guia do novo coronavirus
Imprimir Republish

Zoología

El rescate de las acuarelas

Un libro recopila más de 500 dibujos “perdidos” de peces brasileños realizados durante una expedición en el siglo XIX

Pavón o Tucunaré (Cichla ocellaris)

Reproducciones del libro Peixes do Brasil: Aquarela de Jacques Burkhardt 1865-1866

Entre finales de 1865 y el comienzo de 1866, el artista suizo Jacques Burkhardt (1808-1867), ya enfermo, vivió en una sencilla casa a orillas del río Amazonas en la ciudad amazonense de Tefé, a poco más de 500 kilómetros de Manaos. La escala en la ciudad amazonense fue una de las etapas principales de la expedición Thayer, patrocinada por la iniciativa para que el naturalista Louis Agassiz (1807-1873), también suizo y amigo del emperador Pedro II (1825-1891), intentara cumplir dos objetivos por medio de un viaje inédito por gran parte del territorio brasileño. El primero de ellos, consistente en refutar la teoría de la evolución de Charles Darwin (1809-1882), por entonces en consolidación, no se logró. El segundo, consistente en estudiar a los peces brasileños, generó una colección de datos gigantesca. Alrededor de 80 mil especies de la fauna brasileña, en su mayoría peces, fueron llevados al Museo de Zoología Comparada de Harvard, en Estados Unidos, fundado por el naturalista.

Un maravilloso subproducto de la expedición Thayer, un conjunto de acuarelas de peces marinos y de agua dulce elaboradas por Burkhardt, ahora puede apreciarse por primera vez en una obra impresa, el libro intitulado Peixes do Brasil: Aquarela de Jacques Burkhardt 1865-1866. El título, publicado en 2019 por editorial Edusp, fue compilado por dos expertos en peces –Heraldo Britski y José Lima Figueiredo– del Museo de Zoología de la Universidad de São Paulo (MZ-USP). La tercera parte de los 521 dibujos que conforman la obra, con descripciones, fue ejecutada en la cabaña de Tefé. “Agassiz dijo que durante la expedición se elaboraron 1.100 dibujos de peces. Espero que el libro pueda servir para que aparezcan más acuarelas”, comenta Britski. “No sabemos si el resto se perdieron por completo o si aún las tiene alguien o se conservan en algún sitio”.

Reproducciones del libro Peixes do Brasil: Aquarela de Jacques Burkhardt 1865-1866 Burkhardt dibujaba hasta 20 peces por día durante la expedición ThayerReproducciones del libro Peixes do Brasil: Aquarela de Jacques Burkhardt 1865-1866

La expedición, que había partido desde Estados Unidos el 1º de abril de 1865, demoró 23 días para desembarcar en Río de Janeiro. Se organizaron varios equipos para realizar exploraciones simultáneas de las áreas que se quería estudiar. El grupo principal, al mando de Agassiz, del cual también formaba parte el ilustrador, recorrió varias localidades en la cuenca del Paraíba y recolectó peces marinos en la bahía de la desembocadura de ese mismo río. Luego de eso el equipo se embarcó rumbo al norte. Después de pasar por Salvador, Maceió, Recife, Fortaleza y São Luíz, arribaron a Belém y remontaron el curso del río Amazonas hasta Tabatinga, en el estado de Amazonas. Al regresar, descendiendo por el curso del gran río, los expedicionarios se detuvieron un tiempo en Tefé, desde donde siguieron hacia Manaos para realizar incursiones breves en la región del río Negro. A continuación, pasaron nuevamente por Belém, se detuvieron en Fortaleza para una última expedición al interior de Ceará y retornaron a Río de Janeiro. Al final de marzo de 1866 partieron hacia Estados Unidos.

Según los compiladores del libro, se sabe poco sobre la vida de Burkhardt antes de hacerse amigo de Agassiz y mudarse al estado de Massachusetts (EE.UU.), para trabajar como dibujante personal del naturalista. En Brasil, durante la expedición, el artista trabajó arduamente según consta en los registros de Agassiz. “Así lo hizo en Tefé, en un almacén de la calle Direita, en el centro de Río, donde quedó guardado todo el material, o en el castillo de popa del vapor Icamiaba, viajando por el Amazonas”, escribió el naturalista. Una vez capturados, le llevaban los peces a él con prontitud para que realizara las acuarelas, que se consideraban bosquejos de los dibujos que luego serían mejorados en Estados Unidos. Algunos ejemplares se conservaban en un acuario, para que los colores no se perdieran. En una de las cartas de Agassiz, transcripta en el libro, se percibe el gran esfuerzo de Burkhardt, que llegaba a dibujar 20 peces por día, en una época en la que la fotografía aún era incipiente y en blanco y negro. En Brasil, el artista pintó más de 800 acuarelas de peces. En total fueron 2 mil imágenes. Más allá de dibujar otros animales, él también pintaba dibujos de paisajes, varios de ellos, por ejemplo, de las costas del Amazonas.

El hecho de que no todas las ilustraciones hayan resistido a un intervalo de más de 150 años es el resultado de su vida turbulenta desde el regreso a Estados Unidos de la expedición. Burkhardt llegó a trabajar con los originales inmediatamente después del viaje, pero murió antes de terminar esa labor. “Burkhardt, mi amigo y compañero por 20 años, falleció 10 meses después de nuestro retorno, como consecuencia de una enfermedad que el clima ardiente de Brasil no le había causado, porque la misma databa de varios años atrás, aunque sin duda la había agravado. De nada valieron mis consejos frente a su obstinado deseo de venir con nosotros, por más que un viaje de esa naturaleza solo podría resultarle fatal”, escribe el naturalista en una carta. Agassiz invitó a otros ictiólogos a estudiar el material, pero hasta el momento de su muerte, en 1873, las acuarelas no habían sido publicadas. Parte de la colección fue a parar a Viena, llevada por el zoólogo austríaco Franz Steindachner (1834-1919). Hacia el final del siglo XIX se realizaron muchos estudios y publicaciones con los especímenes amazónicos. No obstante, según los organizadores del libro, por alguna causa desconocida, las acuarelas nunca se utilizaron para ilustrar esos trabajos.

El abundante material que quedó en Estados Unidos estuvo guardado en el Museo de Zoología Comparad durante más de 60 años. En 1940, el director de la institución le envió las acuarelas a George Myers (1905-1985), un ictiólogo famoso de la Universidad Stanford. La nota era muy concreta: “Acaso le sean de alguna utilidad. Si no, supongo que también en California tendrá usted a veces fuego en su chimenea”. Cuando visitó Río de Janeiro para brindar conferencias, entre 1942 y 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, Myers trajo algunas acuarelas y las expuso en sus charlas. Todos los dibujos, según consta en uno de los artículos del investigador, fueron depositados en el Museo Nacional, en Río de Janeiro. Pero no se los encontró nunca más en la institución fluminense. En 1971, la otra parte de la colección de acuarelas que había quedado en California también desapareció, relatan los organizadores del libro. Myers murió en 1985, aparentemente sin haber recuperado los dibujos.

El ilustrador suizo pintó 1.100 acuarelas de peces brasileños, pero se ignora el paradero de alrededor de la mitad de los dibujos

Y reaparecieron algunos años más tarde, en forma misteriosa, en el Museo de Zoología Comparada. En buenas condiciones, sus hojas fueron digitalizadas y ahora se las puede consultar en internet. Las acuarelas de más de 500 peces brasileños ahora pueden apreciarse también en la obra editada por Edusp. “Burkhardt dibujó algunos peces de la Amazonia, como por ejemplo el escalar o pez ángel de agua dulce, que son muy valorados por los acuariófilos en la actualidad”, comenta Britski. En el transcurso de los últimos años, varias obras, principalmente en Brasil, tales como los libros de Ana Maria Belluzo y Paulo Vanzolini (1924-2013), fueron ilustradas con algunas de las acuarelas de Burkhardt. Pero ninguna de ellas reunió demasiados dibujos del ilustrador suizo.

Republish