Durante su doctorado en la Universidad de São Paulo (USP), entre 2018 y 2024, la bióloga Bruna Cassettari pasó gran parte del tiempo en el laboratorio observando el apareamiento de parejas de opiliones, un tipo de arácnidos cuyo cuerpo mide unos 5 milímetros (mm) de largo sin contar sus largas patas, e incluyéndolas, llegan a medir 5 centímetros (cm). Al igual que muchas de este grupo, la especie estudiada (Poecilaemula lavarrei), que habita en la Amazonia, posee dos tipos de machos: uno territorial con garras fuertes y otro que es un invasor sigiloso con garras pequeñas.
Bajo una tenue luz roja, que permitía filmar sin ahuyentar a estos animales de costumbres nocturnas, la bióloga colocaba a un macho territorial y a una hembra sobre un fragmento de un tronco, imitando el ambiente natural donde viven. Enseguida se apareaban, en un lance de cortejo y cópula que duraba unos 10 minutos. Alternativamente, Cassettari introducía un macho furtivo que, si cautivaba a la hembra, también copulaba.
“A la hora del apareamiento, el ritual de los dos tipos de machos es similar”, relata Cassettari. “Mordisquean a la hembra en distintas partes del cuerpo con su par de garras, denominadas quelíceros, que se encuentran a los lados de la boca y sirven para cazar, y rozan intensamente sus patas en las de ella”. Según la bióloga, si no está satisfecha con el pretendiente, la hembra agacha la parte delantera de su cuerpo impidiéndole el acceso a los órganos genitales. El macho a veces insiste con toques más intensos y, tan solo si acaba convenciéndola de sus encantos, ella eleva su cuerpo y el macho logra penetrarla. Después de haber llevado a cabo 90 experimentos de formación de parejas, los dos tipos de machos mostraron un éxito similar. Las hembras se aparearon con el 87 % de los machos fuertes y con el 89 % de los débiles, según un artículo publicado en julio en la revista científica Evolution.
“Los opiliones viven en un universo sensorial completamente diferente al nuestro”, señala el biólogo Glauco Machado, de la USP, director del trabajo doctoral de Cassettari. Son prácticamente ciegos y utilizan el sentido del olfato para detectar a otros animales. “Pero no poseen narinas, sino que sus órganos olfativos están distribuidos por la superficie de su cuerpo”, describe. “El olfato solamente funciona mediante el tacto o a pequeñas distancias”.

Paulo MascarettiUn macho fuerte de la especie Serracutisoma proximum protege a la hembra después de aparearsePaulo Mascaretti
Diferenciación genital
La gran diferencia entre los machos dominantes y los furtivos es el tamaño de sus quelíceros, de 4 mm de largo, que utilizan para cazar y atacar a otros machos. Cuando dos machos dominantes se disputan el territorio, la contienda es violenta: uno de ellos finalmente huye ante la amenaza de perder una pata, que el perseguidor puede llegar a arrancarle con sus garras. Los machos escurridizos, al tener quelíceros más livianos, de alrededor de 1,5 mm de largo, consiguen huir con mayor rapidez.
“Como los machos más pequeños se encuentran en desventaja en lo que concierne al territorio y las peleas, sospechamos que adoptan alguna estrategia para compensarlo”, comenta Cassettari, autora principal del trabajo que contó con el apoyo de la FAPESP, de la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y del Fondo de Investigación de la Sociedad Americana de Aracnología. Un análisis microscópico reveló proporciones diferentes entre las partes del pene al comparar a los dos tipos de machos.
A la hora de la reproducción, la hembra posee un rol más activo de lo habitual. Como el esperma de los opiliones no es móvil, al contrario de lo que ocurre en la mayoría de los animales, ellas contraen la musculatura de la vagina empujando los gametos masculinos hacia el órgano de almacenamiento espermático. Según Machado, es posible que la hembra utilice esta habilidad para seleccionar el esperma del macho de su preferencia, tal como sucede con algunos otros animales. “De ser posible la contracción en ambos sentidos, la hembra quizá pueda eliminar el esperma del macho indeseado y absorber el de su preferido”, propone.
“Hasta donde sé, ésta es la primera descripción de una diferencia, aunque sutil, entre los órganos genitales masculinos de una especie con dos tipos de machos”, reconoce la bióloga argentina Mariela Oviedo-Diego, del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, en Washington (EE. UU.), en una entrevista concedida a Pesquisa FAPESP por videollamada. Según ella, es uno de los trabajos más minuciosos sobre las diferencias señaladas en el estudio. “La investigación describe en forma detallada su comportamiento y morfología”.
Los opiliones viven en un universo sensorial completamente diferente al nuestro
La estrategia de los opiliones furtivos puede variar. En una especie que vive en el Bosque Atlántico (Serracutisoma proximum), el macho fuerte acompaña a la hembra después de la cópula, protegiéndola de otros machos. El macho débil se aproxima arteramente sin ser visto, y se aparea mientras ella pone los huevos fecundados por el macho fuerte.
Según Machado, el pene de opilión más antiguo quedó registrado en un fósil de unos 430 millones de años, pero se desconoce cuándo surgieron las variantes dentro de la misma especie. Si bien es poco frecuente, la existencia de diferencias en el mismo sexo de una especie reapareció, de manera independiente, en algunas especies de insectos, arañas, peces y lagartos.
“Los machos dominantes y los furtivos son genéticamente idénticos”, dice Machado. Según el biólogo, una interacción entre la genética y el ambiente determina el tipo de macho. Cuando el macho come mucho, se activa un conjunto de genes que hace que sus quelíceros se vuelvan más robustos. En los que se alimentan menos, se activa otro conjunto de genes que inhibe el desarrollo de estas estructuras. Que un macho sea musculoso no significa que sus crías se parecerán al padre. Si al año siguiente el clima es más seco y los retoños disponen de escaso alimento, la tendencia marca que la mayoría será del tipo escurridizo.
El comportamiento puede variar de acuerdo con las circunstancias, Según Machado, cuando el macho dominante no posee un territorio puede comportarse como un furtivo. “En cambio, el macho furtivo, con sus quelíceros pequeños, no puede cambiar de estrategia, ya que sería incapaz de defender un territorio”, subraya el biólogo.
Este artículo salió publicado con el título “Un arácnido con dos tipos de machos” en la edición impresa n° 355 de septiembre de 2025.
Proyectos
1. Dimorfismo intrasexual masculino y tácticas alternativas de reproducción. Un abordaje multidisciplinario (nº 21/00915-5); Modalidad Ayuda de Investigación – Regular; Programa Biota; Investigador responsable Glauco Machado (USP); Inversión R$ 268.971,01.
2. La evolución de la complejidad genital. Un abordaje evo-devo utilizando pentatómidos como modelos (nº 18/18184-4); Modalidad Beca posdoctoral; Investigadora responsable Tatiana Teixeira Torres (USP); Becario Bruno Celso Feltrin Genevcius; Inversión R$ 313.641,63.
Artículo científico
CASSETTARI, B. O. et al. Can sexual selection promote within-species divergence of male genitalia? A study case with a male-dimorphic arachnid. Online. 18 jun. 2025.
