profesionales que se recibieron en la institución en enero de 2021.

Ahora, tras haber pasado un año completo como residente en el sector de psiquiatría, el joven médico considera que ha experimentado una de las realidades más desafiantes a las que deben enfrentarse los trabajadores de la salud, a lo largo de su carrera: el escenario desolador de una pandemia causada por un virus letal y sobre el cual aún se tenía escaso conocimiento. “Fueron sensaciones muy intensas, porque tuvimos que ponernos a trabajar de inmediato en medio de la congoja por la pérdida de tantas vidas”, comenta.

La situación que vivieron Cassiano y sus colegas de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM) de la Unicamp fue similar a la de los más de 36.000 médicos que se graduaron en todo Brasil entre 2019 y 2020. Según consta en el Consejo Federal de Medicina (CFM), el país cuenta con 342 escuelas médicas y un promedio anual de 10,4 nuevos graduados por cada 100.000 habitantes. En abril de 2020, debido a la emergencia sanitaria, el Ministerio de Educación autorizó la graduación anticipada de los estudiantes que hubieran completado al menos el 75 % de la carga horaria estipulada como internado, es decir, las prácticas que se llevan a cabo en los dos años finales de la carrera de medicina.

Los que estaban cursando su internado durante este período también vieron cómo su rutina fue alterada por la pandemia: “En marzo de 2020 decidimos suspender las actividades presenciales de los alumnos de quinto y sexto año, y las clases comenzaron a administrarse en la modalidad online”, explica Cláudio Saddy Rodrigues Coy, director asociado de la FCM-Unicamp. En cuanto a los residentes, independientemente de cuál fuera la especialidad, fueron convocados para cumplir guardias en las salas de internación y se tornaron imprescindibles para el cuidado de los pacientes con covid-19. “Para los residentes de las áreas clínicas, como los que trabajan en cuidados intensivos, por ejemplo, prácticamente no hubo cambios en el programa, más allá del aumento del número de atenciones”, dice Coy, quien siguió de cerca el impacto en la formación de los alumnos y residentes y, con los comités de graduación y residencia, efectuó los ajustes necesarios para afrontar el periodo de la pandemia. “En cambio, los residentes de las áreas quirúrgicas, debieron adaptarse a importantes cambios en sus rutinas”.

Cuando cursaba el quinto año de Medicina en la FCM-Unicamp, Zeus Tristão dos Santos se unió a un grupo de más de 150 voluntarios y pasó a formar parte de un servicio de telesalud, esclareciendo dudas relacionadas con el covid-19. El equipo formado por estudiantes de los últimos años de las carreras de medicina y enfermería de la institución instruyó, a través de llamados telefónicos, sobre las medidas de higiene y prevención, y brindó ayuda a quienes tenían dudas sobre la necesidad de ser atendidos en forma presencial. “Hemos pasado mucho tiempo desmintiendo información falsa sobre tratamientos ineficaces”, recuerda Dos Santos, quien también trabajó presencialmente para triar a los pacientes con síntomas de la enfermedad que acudían a atenderse al HC de la universidad. El futuro médico considera, sin embargo, que la reestructuración del hospital ha acarreado perjuicios para la formación de los alumnos. “La especialidad de otorrinolaringología que se imparte en cuarto año, por ejemplo, hasta ahora no ha sido ofrecida”, dice.

Alexandre Affonso

En un artículo publicado recientemente en la revista médica BMJ Open, Erik Montagna, investigador de la Facultad de Medicina del Centro Universitário Faculdade de Medicina do ABC, junto a otros seis colaboradores de Brasil e Irlanda, recoge las impresiones de 27 jóvenes médicos de ambas nacionalidades que se graduaron entre noviembre de 2019 y abril de 2020. Por medio de entrevistas individuales realizadas a distancia (online), los datos obtenidos en el estudio están relacionados con la socialización profesional y la inserción de estos profesionales en el mercado laboral durante la pandemia de covid-19. En la investigación participaron 14 médicos brasileños de los estados de Santa Catarina, São Paulo, Ceará y Paraíba.

La inseguridad inherente al inicio de la actividad profesional en medio de la presión generada por la crisis sanitaria fue una de las principales dificultades citadas por los entrevistados de ambos países.

“Un hallazgo importante de la encuesta está vinculado a la disminución abrupta de la supervisión docente, que contribuyó a aumentar el nivel de estrés de los recién graduados”, dice Montagna, recordando que la medicina es una carrera con una jerarquía rígida, especialmente en el período de formación e inserción profesional. “Es improbable que los recién graduados o incluso los residentes tengan contacto directo con los jefes de sus servicios”. Además de la necesidad de tomar decisiones rápidas, muchos de los entrevistados refirieron dificultades para establecer relaciones empáticas con los pacientes debido a la vestimenta de bioseguridad protocolar para prevenir nuevos contagios. “El uso de equipos tales como mascarillas y protectores faciales ha hecho prácticamente imposible la comunicación a través de las expresiones faciales, y a eso se le suman las limitaciones relacionadas con la comprensión del habla”, añade Montagna.

Aunque muchos de los servicios de salud cuentan con programas de apoyo para los profesionales con dificultades emocionales o padecimientos psicológicos, varios de los entrevistados dijeron que “no cae bien” recurrir a ese servicio. “En la mayoría de los casos, pedir ayuda suele ser visto como un síntoma de debilidad”, reflexiona Montagna. “Pero el agotamiento a causa del estrés físico y emocional es inevitable cuando se lidia tan asiduamente con la muerte”. El miedo a enfermarse o transmitir el virus a los familiares, la incertidumbre sobre las consecuencias para su propia formación y el compañerismo entre los distintos profesionales, también aparecieron en los informes.

Otro estudio reciente al respecto del ejercicio de la profesión durante la pandemia describe la experiencia de los profesionales de la salud que acompañaron a los pacientes en sus últimos días de vida y fue publicado por docentes del Departamento de Medicina de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar) en la revista Journal of the Brazilian Medical Association, de la Asociación Médica Brasileña. En el estudio participaron cinco instituciones, entre ellas la Universidad Federal de São João del-Rei (UFSJ), la Unicamp y polos de salud de Ribeirão Preto y Barretos, en el interior del estado de São Paulo. Entre julio y octubre de 2020 fueron entrevistados 102 profesionales de la salud de diversos estados brasileños: 41 médicos, 36 fisioterapeutas y 25 enfermeros. Más del 60 % de los encuestados refirieron, en formularios completados en línea, sentimientos de angustia y percepción de una baja calidad de vida.

Las crisis ocasionadas por las epidemias siempre han supuesto un reto para los trabajadores de la salud, y a menudo han exigido alteraciones bruscas de la dinámica profesional. “El enfrentamiento del covid-19 ha sido, sin ninguna duda, una de las instancias más críticas que se han suscitado desde la aparición del sida, en la década de 1980”, dice André Mota, del Departamento de Medicina Preventiva, coordinador del Museo Histórico de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP) y organizador del libro intitulado Sobre a pandemia: Experiências, tempos e reflexões [Sobre la pandemia: Experiencias, tiempos y reflexiones], (editorial Hucitec, 2021). “Antes de esto, la generación de profesionales de la salud que aún sigue activa había hecho frente a brotes de enfermedades tales como la meningitis, la parálisis infantil (poliomielitis), la leishmaniosis, el sarampión y la esquistosomiasis”, añade Mota.

Julia Jabur

Así como el surgimiento de nuevas epidemias exige una reformulación de las prácticas y de la organización de los trabajadores más experimentados en lo que tiene que ver con la profilaxis en las internaciones y las medidas preventivas, tal coyuntura también acaba influyendo en la formación de quienes aún transitan los años iniciales en la facultad. “Suelo organizar visitas de estudiantes del primer año de la carrera a las Unidades Básicas de Salud para que puedan palpar de cerca las adversidades a las que se enfrentan los profesionales que trabajan en la primera línea de atención de la salud, como en el caso de la realidad que ha impuesto la pandemia”, relata Mota.

Cuando el nuevo coronavirus llegó a Brasil, el Hospital de Clínicas de la FM-USP puso a disposición 500 camas de cuidados básicos, 300 Unidades de Terapia Intensiva (UTI) y 6.000 empleados fueron puestos a disposición para luchar contra la enfermedad. La reestructuración tuvo un gran impacto en las actividades que desarrollaban los aproximadamente 1.700 médicos residentes que se desempeñan en el hospital, principalmente los que realizaban prácticas en las especialidades quirúrgicas. “Todas las intervenciones programadas tuvieron que cancelarse. Durante muchos meses, solo se operó a los pacientes en situación de urgencia”, dice Vera Hermina Kalika Koch, coordinadora de la Comisión de Residencias Médicas de la institución.

“Es un hecho que todos hemos aprendido con la pandemia, pero fue a costa de un gran sufrimiento, dado que el HC fue designado en la ciudad de São Paulo como centro de tratamiento de pacientes con covid-19 grave”, subraya Koch. “La convivencia con la elevada tasa de mortalidad de los pacientes con Síndrome Respiratorio Agudo Grave resultó traumática no solo para los noveles graduados, sino también para los profesionales que ya llevaban tiempo trabajando”.

Con su título de grado en medicina obtenido en la FM-USP en 2016, Vítor Marcondes Ramos cursa actualmente el segundo año de la residencia en cirugía general en el HC. “Desde el comienzo de la pandemia he sido desplazado en varias oportunidades de mis actividades como cirujano para colaborar en la atención de los pacientes con covid-19”, informa Ramos, quien a comienzos de 2020 ocupaba el cargo de preceptor de los alumnos practicantes. “Hasta el inicio de la crisis sanitaria, mi función era prestar apoyo en el aprendizaje, en la parte didáctica y organizar las pasantías de prácticas quirúrgicas en el sexto año”, relata.

Aunque es consciente de los perjuicios ocasionados al cumplimiento del calendario de residencia y sus consecuentes repercusiones en los contenidos relacionados con la capacitación teórico-práctica en cirugía general, hace hincapié en el aprendizaje generado gracias a la interacción con otros equipos del hospital, algo que difícilmente habría sucedido en situaciones de atención normales. En agosto de 2021, Ramos fue reubicado para trabajar en la UTI del servicio de urgencias, coordinada por la médica Ludhmila Abrahão Hajjar. “Trabajé con ella durante una semana y en ese período pudimos debatir casos y formas de abordaje muy interesantes, una experiencia que sin duda me será de utilidad para la atención de mis pacientes quirúrgicos en el futuro”, valora. “Rara vez se dan situaciones como esta cuando trabajamos solamente dentro de nuestras propias especialidades”, concluye.

Artículos científicos
MONTAGNA, E. et al. Transition to clinical practice during the covid-19 pandemic: A qualitative study of young doctors’ experiences in Brazil and Ireland. BMJ Open. 22 sept. 2021.
FERREIRA, E. A. L. et al. Health care professionals and end-of-life care during the covid-19 pandemic. Journal of the Brazilian Medical Association. 20 jul. 2021.

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