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Zoología

Un detector de olores y calor

Faba/Getty Images

El hocico de los perros (debajo) es algo más que un poderoso detector de olores. Sin pelos, fría y húmeda, la extremidad del hocico –el rinario– según un nuevo estudio, también es capaz de captar el calor hasta cierta distancia. En la Universidad de Lund, en Suecia, el grupo de trabajo de Ronald Kröger sometió a tres canes a un experimento en el cual debían escoger al más caliente de dos objetos ubicados a 1,6 metros de distancia para obtener un poco de alimento. Uno de los objetos se hallaba a temperatura ambiente (alrededor de 19 grados Celsius), y el otro, entre 11 y 13 grados más caliente. Ambos tenían el mismo aroma y visualmente eran idénticos. Los perros Kevin, Delfi y Charlie acertaron al menos en el 70% de las oportunidades (Scientific Reports, 28 de febrero). El grupo también efectuó estudios de resonancia magnética del cerebro de 13 canes mientras estaban expuestos a objetos a temperatura ambiente y otros un poco más calientes. El calor activó un área pequeña en el hemisferio izquierdo del cerebro. Junto con el murciélago vampiro, el perro es uno de los raros mamíferos capaz de valerse del calor para identificar a una presa.

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