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Medio ambiente

La trayectoria de la mancha

Análisis apuntan tres áreas cercanas a la costa brasileña donde podrían haber ocurrido derrames de petróleo

En el mes de octubre, la playa de Lagoa do Pau, en el municipio de Coruripe, estado de Alagoas, fue una de las afectadas por el petróleo proveniente del mar

Carlos Ezequiel Vannoni/ Agencia Pixel Press/ Folhapress

Hasta el día 18 de noviembre, la mancha de petróleo que se avistó en primera instancia al final del mes de agosto en el litoral del estado de Paraíba se había extendido a lo largo de 2.500 kilómetros (km) de la costa brasileña, una extensión mayor que los 1.600 km de aguas  y playas contaminadas en Estados Unidos como consecuencia de una explosión en una plataforma de perforación de petróleo en el Golfo de México en 2010. La mezcla oscura y maloliente de hidrocarburos –compuestos químicos formados por átomos de carbono e hidrógeno– e impurezas entre las cuales se cuentan azufre y metales pesados se detectó en 116 municipios y 651 zonas de nueve estados del nordeste de Brasil, además de los de Espírito Santo y Río de Janeiro.

Esta fue la mayor catástrofe ambiental que se haya registrado en el país. El petróleo cubrió playas, estuarios y manglares, causando el derrumbe del turismo y de la venta de peces, moluscos y crustáceos incluso en municipios que no se vieron afectados, porque los consumidores tenían temor de ingerirlos. El material fue recolectado en las playas por grupos de voluntarios y equipos de la Marina, del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama), de empresas y de las distintas alcaldías, y se lo almacenó en depósitos. Con todo, no existen métodos establecidos para la remoción del petróleo en los manglares y las dificultades son mayores, porque el material cubre las raíces y los tallos y se mezcla con el agua y los sedimentos.

“Es muy probable que el petróleo haya sido derramado por algún buque, aunque no se sabe el motivo”, dice el oceanógrafo Luiz Paulo Assad, del Laboratorio de Métodos Computacionales en Ingeniería (Lamce) de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). Assad forma parte de un equipo que, a pedido de la Marina de Brasil, buscó los posibles orígenes de la mancha de petróleo a partir de las informaciones sobre las playas donde el petróleo había llegado hasta el día 24 de septiembre. Los investigadores identificaron tres regiones principales en las cuales podría haber surgido la mancha a comienzos de agosto: una a aproximadamente 350 km de la costa de Paraíba; otra a 600 km del límite entre los estados de Pernambuco y Alagoas, y una tercera a 400 km del límite entre Alagoas y Sergipe.

“Las trayectorias posibles de la mancha coinciden con el desplazamiento de las corrientes oceánicas en la costa brasileña”, dice Assad. A merced de la corriente ecuatorial del sur, el petróleo habría llegado hasta las playas de los estados de Paraíba y Rio Grande do Norte. Una parte se dispersó, en dirección a Ceará y Maranhão, y otra se dirigió hacia el sur, llegando a Alagoas, Sergipe, Bahía y, a comienzos de noviembre, a Espírito Santo. No hay una estimación de la cantidad que efectivamente pueda haberse derramado y que aún podría llegar a las playas.

“Como se encontraba poco degradado, se sabe que ese petróleo estuvo en el mar pocos días al momento de arribar a las playas”, concluyó el químico Rafael André Lourenço, docente del Instituto Oceanográfico de la Universidad de São Paulo (IO-USP). En 11 muestras de petróleo recogidas en Pernambuco, Alagoas y Sergipe, Lourenço halló hidrocarburos livianos, principalmente n-alcanos con menos de 15 átomos de carbono. Al ser más volátiles que los pesados, esos hidrocarburos son los primeros que se liberan a medida que el petróleo entra en contacto con el agua del mar o con el aire.


Un equipo del Instituto de Geociencias de la Universidad Federal de Bahía (UFBA) analizó la composición química de 29 muestras de petróleo recogidas en las playas de los estados de Sergipe y Bahía por cromatografía gaseosa acoplada a espectrometría de masas. La comparación con otras muestras de Brasil y de otros países apuntó una mayor similitud geoquímica con un petróleo de Venezuela. “Cada petróleo, de acuerdo con su constitución, presenta una identidad propia”, dice la geóloga Olívia Oliveira, directora del instituto. “Ese tipo de petróleo no existe en Brasil, ni siquiera en la capa oceánica presal”.

Por su parte, Petrobras comunicó que analizó 23 muestras del petróleo recolectado en las playas, lo comparó con material brasileño y también halló trazas de que se trataba de petróleo venezolano crudo. El 10 de octubre, dos días después del comunicado de la estatal brasileña, el ministro de Petróleo de Venezuela, Manuel Quevedo, rechazó esa conclusión. En una entrevista que le concedió al portal de noticias G1, el economista venezolano Rafael Quiróz, docente de Economía y Política Petrolera de la Universidad Central de Venezuela (UCV), manifestó que no había elementos como para afirmar que el país sería el único sitio con ese tipo de petróleo. Según Oliveira, otros países producen petróleos con características fisicoquímicas similares, pero el porcentaje de los compuestos orgánicos es diferente.

La hipótesis del petróleo venezolano motivó la búsqueda de buques que salieron del país vecino y pasaron por la costa brasileña. Al final de octubre, la Policía Federal apuntó a un navío griego que hizo ese trayecto y podría ser el responsable del derrame, pero un equipo de la Universidad Federal de Alagoas (Ufal) refutó esa conclusión. “El barco del cual sospechaban surcó la costa de Paraíba dos días después de que se formara la mancha”, dijo el meteorólogo Humberto Barbosa, coordinador del Laboratorio de Análisis y Procesamiento de Imágenes Satelitales (Lapis) de la Ufal, con base en imágenes provistas por el satélite europeo Sentinel 1-A. El 17 de noviembre, Barbosa manifestó que había identificado un posible navío, cuya identidad se mantiene en secreto, que podría haber causado una mancha de petróleo al pasar por la costa de Paraíba en el mes de julio.

“El momento en que se produjo el derrame no podría haber sido peor, pues coincidió con la temporada de reproducción de la fauna marina, que acude al litoral cuando las aguas son más cálidas, de septiembre a febrero”, comenta el biólogo Francisco Kelmo, de la UFBA. Junto a los integrantes de su grupo, Kelmo examinó a 50 animales marinos, tales como jaibas, cangrejos y mariscos, recolectados en áreas coralinas del norte de Bahía. Según él, los restos de petróleo existentes en los pulmones, branquias y estómago de los animales indican que habrían muerto a causa de la mancha de petróleo.

El Ibama identificó 141 animales afectados por el petróleo, principalmente tortugas, de las cuales, hasta el 18 de noviembre, murieron 100. “Los ejemplares que sobrevivan al petróleo pueden tener problemas de salud o deformaciones”, dice Kelmo. Mientras que en las playas el petróleo puede ser extraído con relativa facilidad, manualmente o con la ayuda de tractores, en los manglares cubre las raíces e ingresa en las guaridas de los cangrejos, dificultando su extracción.

“El retiro del petróleo no significa que el problema se acabó”, advierte el sociólogo Cristiano Ramalho, de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE). “El impacto ambiental y social durará años”. Al comienzo del mes de octubre, Ramalho visitó comunidades que viven de la pesca y de la recolección de jaibas y mariscos, entre las cuales lleva a cabo investigaciones desde 1993, y verificó que la venta de peces, mariscos, cangrejos, jaibas y ostras había caído por lo menos un 80%.

“Ya nadie está comprando pescado en Pernambuco”, dice el biólogo Gilberto Rodrigues, coordinador general del Comité UFPE SOS Mar, que fue creado en octubre para coordinar las actividades de la universidad referentes a la limpieza de playas y la ayuda a las comunidades de pescadores. En Pernambuco, alrededor de 30 mil personas ligadas directamente a la pesca habrían sido directamente afectadas por el derrame de petróleo, y en Bahía serían 140 mil. “Las poblaciones que viven de la pesca artesanal ya no pueden comprar alimentos ni pagar los gastos básicos”, comenta Ramalho. “A pesar de la ayuda brindada por los habitantes de otras ciudades, el hambre ya ha llegado”.

Convocatorias de investigación
El 25 de octubre, la Fundación de Apoyo a la Ciencia y Tecnología de Pernambuco (Facepe) divulgó un pliego de 2,4 millones de reales para patrocinar proyectos de investigación sobre los impactos de la contaminación por petróleo en el litoral del estado. El resultado de la selección está previsto que salga en el mes de diciembre. El 5 de noviembre, la UFPE lanzó un pliego de emergencia para proyectos de investigación y extensión tendiente a reducir los efectos del derrame. Una semana después, mediante un acuerdo de colaboración con la Facepe, la FAPESP emitió una convocatoria a la presentación de proyectos de investigación sobre prevención y saneamiento de accidentes petroleros (www.fapesp.br/13741). Las propuestas deben incluir a participantes de ambos estados, y el resultado del concurso referente a dicho pliego, concebido con carácter de emergencia en función de la gravedad del derrame, será divulgado en abril de 2020. “Sin duda, este es un desastre de grandes proporciones, con consecuencias dañinas no solo a corto plazo, sino también a mediano y largo plazo, porque el saneamiento de los manglares y de los corales es muy complicado”, comenta Carlos Américo Pacheco, presidente del directorio del Consejo Técnico-Administrativo de la FAPESP.

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