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GALARDÓN

El Premio Nobel 2025 laurea a la ciencia básica, que luego puede dar origen a innovaciones

Las células vigías del sistema inmunitario, el efecto túnel cuántico y las estructuras metalorgánicas recibieron las premiaciones en las categorías científicas, mientras que la distinción en Economía puso de relieve el crecimiento sostenible

pixabay

Octubre siempre trae consigo la vibración que rodea al más alto galardón del mundo científico, otorgado en gran medida por la Real Academia de las Ciencias de Suecia, a excepción del premio de Fisiología o Medicina y el de la Paz, a cargo respectivamente de los comités del Nobel del Instituto Karolinska, también en Suecia, y el Comité Noruego del Nobel, nombrado por el Parlamento de dicho país. La premiación en cada categoría posee un valor de 11 millones de coronas suecas (aproximadamente 6,23 millones de reales en Brasil) e incluye una medalla que se entregará durante una ceremonia cuya realización está prevista para el día 10 de diciembre. En dicha fecha se conmemora el aniversario de la muerte del químico sueco Alfred Nobel (1833-1896), quien hiciera fortuna con la invención de la dinamita, y que en su testamento destinó parte de ella a premiar a las personas que hiciesen aportes importantes a la humanidad.

Fueron diversos los temas contemplados, y todos ellos de fundamental importancia en las respectivas áreas de la ciencia. El mecanismo celular que evita que enfermedades autoinmunes graves sean más comunes puede contribuir al desarrollo de fármacos y disminuir el rechazo a los órganos trasplantados. Las propiedades físicas de la escala atómica y subatómica se encuentran en la base de la búsqueda por construir computadoras cuánticas. La elaboración de cristales mediante el empleo de iones de metal y moléculas orgánicas surgió de la curiosidad y de la búsqueda de la belleza, pero ya ha dado origen a aplicaciones importantes para la absorción de gases y fluidos. La centralidad de la innovación tecnológica para la economía sostenida también tuvo su lugar en el podio. Y un escritor húngaro y una política venezolana completan el medallero.

Como suele suceder, fue una selección esencialmente masculina. Entre los 14 laureados hay únicamente dos mujeres, y una sola en una categoría académica.

University of Osaka Immunology Frontier Research Center | Institute for Systems Biology (ISB) | Fred Ramsdell / Wikimedia Commons

Fisiología o Medicina
Entre 1995 y 2003, tres inmunólogos determinaron y detallaron cómo funciona un mecanismo de freno del sistema inmunitario: Shimon Sakaguchi, de 74 años, en la actualidad docente en la Universidad de Osaka, Japón; Mary Brunkow, de 63 años, gerente de programas del Instituto de Biología de Sistemas (ISB), en Seattle, Estados Unidos, y Frederick Ramsdell, de 64 años, de la compañía de biotecnología Sonoma Biotherapeutics, en San Francisco, también en Estados Unidos. “Los descubrimientos de estos investigadores fueron decisivos en nuestra comprensión del funcionamiento del sistema inmunitario y de por qué no todas las personas desarrollan enfermedades autoinmunes graves”, afirmó Olle Kämpe, presidente del comité del Nobel al anunciar la distinción.

Como parte del sistema inmunitario humano, los linfocitos T atacan a los agentes invasores, pero también pueden hacerlo contra el propio organismo. Estas células con un funcionamiento inadecuado se detectan y se eliminan en el timo, pero en ciertas ocasiones algunas se escapan. De estas fallas surgen enfermedades como la diabetes tipo 1, la esclerosis múltiple o el lupus eritematoso sistémico.

“Algunos investigadores creían que podría existir un segundo mecanismo de control”, comenta el inmunólogo Jorge Kalil Filho, de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP). A esta idea se le dio un nombre cuando el japonés Sakaguchi describió un nuevo tipo de células –los linfocitos T reguladores, o T reg–, que funcionarían como vigilantes de los vigías.

Entretanto, los estadounidenses Brunkow y Ramsdell procuraban detectar una alteración genética responsable de volver a una variedad de ratón conocida con el nombre en inglés de ratón escamoso (scurfy mouse) propensa a padecer diversas enfermedades autoinmunes. En su trabajo en la empresa Celltech Chiroscience, con sede en el estado de Washington, hallaron una alteración en un gen nuevo al que llamaron Foxp3.

En 2001, Brunkow, Ramsdell y sus colaboradores describieron alteraciones en el gen Foxp3 responsables tanto de la poliendocrinopatía y la enteropatía vinculada al cromosoma X (Ipex), una enfermedad autoinmune, como de las enfermedades del ratón escamoso. Dos años más tarde, el grupo de Sagakuchi halló la conexión entre el gen Foxp3 y la acción de los linfocitos T reguladores. La comprensión del funcionamiento de estas células reguladoras puede desembocar en tratamientos de las enfermedades autoinmunes, reducir el riesgo de rechazo a los órganos trasplantados y mejorar el combate contra algunos cánceres.

Brandon Sánchez Mejia / UC Berkeley | Harold Shapiro / Yale University | Jeff Liang / UCSBJohn Clarke, Michel Devoret y John Martinis: efecto túnelBrandon Sánchez Mejia / UC Berkeley | Harold Shapiro / Yale University | Jeff Liang / UCSB

Física
En el año del centenario de la formulación de las bases de la mecánica cuántica, que estudia el comportamiento de la materia y la energía a escala atómica y subatómica, el Nobel premió los trabajos de tres investigadores que hace 40 años expandieron los dominios de esta rama de la física: el británico John Clarke, de la Universidad de California en Berkeley, de 83 años, el francés Michel Devoret, de la Universidad de California en Santa Bárbara y de la Universidad Yale, de 72 años, y el estadounidense John Martinis, de la Universidad de California en Santa Bárbara, de 67 años.

En su trabajo conjunto en Berkeley, los tres realizaron experimentos en 1984 y en 1985 en los que demostraron que unas extrañas propiedades cuánticas, que parecían ceñirse al mundo de los átomos y las partículas subatómicas, podían también crearse y medirse en sistemas macroscópicos, mucho más grandes. Fueron los primeros que midieron el efecto túnel en un circuito electrónico superconductor, en el cual fluye la corriente eléctrica sin que se le oponga ninguna resistencia, es decir, sin pérdida de energía, cuando se enfría el sistema a temperaturas cercanas al cero absoluto. El efecto túnel subyace al decaimiento radiactivo de los átomos y puede estar asociado a la superposición de estados cuánticos (cuando una partícula puede encontrarse en dos estados simultáneamente). El descubrimiento de este fenómeno en sistemas macroscópicos allanó el camino hacia la realización de investigaciones con miras a desarrollar computadoras cuánticas con base en la manipulación del funcionamiento de bits cuánticos (cúbits) creados y mantenidos en circuitos superconductores.

El circuito superconductor que montaron los ganadores del Nobel constituyó la materialización de una propuesta teórica formulada en un artículo publicado en el año 1981 en la revista científica Physical Review Letters por el físico brasileño Amir Caldeira, de la Universidad de Campinas (Unicamp), y su director de tesis doctoral en la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, el físico británico Anthony Leggett. “Nuestro trabajo sirvió de base para la concreción de los experimentos de los tres físicos que ahora han ganado el Nobel”, comenta Caldeira.

Shane Collins / Northwestern University | Ashley Mccabe / Brown University | Kiran Ridley / Getty ImagesJoel Mokyr, Peter Howitt y Philippe Aghion: crecimiento sostenibleShane Collins / Northwestern University | Ashley Mccabe / Brown University | Kiran Ridley / Getty Images

Economía
La mitad del valor del premio fue para el estadounidense Joel Mokyr, de 79 años, de la Universidad Northwestern (EE. UU.), quien determinó “los prerrequisitos para el crecimiento sostenible mediante el progreso tecnológico”. La otra mitad se la repartieron el canadiense Peter Howitt, de 79 años, de la Universidad Brown, en Estados Unidos, y el francés Philippe Aghion, de 69 años, del Collège de France y del Instituto Europeo de Administración de Empresas (Insead), con sede en Francia, y de la London School of Economics, en el Reino Unido, quienes desarrollaron una “teoría del crecimiento sostenido a través del concepto de destrucción creativa”.

“Mokyr es el más conocido defensor de la relación entre la expansión del Iluminismo a partir del siglo XVII y la Revolución Industrial”, afirma el economista Thales Zamberlan Pereira, de la Escuela de Economía de São Paulo de la Fundación Getulio Vargas (FGV-EESP). “Sostiene que la gran jugada de Inglaterra consistió en darle un uso práctico a las macroinnovaciones, las grandes creaciones que emergieron durante el Iluminismo, y que es necesario que existan ideas disruptivas, que generen shocks de productividad”. Es lo que postulan también Aghion y Howitt, los otros dos laureados, quienes “procuran demostrar que la innovación tecnológica es fundamental para explicar el crecimiento económico a largo plazo”; así lo explica Luciano Nakabashi, de la Facultad de Economía y Administración (FEA), del campus de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (USP).

En la década de 1990, ambos investigadores introdujeron en un modelo de crecimiento económico el concepto de “destrucción creativa”, elaborado en el siglo XX por el economista austríaco Joseph Schumpeter (1883-1950). “A través de este modelo matemático, lograron demostrar que la generación de tecnología es una de las fuentes del crecimiento económico”, explica Nakabashi, quien en la actualidad se desempeña como investigador visitante en la Universidad Brown.

Kyoto University | Paul Burston / University of Melbourne | Brittany Hosea-Small / UC BerkeleySusumu Kitagawa, Richard Robson y Omar Yaghi desarrollaron armazones metalorgánicasKyoto University | Paul Burston / University of Melbourne | Brittany Hosea-Small / UC Berkeley

Química
El japonés Susumu Kitagawa, de 74 años, el británico Richard Robson, de 88 años, y el jordano naturalizado estadounidense Omar Yaghi, de 60 años, desarrollaron una nueva forma de arquitectura molecular: las armazones metalorgánicas (MOF, acrónimo de metal-organic frameworks) están compuestas por iones metálicos (átomos de metal con carga eléctrica positiva) conectados por moléculas orgánicas de manera tal de formar cristales con amplios espacios internos, y son capaces de captar y almacenar sustancias, además de estimular reacciones químicas y conducir la electricidad.

En 1989, Robson creó un cristal con cavidades en las cuales, en un fluido, los iones lograban entrar y salir. Pero esta construcción era inestable y se desmontaba fácilmente. Por separado, ambos laureados resolvieron este problema. Kitagawa, actualmente en la Universidad de Kioto, en Japón, obtuvo en 1997 armazones metalorgánicas que lograron capturar y liberar gases tales como metano, oxígeno y nitrógeno en ausencia de agua. Y posteriormente también logró producir cristales flexibles que se dilatan cuando se llenan y vuelven a contraerse cuando se vacían.

El grupo de Yaghi, actualmente en el campus de Berkeley de la Universidad de California, en Estados Unidos, arribó en 1995 a una estructura bidimensional con uniones de cobalto capaz de almacenar moléculas con tanta estabilidad que podía calentársela a 350 grados Celsius (°C) sin que perdiera sus propiedades. La estructura que anunció en 1999 lograba mantenerse estable a 300 °C aun vacía y adquirió fama por la proeza de tener en pocos gramos una superficie equivalente a una cancha de fútbol.

En Brasil, distintos grupos de investigación hacen uso de esta herramienta. El de la ingeniera química Liane Rossi, del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo (IQ-USP), desarrolla sistemas de adsorción de gases y prueba MOF para el acondicionamiento de suelos. El de la ingeniera química Christiane Arruda, del campus de Diadema de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), se dedica a restituir la calidad del agua de suministro.

Franco Origlia / Getty ImagesLászló Krasznahorkai: oraciones largasFranco Origlia / Getty Images

Literatura
Con 40 años de carrera, el húngaro László Krasznahorkai “es un escritor bastante difícil”, de acuerdo con Manoel Ricardo de Lima, docente de la Escuela de Letras de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (Unirio). “Su escritura se caracteriza por las oraciones largas, que siguen el flujo de conciencia de los personajes, y en sus historias se enfoca en las personas desvalidas, los hambrientos, los miserables y quienes no tienen lugar en el mundo”, prosigue.

Nacido en 1954 en el interior de Hungría, Krasznahorkai se estrenó en la literatura con Sátántangó [Tango satánico], en 1985. En la obra, la acción transcurre durante el régimen comunista y se centra en la llegada de un forastero a un pueblito húngaro decadente, quien es recibido por sus habitantes como un salvador de la patria. El libro salió publicado en Brasil en 2022 por la editorial Companhia das Letras, con el título original y en una edición vertida del húngaro al portugués por el traductor y psicoanalista paulista Paulo Schiller. “László suele decir que piensa sus oraciones y solamente las escribe cuando ya están finalizadas mentalmente. Son frases densas, a menudo sin puntuación, que se extienden a través de las páginas y hacen que la traducción sea sumamente trabajosa”, comenta el traductor.

La editorial tiene programada la publicación de otras dos novelas de este autor: O retorno do Barão Wenckheim [El barón Wenckheim vuelve a casa] (2016) y Herscht 07769 (2021).

Paz
La exdiputada venezolana María Corina Machado es la principal voz de la oposición a los gobiernos de Hugo Chávez (1954-2013) y Nicolás Maduro. A sus 58 años, vive en Venezuela. De acuerdo con el comité, su mérito fue el de ser una figura unificadora de la oposición en la reivindicación de que se realicen elecciones libres en Venezuela, en un tiempo en que “la democracia se encuentra amenazada”.

“Dada la importancia simbólica del Nobel de la Paz, la victoria de Machado apunta no solamente la preocupación de diversos sectores de la comunidad internacional con relación a Venezuela, sino también el anhelo de llamar la atención del mundo hacia la necesidad de hacer efectiva una transición política en ese país sudamericano”, sostiene el politólogo Guilherme Casarões, docente de la Universidad Internacional de Florida (FIU), en Estados Unidos, quien considera a la galardonada una figura controvertida.

El Ig Nobel destaca estudios sobre lagartos que comen pizzas y murciélagos embriagados
La sátira del premio Nobel llega a sus 35 años haciéndole honor a insólitas investigaciones científicas

Ig Nobel PrizeLa periodista Karen Hopkin muestra el premioIg Nobel Prize

La ceremonia que precede al Nobel constituye una sátira que celebra la creatividad y el buen humor en la ciencia. La idea es hacer reír al público para posteriormente hacerlo pensar.

El tema central de este año fue la digestión, celebrada en una miniópera sobre las situaciones que enfrentan los gastroenterólogos y sus pacientes. Con este enfoque, se seleccionó un estudio a cargo de investigadores japoneses que les pintaron rayas a unas vacas como si fuesen cebras para saber si ese patrón marca una diferencia en los ataques de los mosquitos (y la marca, en efecto: las vacas camufladas son objeto de menos ataques), y otro sobre qué tipo de pizzas prefiere un lagarto africano (Agama agama). En el campo de la física, cuatro científicos procuraron desarrollar la receta perfecta del plato de espaguetis llamado cacio e pepe.

Dos de los estudios distinguidos exploraron los efectos del alcohol. En la categoría aviación, un grupo de investigadores recibió el galardón por un análisis sobre lo que sucede con los murciélagos embriagados, y el Ig Nobel de la Paz fue para un equipo que demostró que las bebidas alcohólicas pueden mejorar las habilidades de habla en una lengua extranjera.

En la lista de trabajos que se conectan con el tema del año al abordar temas indigestos se encuentra el premio de ingeniería y diseño, que se le entregó a un dúo de estudiosos indios que propuso una solución para terminar con el mal olor de los zapatos, al crear una zapatera con luz UV-C y capacidad para eliminar las bacterias que provocan ese olor. En literatura, el médico estadounidense William Bennett Bean (1909-1989) fue laureado por su obra detallada sobre el crecimiento de sus propias uñas durante 35 años.

Otras curiosidades alimentarias también inspiraron a los científicos laureados en la categoría pediatría, que trabajaron enfocándose en lo que ocurre con la leche materna cuando las mujeres que amamantan comen mucho ajo: el olor de la leche cambia y los bebés maman más.

El final de la ceremonia contó con la tradicional lluvia de aviones de papel y el consuelo a los científicos impartido por el matemático Marc Abrahams, creador y presentador del galardón: “Si no han ganado un Ig Nobel este año –y también y especialmente en los casos en que lo hayan ganado–, ¡buena suerte el año que viene!”.

Este artículo salió publicado con el título “De la ciencia básica a la innovación” en la edición impresa n° 357 de Noviembre de 2025.

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