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Botánica

Los árboles tropicales viven menos

Un estudio con 438 especies indica que la longevidad promedio de los ejemplares de climas cálidos y de las áreas frías es, respectivamente, de 186 y 322 años

Madagascar: un camino flanqueado por baobabs, un árbol tropical que llega a vivir mil años

Rod Waddington/Flickr/Wikimedia Commons

Un grupo de biólogos brasileños, en colaboración con colegas europeos y chilenos, estudiaron la relación aún poco conocida entre la longevidad y la tasa de crecimiento de los árboles y el comportamiento del clima en los bosques de todo el planeta. En dicho trabajo se analizaron datos de 3.343 poblaciones de árboles de 438 especies, 284 de regiones tropicales y 154 de zonas templadas, que presentan en sus troncos anillos de crecimiento, un parámetro a partir del cual se puede estimar su edad. Los resultados apuntan que, en promedio, los árboles de las regiones cálidas crecen dos veces más rápido que los ejemplares de biomas templados o boreales. Empero, la vida en los trópicos, al menos para las especies evaluadas, suele ser bastante más breve. Mientras que los árboles tropicales estudiados viven, por término medio, 186 años, la vida de los especímenes de las regiones de mayor latitud se extiende, también en promedio, por 322 años.

En términos geográficos, los datos analizados, que fueron recopilados en más de 200 estudios realizados previamente, abarcan, en el caso tropical, especies que crecen en áreas tales como la Amazonia y las selvas africanas y asiáticas. Las regiones templadas de ambos hemisferios incluyen a América del Norte, Europa, Asia, Argentina y Chile, además de algunas áreas de Nueva Zelanda y Australia, y también de Tasmania. “El trabajo desmitifica en parte el relato de que habría muchos árboles milenarios en los trópicos”, comenta el botánico Marcos Buckeridge, del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo (IB-USP), coordinador del estudio, que salió publicado el 14 de diciembre en la revista científica PNAS. Esto no significa que esos ejemplares no existan, pero aparentemente son menos frecuentes de lo que se suponía.

Según el artículo, la especie más longeva de las áreas tropicales es el baobab (Adansonia digitata), la única conocida de clima cálido capaz de superar los 2 mil años de edad. “Esos árboles de las sabanas africanas poseen un tronco suculento que almacena gran cantidad de agua. Merced a esa estructura, pueden crecer rápidamente y, al mismo tiempo, llegar a edades muy avanzadas”, comenta Giuliano Locosselli, experto en análisis de datos obtenidos a partir de los anillos de crecimiento de los árboles y primer autor del estudio, que posee un posdoctorado en la USP bajo la supervisión de Buckeridge y actualmente trabaja en el Instituto de Botánica de São Paulo. “El agua almacenada les permite alcanzar dimensiones gigantescas sin sufrir estrés hídrico. El mayor baobab que se conoce posee un tronco de algo más de 9 metros de diámetro”.

Después del baobab, los árboles más longevos de los trópicos viven como máximo alrededor de medio milenio. La especie denominada Hymenolobium mesoamericanum, presente en América Central y cuyo nombre común es cola de pavo, puede durar 560 años, según el estudio. La teca (Tectona grandis), originaria de Asia pero introducida en Brasil, provee una madera dura de buena calidad y alcanza una longevidad de hasta 523 años. El guanandí o calambuco (Calophyllum brasiliense), típico de los biomas brasileños, aunque presente en gran parte de América Latina, vive en promedio 490 años.

Los datos recabados para los bosques más fríos y secos de la Tierra revelan especies con edades bastante más avanzadas. En las regiones extratropicales, los árboles más antiguos superan, en promedio, holgadamente un milenio de edad. Entre las poblaciones de árboles evaluadas en el estudio, el podio de las más longevas estaba compuesto por tres pinos de América del Norte: Pinus resinosa (2.006 años), Pinus longaeva (1.965 años) y Taxodium distichum (1.621 años). La primera de estas especies puede alcanzar hasta 50 metros de altura.

En el trabajo también se analizó de qué manera la edad y la tasa de crecimiento de las especies arbóreas de las llanuras tropicales se ven influidas por las alteraciones en la temperatura y en la disponibilidad de agua. Desde esta perspectiva, la conclusión principal resulta preocupante, especialmente en el contexto actual de aumento del efecto invernadero que hace que el planeta se caliente progresivamente. “La longevidad de los árboles tropicales disminuye considerablemente bajo condiciones más secas y cálidas en los trópicos, lo que probablemente afecta la dinámica de la selva y su papel de extraer carbono de la atmósfera acumulándolo como biomasa. Este tipo de alteraciones podría modificar todas las cadenas tróficas de estos ecosistemas y también los de las zonas templadas”, dice Buckeridge. “Estamos ante un alerta rojo, porque nuestro trabajo indica que la mortalidad de los ejemplares más viejos aumenta cuando la temperatura media anual en su hábitat supera los 25,4 ºC”.

Para esta etapa del trabajo, los investigadores emplearon el modelo climático elaborado por el instituto británico Hadley Centre, uno de los que se utilizaron en las evaluaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De acuerdo con ese modelo, el umbral de los 25,4 ºC en las áreas tropicales se alcanzará en algún momento entre 2030 y 2050. Varios estudios han apuntado que una mayor concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, el gas que es el responsable principal del efecto invernadero, podría funcionar como una especie de fertilizante para toda una variedad de plantas. En ese tipo de ambiente, las plantas crecerían más rápido y acumularían más biomasa, en teoría, algo bueno para el clima. De esta manera, los vegetales extraerían parte del exceso de carbono de la atmósfera y ayudarían a combatir el calentamiento global. El problema, según el nuevo estudio, reside en que los árboles crecerían más, pero morirían antes a causa de las altas temperaturas.

En las llanuras tropicales cálidas, por ejemplo, donde predominan las especies arbóreas de hojas anchas, los resultados del trabajo publicado en PNAS muestran una merma significativa en la longevidad de los árboles en los ambientes secos y cuando la temperatura media anual supera los 25,4 ºC. “Este proceso podría explicar los incrementos que se observan actualmente en la mortalidad de los árboles en selvas tropicales como la Amazonia, así como los registros de la alteración en la composición de las selvas de África Occidental”, comenta Locosselli. En un futuro con climas más secos y especialmente calientes, los resultados del artículo sugieren que los árboles menos longevos tienden a ganar terreno en los trópicos. “Puede que haya cambios en la composición de las especies de las selvas tropicales, pero no una muerte generalizada”, opina el investigador del Instituto de Botánica.

Pese a que considera que los resultados del nuevo estudio son muy interesantes, el ecólogo David Lapola, del Centro de Investigaciones Meteorológicas y Climáticas Aplicadas a la Agricultura de la Universidad de Campinas (Unicamp), piensa que se necesitarán más estudios de campo para tener una noción más clara de lo que podría ocurrir con las selvas a causa del calentamiento global. “En la Amazonia, por ejemplo, se han realizado varias mediciones que revelan que el tiempo de vida de los árboles, en efecto, se está reduciendo. Pero los anillos de crecimiento no registran una tendencia importante que ha podido constatarse in situ y puede compensar la merma en la longevidad: aunque los árboles están muriendo más de prisa, también están proliferando en mayor cantidad”, dice Lapola.

Para el científico de la Unicamp, aún no puede afirmarse que, a largo plazo, de aquí a 100 ó 200 años, las selvas tropicales reducirán su biomasa y afrontarán un proceso de sabanización. “El tema de la longevidad tiene sus limitaciones y no es el único factor que controla la dinámica forestal”, sopesa Lapola. “Podrían producirse otros cambios funcionales dentro de las selvas, como el aumento de especies más adaptadas a las sequías”, analiza.

Proyectos
1. INCT 2014: Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología del Bioetanol (nº 14/50884-5); Modalidad Proyecto Temático; Investigador responsable Marcos Buckeridge (USP); Inversión R$ 2.717.757,01
2. Selvas funcionales: La biodiversidad a favor de las ciudades (nº 19/08783-0); Modalidad Joven Investigador; Investigador responsable Giuliano Locosselli (Instituto de Botánica); Inversión R$ 1.162.901,08

Artículo científico
LOCOSSELLI, G. M. et al. Global tree-ring analysis reveals rapid decrease in tropical tree longevity with temperature. PNAS. 14 dic. 2020.

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