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Pesquisa Fapesp 20 años

Historias para volar

Aves vivas y extintas fueron objeto de varios reportajes a lo largo de los 20 años de Pesquisa FAPESP

Tres reportajes sobre ornitología

Dos países, Brasil y Colombia, se disputan la primacía en cuanto a albergar la mayor cantidad de especies conocidas de aves. Ambos contabilizan alrededor de 1.900 especies, en tanto que, según algunas fuentes, los registros brasileños ya habrían superado a los de su vecino sudamericano. Parte de esa riqueza biológica apareció en los textos de Pesquisa FAPESP en el transcurso de sus 20 años de vida. En el reportaje de tapa de la edición nº 207 se presentaron 15 nuevas especies de aves de la Amazonia nacional. La descripción científica de esas especies de la fauna amazónica hasta entonces desconocidas apareció en una serie de artículos publicados en forma simultánea en un volumen especial del Handbook of the birds of the world, que es fuente de consulta para ornitólogos profesionales y aficionados.

En términos cuantitativos, la publicación de las nuevas especies fue el mayor descubrimiento de la ornitología brasileña desde el final del siglo XIX. Los autores de los estudios fueron científicos del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo (MZ-USP), del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa), de Manaos, del Museo Paraense Emílio Goeldi (MPEG), de Belém, y del Museo de Ciencia Natural de la Universidad Estadual de Luisiana, de Estados Unidos.

Las investigaciones sobre la genética de las aves fueron objeto de varios reportajes. En septiembre de 2009, un estudio realizado por científicos de la USP indicaba que los primeros ejemplares de un grupo de gavilanes de la subfamilia de los buteoninos habrían surgido en América del Sur hace 17 millones de años, a partir de un antepasado común, del cual se habría originado también otro grupo de aves que incluye al águila americana, uno de los símbolos de Estados Unidos (Pesquisa FAPESP, edición nº 163). En octubre de 2015, un trabajo que llevó a cabo un grupo de biólogos y ornitólogos de Brasil, Argentina y Estados Unidos resaltaba las singularidades moleculares de 11 especies de aves denominadas popularmente semilleros –también conocidos como capuchinos o corbatitas, según las especies y regiones, y caboclinhos, en forma genérica en Brasil–, pequeños pájaros comunes en áreas abiertas de Sudamérica que pertenecen al género Sporophila (Pesquisa FAPESP, edición nº 236). El estudio reveló que algunos tramos del genoma de una especie se hallaban mezclados con los de otras, conformando un mosaico molecular.

La historia evolutiva también redundó en reportajes sobre trabajos científicos que buscaban conexiones inusitadas (al menos para el lector lego) entre aves, geología y medio ambiente. Un artículo de la edición de octubre de 2007 aludía, por ejemplo, a un estudio que explicaba la diversidad de loros en América del Sur en función del surgimiento de la cordillera de los Andes (Pesquisa FAPESP, edición nº 140).

Las investigaciones acerca de la conservación de especies amenazadas de extinción representan otra de las vetas que fueron objeto de los textos de la revista. Dos reportajes (en las ediciones nº 251 y 286 de la revista) reseñaron las distintas etapas de la saga del pavón pico de hacha (Pauxi mitu), un ave que se transformó en símbolo del estado nordestino de Alagoas y que se consideraba extinta en estado silvestre desde hace 40 años. Un programa de reproducción en cautiverio permitió que esa especie fuera reintroducida el año pasado en su hábitat natural, el Bosque Atlántico de Alagoas.

Otras especies extintas de aves también fueron objeto de reportajes. Una de las historias más interesantes es la de las denominadas aves del terror, gigantes carnívoros que no podían volar e integraban la familia de los fororrácidos. Ese grupo surgió en América del Sur con posterioridad a la extinción de los dinosaurios, hace alrededor de 65 millones de años, y desaparecieron hace unos 15 mil años (Pesquisa FAPESP, ediciones nº 93, 180 y 256).

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