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CONSERVACIÓN

Estrategias ecológicas apuntan a la recomposición de la fauna y procuran revertir extinciones

La refaunación y la desextinción se erigen como la nueva era de la restauración de ecosistemas

Los agutíes reintroducidos en el Parque Nacional de Tijuca, en Río de Janeiro, ya están produciendo suficientes crías para mantener la población

Marcelo Rheingantz / UFRJ

En plena ciudad de Río de Janeiro, el Parque Nacional de Tijuca fue reforestado en el siglo XIX por orden del emperador Pedro II (1825-1891). El resultado de ello fue un bosque exuberante y repleto de espejos de agua, apreciado tanto por los cariocas como por los visitantes para realizar paseos por la naturaleza, pero el ecosistema no estaba completo. “Había una avenida arbolada [dos hileras formando un camino] de cutieiras [nuez de cutia], pero no había cutias o agutíes”, ejemplifica la ecóloga Alexandra Pires, de la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ). Estos árboles de la especie Joannesia princeps producen frutos grandes y duros, que no cualquier animal es capaz de abrir. El agutí (Dasyprocta leporina), un roedor del tamaño de un gato doméstico, lo logra, y es por ello que se erige como un factor esencial en la ecología de J. princeps. En 2010, a partir de la búsqueda por tratar de cubrir este vacío, entre otros, nació el proyecto Refauna ‒liderado por Pires y quien fuera su director de posgrado, Fernando Fernandez, también ecólogo, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ)‒, que en 2021 se convirtió en una organización no gubernamental (ONG).

Glosario

Defaunación
Pérdida de especies animales en un lugar

Desextinción
Método para resucitar especies extintas mediante la restauración de algunas características

Refaunación
Reintroducción de especies animales en un lugar

Rewilding o resilvestración
Restauración de un área a su estado natural recomponiendo su fauna

Rewilding abiótico
Preservación de los procesos naturales del ecosistema, como los periódicos incendios e inundaciones

La reintroducción de los agutíes a partir de 2010, y posteriormente de otras especies, se basa en conceptos ecológicos que han ido cambiando durante las últimas décadas. “Se trata de reintroducir especies y procesos clave, como una forma de restauración para hacer que los ecosistemas sean más resilientes y autosuficientes”, detalla el ecólogo español Nacho Villar, del Instituto de Ecología de los Países Bajos (NIOO-KNAW), quien explica también que esta perspectiva difiere fundamentalmente de la restauración ecológica clásica, centrada en la vegetación, como la que se llevó a cabo inicialmente en Tijuca, que no resuelve cómo hacer que los animales importantes se instalen en el bosque. El rewilding, como se lo llama, o resilvestración, introdujo un nuevo concepto centrado en tres “c”: áreas bien conservadas, corredores entre las mismas y carnívoros, al considerar que los depredadores tope tendrían un impacto más amplio. Según Villar, los grandes y medianos herbívoros, como el agutí, son fundamentales en procesos tales como la dispersión de semillas y la redistribución de los nutrientes, además de otros servicios ecosistémicos (que él define como “aquello que los ecosistemas hacen por nosotros en forma gratuita”). El investigador conversó con Pesquisa FAPESP por videollamada mientras se encontraba en los humedales del Pantanal realizando un trabajo de campo en el marco de un proyecto que investiga cómo las capibaras o carpinchos conectan los ambientes terrestres y acuáticos.

“Antes, el objetivo de la conservación era preservar especies; ahora, la mayor preocupación radica en las consecuencias sobre el funcionamiento del ecosistema”, explica el ecólogo Mathias Mistretta Pires, de la Universidad de Campinas (Unicamp). En un artículo de revisión aún en proceso de publicación en la revista científica Cambridge Prisms: Extinction, él y su grupo sostienen que la complejidad del ambiente aumenta cuando se restablecen las conexiones entre los organismos. Esto puede restituir su funcionalidad, como así también incrementar la capacidad de adaptación del sistema a nuevas situaciones, un aspecto crucial en tiempos de cambios climáticos.

Vitor Marigo | Luísa Genes / Universidade StanfordTortugas y monos aulladores (a la der.) contribuyen al funcionamiento del bosque en el Parque Nacional de TijucaVitor Marigo | Luísa Genes / Universidade Stanford

Este esfuerzo puede extenderse más allá de la reintroducción de especies que aún existen en otros lugares y llegar a lo que se ha denominado desextinción, que ocurre cuando algunas características que dejaron de existir se insertan en animales existentes para que cumplan funciones perdidas, una estrategia no exenta de controversias. Éste es el propósito que subyace a la creación, mediante ingeniería genética, del lobo terrible (Aenocyon dirus), supuestamente rescatado de la extinción, y de los ratones lanudos producidos por la empresa estadounidense Colossal Biosciences, que no están destinados a su introducción en áreas naturales.

Para reconstituir los procesos del bosque, el proyecto Refauna reintroduce en primera instancia a los animales llamados generalistas (capaces de restaurar más conexiones) que desaparecieron durante el proceso de empobrecimiento de la fauna, o defaunación. La reintroducción de los agutíes en la selva de Tijuca constituyó todo un reto, según Alexandra Pires. “Creíamos que iba a ser muy sencillo conseguir los animales, pero intentamos en varios lugares y solamente pudimos encontrarlos en Campo de Santana, frente a la Central de Brasil”, relata, en referencia a la estación ferroviaria metropolitana situada en el centro de la capital fluminense. Al cabo, funcionó, y comenzaron a reproducirse y a contribuir al funcionamiento del ecosistema. “Un estudiante marcó las nueces de J. princeps y observó que, en donde había agutíes, el 2 % de las mismas germinaba; sin los agutíes, todas las semillas se pudrieron dentro de los frutos un año después, en el mismo lugar”, según publica la revista científica Biotropica en un artículo de 2020. Animados por los resultados, los investigadores miembros de Refauna siguieron adelante. En 2015, Tijuca recibió monos guariba (Alouatta guariba), grandes primates también conocidos como carayá colorado o mono aullador marrón, que poblaron la selva con sus gruñidos y gritos, merced a una colaboración con el Centro de Primatología de Río de Janeiro. Estos animales contribuyen a la diseminación de los árboles, tal como se describe en un artículo que el grupo publicó en 2022 en la revista Biological Conservation. Sus excrementos, repletos de semillas grandes, atraen a los escarabajos peloteros, que las transportan haciendo exactamente lo que su nombre sugiere. Esas semillas acaban enterradas, por lo que sus posibilidades de germinar son mayores que las de aquellas defecadas por otros animales. Una pareja de estos monos, llamados Cala y Juvelan, se está reproduciendo y ya tuvieron ocho crías, una por año. Los investigadores han introducido un nuevo grupo en la zona, para aportar diversidad genética a la población.

Con más dificultades, en 2020 llegaron las tortugas terrestres de patas amarillas (Chelonoidis denticulatus). “Al principio no sabíamos a ciencia cierta cuál especie había existido allí en siglos anteriores”, comenta Alexandra Pires. “Tras muchas investigaciones, los animales fueron traídos desde el centro-oeste de Brasil, donde aún existían ejemplares de la especie”. Pires comenta que una estudiante de la UFRJ indagó acerca de la contribución de estos animales a la fertilización del suelo. “Parecen ser muy eficientes diseminando nutrientes por el suelo del bosque”.

Para supervisar la reproducción y la necesidad de acciones de cuidado, todos los animales del Refauna son monitoreados mediante radiotransmisores. Ahora se está llevando a cabo un proceso de aclimatación de guacamayos canindé (Ara ararauna) o guacamayos azules y amarillos, criados por productores comerciales.

Vitor MarigoLos tapires se monitorean mediante collares radiotransmisoresVitor Marigo

De acuerdo con Mathias Pires, quien no forma parte de Refauna, éste es el proyecto más relevante que se lleva adelante en Brasil. En su laboratorio, la zoóloga Érica Pacífico, quien actualmente realiza una pasantía posdoctoral, desde hace más de una década trabaja en la reintroducción del guacamayo de Lear (Anodorhynchus leari) en el Parque Nacional de Boqueirão da Onça, en el norte del estado de Bahía. “Solamente quedaban dos ejemplares, pero ahora son más de 30 y el grupo está monitoreando las consecuencias de este aumento en el ecosistema local”, relata el investigador.

El ecólogo de la Unicamp también destaca la refaunación, o la resilvestración, más conocida por su denominación en inglés ‒rewilding‒, en el Parque Nacional Iberá –en los esteros del Iberá– en el nordeste de Argentina, donde existe una zona bien conservada del bioma denominado Chaco, un ecosistema similar al Pantanal. Hace 12 años que este ambiente ha ido acogiendo una variedad de fauna, consistente en ciervos de los pantanos, pecaríes, osos hormigueros y yaguaretés, que reconectan la cadena alimentaria. Es una iniciativa especialmente ambiciosa, pues introduce varias especies simultáneamente, incluso predadores.

Para ello se necesitan tomar ciertos recaudos, advierte Mathias Pires, como el de contar con un plan de contingencia a los efectos de evitar conflictos con pobladores humanos. En 2017, el ecólogo publicó un ensayo en la revista científica Perspectives in Ecology and Conservation, donde propuso un abordaje basado en la teoría de las redes ecológicas con miras a minimizar los conflictos y ampliar las posibilidades de éxito en las iniciativas de refaunación. La idea es combinar información ecológica y modelos probabilísticos para predecir cómo se integrará un animal al ecosistema, seleccionar las especies más prometedoras y planificar su monitoreo. El potencial de interacción con las comunidades humanas forma parte de esta ecuación. Alexandra Pires coincide: por esta razón el pecarí de collar, un cerdo salvaje de un comportamiento un tanto alborotador, no fue incluido en el proyecto Refauna. “Se trata de un área donde circulan coches y hay comunidades viviendo cerca, por eso nos preocupan los aspectos sanitarios y los riesgos para los habitantes locales”, dice.

“Para que sea sostenible, la reintroducción debe funcionar desde el punto de vista económico, cultural y social”, añade Nacho Villar. “La relación costo-beneficio tiene que valer la pena”. En la última década, Europa ha sido testigo de una explosión de proyectos de refaunación en varios países, agrupados bajo el paraguas de Rewilding Europe, una organización sin fines de lucro fundada en 2011 con sede en los Países Bajos. Villar se encuentra en el epicentro de esta ola y concentra sus investigaciones en la evaluación de los resultados de esas iniciativas. Como su labor arrancó hace dos años, las publicaciones aún están en camino. “En la década de 1990 se produjeron gigantescas inundaciones en los Países Bajos que obligaron a la evacuación masiva en las zonas cercanas a los ríos”, relata. “Ello obligó a un cambio radical en la política de gestión de las áreas ribereñas y el gobierno adquirió tierras para que sirvieran como barrera ante futuras crecientes, y aprovechó para introducir especies clave para restaurar los ecosistemas”. A partir de ahí, el enfoque ecosistémico fue cobrando fuerza.

Nacho Villar / NIOO-KNAWGelderse Poort, en los Países Bajos: caballos ancestrales como parte del rewilding climáticoNacho Villar / NIOO-KNAW

El investigador pone de relieve la importancia de los animales de gran porte para el mantenimiento de los procesos ecológicos y se sorprendió con la respuesta de la población humana. “Los animales grandes tienen más aceptación de lo que pensábamos”, afirma, con base en un estudio realizado en colaboración con economistas, que se encuentra disponible en el repositorio SSRN. Un ejemplo de ello es la introducción de razas de caballos y bóvidos ancestrales, como los taurus, e incluso el bisonte europeo, que corría peligro de extinción, en ciertas áreas de los Países Bajos. El grupo de Villar está evaluando los resultados. Según el investigador, los primeros proyectos de refaunación con este tipo de animales comenzaron hace 30 años y solamente ahora es posible dimensionar los procesos y verificar lo que ha sucedido utilizando conceptos de la ecología teórica más reciente, que no estaban presentes en la restauración clásica. “Con base en esta evaluación, nuestro objetivo apunta a perfeccionar la estrategia en colaboración con científicos de áreas más sociales, que estudian cómo maximizar la aceptación por parte de los residentes, el beneficio económico y la transformación social que genera”, explica. “Aparte del aumento de la población de herbívoros, también existe el rewilding abiótico, lo que implica permitir que los incendios naturales, el desplazamiento de las dunas y las crecientes se produzcan con normalidad”.

Villar es un defensor de la importancia de la refaunación en un contexto actual de extinciones masivas que lo llevan a ser pesimista. “Hoy en día, casi el 60 % de la biomasa de los vertebrados terrestres corresponde a las vacas”, se lamenta. Para él, el campo de investigación de la defaunación ‒entender lo que sucede con el conjunto cuando se eliminan las especies que habitan un ecosistema (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 223)‒ ya está bastante avanzado. La refaunación es el otro costado: entender cómo pueden reconstituirse los ecosistemas.

La defaunación
“El Bosque Atlántico es un laboratorio vivo”. Así lo define la bióloga Carine Emer, del Instituto de Investigaciones del Jardín Botánico de Río de Janeiro (JBRJ). “Algunas áreas aún conservan animales grandes, mientras que otras han sido muy afectadas por la defaunación y ya no cuentan con ellos”, dice. Su labor consiste en comparar el funcionamiento del ecosistema en restauración. Sin las especies de mayor tamaño, según explica la bióloga, la selva se vuelve más homogénea.

De acuerdo con un artículo publicado por el grupo de Emer en 2024 en la revista Journal of Ecology, los microorganismos también tienen incidencia en la heterogeneidad boscosa. Al medir los daños foliares en 3.350 plantas del sotobosque en cuatro áreas protegidas del Bosque Atlántico en el estado de São Paulo, observaron que en las zonas habitadas por grandes herbívoros, tales como el pecarí labiado, el pecarí de collar y el tapir, hay más daños foliares causados por bacterias y hongos microscópicos. Esta interacción más específica entre los organismos de la selva indica que los grandes herbívoros, en conjunto con los microorganismos patogénicos, contribuyen a regular la diversidad de las especies vegetales. Cuando la comunidad vegetal pierde diversidad, su vulnerabilidad a los patógenos aumenta. Este trabajo forma parte del proyecto Defau-Biota, coordinado por el ecólogo Mauro Galetti, del campus de Rio Claro de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), quien desde hace décadas es un defensor de la refaunación y formó a gran parte de los investigadores que se dedican a este tema en Brasil.

Colossal BiosciencesLos ratones lanudos forman parte de las investigaciones que apuntan a reintroducir genes de mamut en elefantesColossal Biosciences

La disminución de las poblaciones de árboles con semillas grandes, como consecuencia de la defaunación, conlleva una homogeneización de la vegetación, con el consiguiente impacto que esto genera en el contexto de los cambios climáticos, advierte Emer. “Este cambio en las interacciones de dispersión de semillas puede conducir a un predominio de plantas con semillas más pequeñas y que almacenan menos carbono”, explica, tal como lo resume un artículo publicado en la edición de febrero de la revista Conservation Biology. De acuerdo con la publicación, es esencial tener en cuenta las dinámicas animales en los modelos del ciclo del carbono y en el desarrollo de políticas de mitigación climática.

Según Nacho Villar, en este contexto surge lo que se conoce como climate smart rewilding [refaunación climática inteligente], cuyos servicios ecosistémicos pueden contribuir a mitigar los cambios climáticos. Por ejemplo, aumentando la captura de carbono, tal como se lo explica en un artículo en cuya elaboración participó, depositado en marzo en el repositorio de preprints bioRxiv.

Los bovinos taurus europeos constituyen un ejemplo de una vía más extrema de refaunación que, más allá de reintroducir especies que han dejado de existir en un lugar, consiste en recrear animales que han desaparecido. Estos animales se han obtenido mediante técnicas de cruzamiento con miras a recuperar características ancestrales, pero también existen otras iniciativas más tecnológicas, que comprenden técnicas de ingeniería genética.

Estas últimas constituyen el enfoque de la empresa estadounidense Colossal Biosciences, que cobró relevancia en los medios de comunicación a partir de dos de sus creaciones: los ratones lanudos y los lobos terribles. “Me intrigaba la idea de utilizar ADN antiguo para recrear especies extintas, es ciencia ficción en la vida real”, dice la genetista estadounidense Beth Shapiro, quien además de tener una carrera estudiando animales extintos en la Universidad de California en Santa Cruz (UCSC), fundó la empresa. Para Shapiro, quien conversó con Pesquisa FAPESP por videollamada, las especies necesitan ayuda para adaptarse a un entorno cambiante, si lo que pretendemos es seguir viviendo en un mundo biodiverso.

Colossal BiosciencesLos lobos terribles fueron presentados por Colossal Biosciences como un ejemplo de desextinciónColossal Biosciences

Los ratones fueron creados en el marco de una colaboración reciente con el primer proyecto de refaunación, iniciado en la década de 1990 por el geofísico ruso Sergey Zimov, de la Academia Rusa de Ciencias. En Siberia, Zimov creó un área a la que bautizó Parque del Pleistoceno, en donde estudia el efecto de los grandes animales en la conservación del gélido bioma local, la estepa. La idea es que el constante pisoteo impediría la formación de una capa de nieve demasiado espesa y esto permitiría que brotara la vegetación, lo que preservaría el ecosistema. Colossal Biosciences se unió a la iniciativa que busca resucitar a los mamuts y creó los ratones lanudos introduciendo genes de este antepasado extinto de los elefantes, lo que prueba que es posible introducir características de una especie en otra. En este caso, una más viable para las pruebas de laboratorio que los grandes paquidermos.

Shapiro afirma los cachorros de lobo terrible creados por la empresa constituyen un ejemplo exitoso de desextinción. Su equipo seleccionó características de la especie extinta (un tamaño grande y un grueso pelaje blanco, principalmente) y las insertó en el genoma del lobo gris actual (Canis lupus). Según la investigadora, estos animales nunca serán reintroducidos en su ambiente natural. La idea es mantener un grupo compuesto por seis a ocho ejemplares en un lugar secreto, para estudiarlos.

Existen controversias sobre hasta qué punto esta manipulación equivale a resucitar una especie extinguida. Las técnicas también se están utilizando para la conservación del lobo rojo (Canis rufus), especie en peligro de extinción en el sudeste de Estados Unidos. “Hemos efectuado clonaciones a partir de células sanguíneas y hemos logrado añadirles diversidad genética”, relata la investigadora estadounidense.

Mathias Pires, quien conoció a Shapiro durante su doctorado, cuando pasó un período en la UCSC, está esperanzado con la posibilidad de recreación de la diversidad genética que podría insertarse en las poblaciones fundadoras, pero considera que traer de regreso características extintas puede que no sea el mejor uso que puede hacerse de este esfuerzo en materia de conservación. “Son iniciativas que requieren mucho dinero y el trabajo de mucha gente; me parece que es más importante evitar nuevas pérdidas y restaurar lo que aún pueda restaurarse”.

Este artículo salió publicado con el título “De la defaunación a la desextinción” en la edición impresa n° 356 de Octubre de 2025.

Proyectos
1.
Las consecuencias ecológicas de la defaunación en el Bosque Atlántico (nº 14/01986-0); Modalidad Proyecto Temático; Investigador responsable Mauro Galetti Rodrigues (Unesp); Inversión R$ 1.144.357,77.
2. DEFAU-BIOTA. Los efectos de la defaunación en el carbono del suelo y en la diversidad funcional de las plantas del Bosque Atlántico (nº 22/09561-4); Modalidad Ayuda de Investigación – Regular; Programa Biota; Investigador responsable Mauro Galetti Rodrigues (Unesp); Inversión R$ 343.712,84.
3. Efectos de la defaunación e introducción de especies exóticas en redes de interacción planta-dispersor de semillas (nº 15/15172-7); Modalidad Beca posdoctoral; Investigador responsable Mauro Galetti Rodrigues (Unesp); Becario Carine Emer; Inversión R$ 544.980,15.
4. El movimiento en la defaunación. El rol de la conducta animal y las interacciones espaciales en la mediación de cascadas tróficas, la división del nicho y la dinámica de comunidades en el Bosque Atlántico (nº 15/11521-7); Modalidad Beca posdoctoral; Investigador responsable Mauro Galetti Rodrigues (Unesp); Becario Jose Ignacio Fernandez de La Pradilla Villar; Inversión R$ 588.965,89.
5. Las interacciones entre plantas y animales y los impactos en cascada de la fragmentación de la selva amazónica (nº 23/03965-9); Modalidad Proyecto Temático; Investigador responsable Mathias Mistretta Pires (Unicamp); Acuerdo NSF – Dimensions of Biodiversity y Biota; Inversión R$ 1.801.867,26.

Artículos científicos
PIRES, M. M. De-extinction of interactions to restore the complexity of ecological networks. Cambridge Prisms: Extinction. En prensa.
MITTELMAN, P. et al. Agouti reintroduction recovers seed dispersal of a large-seeded tropical tree. Biotropica. v. 52, n. 4, p. 766-74. 20 abr. 2020.
LANDIM, A. R. et al. Primate reintroduction promotes the recruitment of large-seeded plants via secondary dispersal. Biological Conservation. v. 269. mayo 2022.
PIRES, M. M. Rewilding ecological communities and rewiring ecological networks. v. 15, n. 4, p. 257-65. oct-dic. 2017.
EMER, C. et al. The interplay between defaunation and phylogenetic diversity affects leaf damage by natural enemies in tropical plants. Journal of Ecology. v. 112, n. 5, p. 971-84. mayo 2024.
BRODIE, J. F. et al. Defaunation impacts on the carbon balance of tropical forests. Conservation Biology. v. 39, n. 1, e14414. feb. 2025.
STARK, G. et al. Towards climate-smart rewilding: An integrated framework for biodiversity, climate change, and society. One Earth. En revisión.
DE KRUIFF, T. Balancing Agriculture and Nature: Valuing rewilding in the dutch cultural river landscape. Ecological Economics. En revisión.

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