Imprimir Republish

CARTA DE LA EDITORA | 356

Ni tierras, ni raras, pero importantes

Teléfonos inteligentes, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, computación en la nube. Vivimos en una era de tecnologías digitales, movidas por complejos dispositivos. Su producción requiere de materiales con propiedades funcionales específicas, provenientes de recursos naturales cada vez más diversos. Entre estas materias primas hay un grupo peculiar de elementos químicos compuesto por las llamadas tierras raras.

Se trata de un nombre impreciso. A los óxidos metálicos se los denominaba tierras, y estos elementos químicos fueron aislados por primera vez bajo la forma de compuestos con oxígeno (no como metales puros). Hoy en día, se sabe que son bastante abundantes, pero inicialmente se los detectó en bajas concentraciones en muestras de minerales escasos ‒o raros‒ en Suecia. No es frecuente encontrarlos en forma aislada en la naturaleza, sino asociados entre sí y con otros elementos, lo que dificulta su separación.

Brasil posee grandes reservas, pero no domina el ciclo productivo. El país tampoco tiene la capacidad de fabricar un componente clave de innumerables productos y procesos de alta tecnología: los imanes permanentes de tierras raras. En la actualidad, según informan Frances Jones y Yuri Vasconcelos en el reportaje de portada de esta edición, se encuentra en marcha un esfuerzo de investigación y desarrollo para intentar suplir esta carencia.

Los avances biotecnológicos han hecho más palpable un tema que antes estaba circunscrito a la ciencia ficción: la desextinción de especies. Un caso reciente, de gran repercusión, fue el anuncio del nacimiento de cachorros de lobos terribles, animales extintos hace 10.000 años. La noticia pronto se convirtió en tema de conversación en la redacción de esta revista, y surgieron dos preguntas: ¿cómo definir si hubo desextinción o no? (¿Basta, como en el caso de los lobos, con insertar características deseables de la especie extinta en otra emparentada?) ¿Y qué sentido tiene recrear lobos terribles, mamuts u otros animales?

Nuestra editora de Ciencias Biológicas, Maria Guimarães, se propuso desentrañar la historia de los lobos. Regresó con las respuestas y un reportaje sobre la refaunación, más interesante que la polémica original. No se trata de una restauración basada solamente en la vegetación, como así tampoco de la preservación de determinadas especies animales en peligro y su reinserción en la naturaleza. El objetivo es recuperar especies y procesos (como la dispersión de semillas) para aumentar la resiliencia y la autosuficiencia del ecosistema en reconstrucción.

Coincidentemente, esta edición incluye sendas entrevistas con dos médicas, la epidemióloga Maria Paula Curado, nacida en Goiás, del A.C.Camargo Cancer Center de São Paulo, y la neonatóloga Maria Elizabeth Moreira, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz). La primera se dedica a la búsqueda de patrones de incidencia del cáncer en la población y recientemente fue galardonada por su trayectoria profesional. En tanto, el motivo de la segunda entrevista fue el 10º y triste aniversario de la epidemia de zika. Ambas médicas poseen perspectivas profundamente humanas. Para Curado, el cáncer no puede reducirse a una cifra. “Siempre hay en juego una persona, un impacto social”. Moreira, quien realiza un seguimiento de 180 niños que durante su gestación estuvieron expuestos al virus del Zika, no se conforma con la indiferencia con que son tratadas estas familias.

Para terminar, las series Vaga-lume y Para Gostar de Ler, de la editorial Ática, marcaron a generaciones de lectores desde la década de 1970. El responsable de estos éxitos literarios, Jiro Takahashi, es uno de los protagonistas del reportaje que pone en escena a la figura del editor de libros.

Republicar