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Eleutherodactylus johnstonei

Un sapito ruidoso les quita el sueño a los paulistanos

El sapito E. johnstonei, nativo de las Antillas se instaló en un barrio de São Paulo

CÉLIO HADDAD / UNESPEl sapito E. johnstonei, nativo de las Antillas se instaló en un barrio de São Paulo CÉLIO HADDAD / UNESP

Durante una noche de 2012, una habitante del barrio paulistano de Brooklin escuchó un ruido extraño. Llamó a la municipalidad y Marcos Melo, el empleado que fue a verificar, gravó el sonido y así identificó al sapito Eleutherodactylus johnstonei, nativo de las Antillas. La identificación fue confirmada por la bióloga Mariana Lyra, del grupo del zoólogo Célio Haddad, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) con sede en la localidad de Rio Claro, quien comparó tramos del ADN con secuencias depositadas en el banco internacional GenBank. Se presume que esos animales, que miden a lo sumo tres centímetros, viajan con el comercio de plantas, pero no está claro cómo llegaron a toda una cuadra de São Paulo. “Están por todos lados”, comenta Haddad. “En las grietas de las paredes, dentro de las casas, en los jardines”. Como no necesitan agua acumulada para reproducirse, ya que los sapitos salen completos de los huevos, tienen un gran potencial de transformarse en invasores. Y el ruido, similar al de una sirena, es ensordecedor a punto tal que la vecina que hizo el reclamo fue hospitalizada, pues no lograba dormir. Aparte de la salud, la serenata puede afectar al mercado inmobiliario, tal como sucedió en un caso similar en Hawái. La eficacia de la identificación genética puede ser crucial para buscar una solución cuanto antes, como se advierte en el artículo (Salamandra, 30 de octubre).

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