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Obituario

En la teoría y en la práctica

Entusiasta de la investigación empírica, Leôncio Martins Rodrigues fue uno de los pioneros de las ciencias sociales en Brasil

Martins Rodrigues durante una entrevista, en abril de 2011, en su casa en São Paulo

Marlene Bergamo/Folhapress

El sindicalismo, las relaciones laborales en la industria, los partidos y la representación política en Brasil figuran entre los temas principales de investigación del científico social Leôncio Martins Rodrigues, fallecido el lunes 3 de mayo, a los 87 años, en la ciudad de São Paulo. Merced una prolífica carrera académica que iniciara en la década de 1960 en la Universidad de São Paulo (USP), fue galardonado con los premios Florestan Fernandes, que otorga la Sociedad Brasileña de Sociología, en 2009, y el Premio a la Excelencia Académica Antônio Flávio Pierucci, de la Asociación Nacional de Programas de Posgrado en Ciencias Sociales (Anpocs), en 2015. “Fue pionero en Brasil por partida doble”, dice André Botelho, del Departamento de Sociología de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y presidente de Anpocs. “En primer lugar, al estudiar los sindicatos a partir de la década de 1960, cuyos trabajos ayudaron a consolidar el área de la sociología del trabajo en el país. Y más adelante, en la década de 1980, al centrarse en los partidos políticos, en una instancia de estructuración del área, que hoy en día es una de las más importantes de la ciencia política en Brasil”.

Martins Rodrigues había nacido en 1934 en la ciudad de São Paulo, donde se graduó en la carrera de ciencias sociales en la que entonces era la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras (FFCL) de la USP. En una entrevista que le concedió en 2008 al Centro de Investigación y Documentación de la Historia Contemporánea de Brasil, de la Fundación Getulio Vargas (CPDOC-FGV), relató que el fervor de la militancia trotskista en su juventud lo mantuvo alejado de la escuela y fue por eso  que recién logró ingresar a la universidad cuando ya tenía 25 años. También, segundo ese testimonio, sostuvo que la sugerencia de estudiar ciencias sociales le llegó de la antropóloga Ruth Cardoso (1930-2008), su profesora de historia en el Colegio Estadual Fernão Dias Paes. Posteriormente, ambos trabajaron juntos en el Centro de Estudios de la Mano de Obra de la Secretaría de Trabajo, un organismo de la gobernación paulista. “Un día que estábamos conversando, ella me dijo: ‘¿Por qué no estudias ciencias sociales?’. Yo de eso no sabía nada, pero cuando ella me explicó lo que eran las ciencias sociales, le dije: ‘Eso es lo que quiero’”, recuerda en la entrevista.

A partir de entonces ya no abandonó nunca ese oficio. Luego de graduarse en la licenciatura y el profesorado en la USP, en 1962, obtuvo, en esa misma institución, un máster en sociología, con su tesina intitulada “Manifestaciones y funciones del conflicto industrial em São Paulo” (1964), bajo la dirección del sociólogo Octavio Ianni (1926-2004). Luego hizo su doctorado, en el que defendió su tesis intitulada “Actitudes obreras en la industria automovilística” (1967), que contó con la supervisión del sociólogo Florestan Fernandes (1920-1995). Ambos trabajos se transformaron, respectivamente, en los libros Conflito industrial e sindicalismo no Brasil (editorial Difel – Difusão Europeia do Livro, 1966) e Industrialização e atitudes operárias (editora Brasiliense, 1970).

Fue docente de sociología y ciencia política en la USP. “Era muy receptivo, generoso y muy cercano a sus alumnos. Eso incluía salir con nosotros a tomar cerveza”, recuerda el sociólogo Sérgio Miceli, docente de la FFLCH-USP, a quien supervisó en su maestría y en el doctorado. “Además, era un gran anfitrión. En los años de la dictadura militar, cuando vivíamos en un ambiente opresivo a causa de la persecución política, su casa, ubicada en el barrio de Pinheiros, era un punto de encuentro de intelectuales. Incluso brindó ayuda a muchos en aquel período. Cuando el profesor Régis de Castro Andrade [1938-2002], por ejemplo, fue encarcelado por el aparato represivo, él le brindó asistencia a la familia de su amigo”.

En esa misma época, Martins Rodrigues cumplió un rol fundamental en la articulación y la fundación de dos espacios de investigación académica. El primero de ellos, fue el Centro Brasileño de Análisis y Planificación (Cebrap), creado en 1969 junto a Fernando Henrique Cardoso, Cândido Procópio Ferreira de Camargo (1922-1987), Paul Singer (1932-2018), José Arthur Giannotti, Elza Berquó y otros. El segundo fue el Centro de Estudios de Cultura Contemporánea (Cedec), en 1976. También tuvo participación en el Centro de Sociología Industrial y  Laboral (Cesit), creado por Florestan Fernandes y Cardoso en la USP. Con el paso del tiempo, fue abandonando sus convicciones de izquierda y se sumó al liberalismo. “Siempre respetó los puntos de vista diferentes al suyo”, dice el sociólogo Glauco Arbix, docente de la FFLCH-USP, cuyo doctorado lo desarrolló bajo la dirección de Martins Rodrigues. “Pero era exigente y demandaba que las ideas tuvieran fortaleza, que se basaran en argumentos sólidos”.

Martins Rodrigues fue el primer coordinador ​del área de Ciencias Humanas y Sociales de la FAPESP

Martins Rodrigues también contribuyó de manera decisiva para la organización y el afianzamiento del área de las Ciencias Humanas y Sociales de la FAPESP. Dentro de la Dirección Científica de la Fundación, fue el primero en ocupar el cargo de coordinador adjunto del área, en 1989. “En una época en que la cultura de la evaluación por pares aún era incipiente en las ciencias humanas y humanidades, su actividad fue decisiva para consolidarla siguiendo los estándares más exigentes del rigor metodológico y el pluralismo doctrinario”, recuerda Luiz Henrique Lopes dos Santos, por entonces miembro de la coordinación del área de Ciencias Humanas y Sociales de la Dirección Científica de la FAPESP, bajo el liderazgo de Martins Rodrigues.

En la década de 1990 fue nominado por Fernando Henrique Cardoso, entonces presidente de la República, como miembro del Consejo Administrativo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por la misma época escribió el libro Destino do sindicalismo (Centro Edelstein de Pesquisas Sociais, 1999), que aborda el futuro de los sindicatos y las relaciones laborales. “En ese libro, sostenía que la capacidad de influencia política de los sindicatos se estaba agotando por diferentes razones, tales como la globalización de la economía y la aprobación de políticas antisindicales en distintos continentes. Fue muy criticado, porque el movimiento sindical brasileño aún constituía una fuerza muy significativa y, poco después, en 2002, Luiz Inácio Lula da Silva, quien había sido obrero y un antiguo líder sindical, sería elevado a la Presidencia de la República, pero su diagnóstico resultó ser correcto”, dice el sociólogo Ruy Braga, docente de la FFLCH-USP.

Tras jubilarse en la USP, en 1985 fue contratado por la Universidad de  Campinas (Unicamp), donde permaneció hasta 2003. “Vino acá junto con otros colegas de renombre para montar el doctorado en ciencias sociales, que en aquella época no existía. Siempre le agradó dar clases”, comenta la politóloga Rachel Meneguello, del Departamento de Ciencia Política del Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas (IFCH) de la Unicamp. En aquel momento, su atención también se había volcado a la cuestión de los partidos políticos y la representación política en Brasil.

En ese tiempo produjo libros como Quem é quem na Constituinte [Quién es quién en la Asamblea Constituyente] (editorial OESP-Maltese, 1987). En esa obra, financiada por el periódico Jornal da Tarde, del grupo Estado, delinea el perfil ideológico y sociocultural de los parlamentarios que iban a redactar la Constitución Federal de 1988, luego de 21 años de dictadura militar (1964-1985). Como más de un 52 % de ellos se declaró de izquierda o centroizquierda, Martins Rodrigues acuñó la expresión “derecha avergonzada”. “Esa fue la manera a la que recurrieron aquellos diputados para distanciarse de la dictadura en el marco de la redemocratización”, explica Meneguello. En sus últimos libros: Mudanças na classe política brasileira (Publifolha, 2006) y Pobres e ricos na luta pelo poder  – Novas elites na política brasileira (Topbooks, 2014), analizó el perfil de los integrantes de la Cámara de Diputados electos en los comicios de 1998, 2002 y luego en 2010. Según él, la institución se había vuelto más popular. “Pero no necesariamente mejor”, señala Meneguello, para concluir: “Martins Rodrigues fue un gran defensor de la investigación empírica y creó hitos de análisis para muchas generaciones de investigadores”.

Miembro de la Academia Brasileña de Ciencias (ABC) y galardonado con la Orden Nacional del Mérito Científico en 2001, Leôncio Martins Rodrigues deja a su compañera, la politóloga Maria Tereza Sadek, y dos hijos, Luciana y Daniel, fruto de su matrimonio con la psicóloga Arakcy Martins Rodrigues (1936-2000).

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