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Paleoecología

Invasiones caribeñas

Estudios recientes fortalecen la hipótesis de que el mar de América Central habría inundado parte de la Amazonia occidental hace entre 23 y 10 millones de años

Dibujo de mediados del siglo XIX de un delfín rosado del Amazonas, un mamífero acuático cuyos antepasados habrían llegado provenientes del mar Caribe

DEA / Biblioteca Ambrosiana / Getty Images

El delfín rosado o bufeo (Inia geoffrensis) abunda en el folclore brasileño y en los ríos amazónicos dando la impresión de ser una especie que no pertenece por completo al ambiente que la circunda. Investigaciones recientes corroboran esta percepción. Los antepasados del mayor delfín de agua dulce conocido serían originarios del Caribe y habrían llegado a la región desde el mar de América Central cuando este invadió el noroeste de la Amazonia hace entre 23 y 5,3 millones de años, durante la era geológica denominada Mioceno. No hay consenso acerca de la frecuencia, la duración y el alcance de esas incursiones de las aguas del Atlántico caribeño, que habrían influido en la configuración actual de la fauna y la flora amazónica. Un nuevo estudio esgrime la hipótesis de que esas infiltraciones marinas habrían sido más numerosas o intensas de lo que indica gran parte de la literatura científica, una concepción alternativa que ha comenzado a cobrar cuerpo en los últimos cinco años.

“Consideramos dos escenarios posibles”, explica el palinólogo Carlos D’Apolito Júnior, de la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT), uno de los autores de un artículo publicado en agosto de 2021 en la revista científica Global and Planetary Change. “Habrían ocurrido tres eventos de incursión del mar, en lugar de los dos que se consideraban habitualmente, o bien el segundo habría sido más duradero y habría cubierto un área mayor”. Junto a D’Apolito, firman el estudio la palinóloga Silane Caminha, también de la UFMT, y el alumno de maestría Bruno Espinosa, bajo la dirección del primero.

La propuesta se basa en los datos elaborados a partir del análisis de los granos de polen recogidos en un pozo perforado por el Servicio Geológico de Brasil (CPRM) en el municipio de Atalaia do Norte, en el estado de Amazonas, que forma parte de la cuenca del río Solimões, cercano a la triple frontera entre Brasil, Perú y Colombia. A una profundidad de 34 metros por debajo de la superficie, casi el 20 % de los 374 microfósiles orgánicos estudiados provenía de algas que componen el plancton marino, un indicio de que el agua salada del mar un día cubrió la región. El estrato geológico del cual proceden las muestras es el menos profundo de la Amazonia en el que se han encontrado evidencias de seres de origen marino. La edad estimada de las muestras varía entre 10 y 11 millones de años.

El hallazgo de vestigios de un ambiente marino de esa antigüedad en una región actualmente cubierta por una espesa selva tropical parece indicar que el sector occidental de la Amazonia realmente habría sido invadido más de dos veces por el mar Caribe, o que la segunda incursión duró más y afectó a un área mayor. Existe un consenso razonable acerca de la existencia de una primera incursión, que sobrevino hace entre 23 y 16 millones de años, y una segunda, entre 16 y 11,6 millones de años atrás. Cada uno de estos episodios que se caracterizaron por el ingreso de las aguas del mar habría durado entre 300.000 y 400.000 años, creando un ambiente acuático relativamente poco profundo en el oeste de la Amazonia, según una estimación propuesta en 2017 en un trabajo publicado en la revista Science Advances por el palinólogo colombiano Carlos Jaramillo, del Instituto Smithsoniano de Investigaciones Tropicales (STRI, por sus siglas en inglés), de Panamá.

Carlos D’apolito Júnior Microfósil del caparazón orgánico de un foraminífero marino hallado en la Amazonia, una evidencia de que la región fue invadida por aguas oceánicasCarlos D’apolito Júnior

En ese estudio, el equipo de Jaramillo analizó los sedimentos y muestras de polen de dos áreas de la Amazonia: al este de la región colombiana de la cuenca de los Llanos y en la confluencia de los ríos Amazonas y Solimões. En ambas halló evidencias sólidas de esas dos invasiones de las aguas caribeñas (pero no de una tercera), incluyendo un diente de tiburón y un ejemplar de estomatópodo, también conocidos como gamba mantis o mantis marina. “Estamos tratando de entender cómo influyeron las inundaciones en el clima de la Amazonia occidental, el tamaño y la pendiente de sus ríos”, comenta el investigador del Smithsonian, en una entrevista concedida a Pesquisa FAPESP. En un artículo publicado en 2020 en la revista Journal of South American Earth Sciences, Caminha, de la UFMT, sugiere que la zona invadida por las aguas del mar Caribe habría llegado hasta la cuenca del río Acre, cerca de la frontera con Bolivia.

Hace algunos millones de años, algunos sectores de la gran selva tropical actual formaban parte de un ecosistema muy diferente. Durante el Mioceno, parte del noroeste de la Amazonia estaba cubierta por un extenso pantano, en lo que se ha llamado sistema lacustre Pebas, un humedal 20 veces mayor que el actual pantanal matogrossense, que ocupaba parte de los territorios actuales de Brasil, Perú y Colombia, algunos de ellos situados a mil kilómetros del mar. El alzamiento de la cordillera de los Andes creó una vasta zona de depresión topográfica en la Amazonia occidental, donde se formaron pantanos. Hay indicios de que Pebas presentaba zonas de agua tanto dulces como salobres, una pista de la existencia de alguna conexión remota con el océano.

La comprensión de la dinámica de las incursiones marinas es fundamental para el avance del conocimiento de los procesos históricos que configuraron la amplia biodiversidad de la Amazonia. “Un sistema de pantanos con influencia marina pudo haber funcionado durante millones de años como una barrera geográfica que contribuyó para el surgimiento de nuevas especies”, ilustra D’Apolito. “Simultáneamente, pudo haber sido un corredor para la entrada de nuevas especies marinas, como el delfín rosado y las rayas, y así también plantas”.

En la Amazonia occidental, como la mayor parte de las rocas del Mioceno están cubiertas por selva espesa, las perforaciones del subsuelo constituyen la fuente primordial para obtener y estudiar microfósiles que pueden ser útiles para reconstruir el pasado de la región. Este es justamente el propósito de un proyecto reciente financiado por la FAPESP, coordinado por el geólogo André Sawakuchi, del Instituto de Geociencias de la Universidad de São Paulo (IGc-USP). Esta iniciativa forma parte del Trans-Amazon Drilling Project (TADP), un emprendimiento científico internacional que agrupa a investigadores de instituciones de 12 países y tiene como objetivo realizar perforaciones y recoger muestras geológicas en una franja continua de la Amazonia, desde la zona de los Andes hasta la costa atlántica. “Pretendemos reconstruir la historia del clima, de las selvas y ríos de la Amazonia a lo largo de la era Cenozoica, es decir, los últimos 65 millones de años”, explica Sawakuchi.

Artículos científicos
JARAMILLO, C. et al. Miocene flooding events of western Amazonia. Science Advances. 3 may. 2017.
DA SILVA CAMINHA, S. A. F. et al. Palynostratigraphy of the Ramon and Solimoes formations in the Acre Basin, Brazil. Journal of South American Earth Sciences. 9 jul. 2020.
ESPINOSA, B. S. et al. Marine influence in western Amazonia during the late Miocene. Global and Planetary Change. 10 ago. 2021.

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