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ARCHIVOLOGÍA

En tiempos de digitalización y diversidad, FGV CPDOC cumple 50 años

Es la institución que se creó en Brasil en 1973 con el objetivo de recibir el archivo de Getúlio Vargas, y ahora aspira a incrementar la presencia de las mujeres y la búsqueda de nuevas formas de clasificación

La diputada federal Luiza Erundina junto al educador Paulo Freire. La fotografía (sin fecha) forma parte de la colección particular donada por la parlamentaria al CPDOC en 2019

Archivo Luiza Erundina, FGV CPDOC, LES FOTO 0035_4

Hasta 1973, la única forma de acceder a los documentos de Getúlio Vargas (1882-1954) para la investigación académica era consultarlos en la casa de su hija, Alzira Vargas do Amaral Peixoto (1914-1992). Aquel año, en una carta dirigida al ingeniero agrónomo Luis Simões Lopes (1903-1994), entonces presidente de la Fundación Getulio Vargas, Alzira ofreció donar la colección a la institución, añadiendo, “a título de sugerencia”, que “diseminados por todo el país o guardados en cofres familiares, existían cientos de documentos importantes para la reconstrucción histórica de un período de altamente valioso en la vida de nuestro Brasil, pródigo en acontecimientos y repleto de personalidades eminentes”.

La donación dio origen al Centro de Investigación y Documentación de Historia Contemporánea de Brasil (FGV CPDOC), fundado por la nieta del líder político, la socióloga Celina Vargas do Amaral Peixoto. En su 50º aniversario, el CPDOC es conocido sobre todo por salvaguardar la memoria de la política brasileña desde 1930, mediante tres iniciativas principales: el Programa de Archivos Personales (PAP), como el de Vargas y otros hasta entonces “conservados en cofres familiares”; el Programa de Historia Oral (PHO), iniciado en 1975 y basado en entrevistas, y el Dicionário histórico-biográfico brasileiro, cuya primera edición se publicó en 1984. A partir de 1983, el CPDOC pasó a incluir también la enseñanza, incorporando carreras de grado y de posgrado y con la creación de la Escuela de Ciencias Sociales de la FGV.

El 21 de junio, en Brasilia, cuatro días antes del cincuentenario de la institución, una sesión solemne en la Cámara de Diputados rindió homenaje al CPDOC. La sesión fue solicitada por la diputada Luiza Erundina (del Partido Socialismo y Libertad, PSOL, São Paulo), exalcaldesa de São Paulo (1989-1992) y exministra de la Administración Federal (1993-1994). En la solicitud, Erundina escribió que la institución, con sede en Río de Janeiro, “se ha consolidado como un paradigma de integración entre la documentación e investigación, difusión del conocimiento, enseñanza, conservación documental y preservación del patrimonio histórico brasileño”.

Archivo Alzira Vargas Do Amaral Peixoto, FGV CPDOC, AVAP GV ACGV 1973.07.14Carta enviada por Alzira Vargas do Amaral Peixoto a Luís Simões Lopes, entonces presidente de la Fundación Getulio Vargas, en la que ofrece a la institución la colección de su padre, Getúlio VargasArchivo Alzira Vargas Do Amaral Peixoto, FGV CPDOC, AVAP GV ACGV 1973.07.14

El caso de la propia Erundina es un ejemplo de cómo funciona el centro. Además de haber prestado dos testimonios al PHO, en 2001 y 2010, la parlamentaria donó en 2019 su colección personal al CPDOC, que fue digitalizada y puesta a disposición en forma online en mayo pasado. Su documentación, compuesta por 14.225 páginas, 342 videos y 789 fotografías, también ilustra de dos maneras las transformaciones que están experimentando actualmente las instituciones archivísticas.

Una de ellas es técnica. Cuando los documentos de Erundina llegaron al CPDOC, entre los papeles, cintas de video y fotografías había un elemento todavía poco común en el día a día de los profesionales de la institución: un disco duro externo que contenía archivos de texto, imagen, video y audio. El contenido de este dispositivo, cuya finalidad es precisamente almacenar información, plantea algunos retos a quienes van a catalogarlo, como explica la socióloga Carolina Gonçalves Alves, coordinadora de documentación del CPDOC.

“Siempre digitalizamos los documentos, pero los que llegan en este formato plantean nuevas cuestiones. Entre ellas, ¿cómo organizar y preservar un gran volumen de documentos digitales? ¿Cómo lidiar con formatos que pueden quedar obsoletos? La llegada de los documentos digitales plantea nuevos retos para la gestión, la conservación y el acceso a los archivos”, dice Gonçalves Alves. Según la socióloga, parte de los problemas son la multiplicidad de formatos y la resolución de las imágenes. “Las fotografías físicas siempre se escanean en formatos estándar para su conservación y acceso. Pero cuando la foto es digital, a veces la resolución es baja y no es posible modificarla. Es importante que el investigador sea consciente de ello”.

Según el antropólogo e historiador Celso Castro, actual director del CPDOC, la gran transformación tecnológica de los últimos 20 años, con la creciente digitalización de los documentos y la difusión de internet y de los registros audiovisuales ha repercutido en la forma de producir las colecciones y en el trabajo de investigación que se realiza sobre ellas. Además de los retos técnicos, Castro menciona también un cambio de procedimiento introducido por la pandemia: “Ha puesto en primer plano la posibilidad de realizar entrevistas a distancia”. Antes, las entrevistas eran siempre presenciales, salvo raras excepciones.

La segunda forma en que la colección de Erundina marca este período de cambios en el CPDOC es la integración de los documentos de una dirigente política femenina. La medida refleja el esfuerzo por una mayor diversidad en la nómina de la institución. En 2015, sus investigadores se percataron de que, entre todo el conjunto de unos 230 archivos personales con más de 2 millones de documentos, tan solo 11 pertenecían a mujeres. Desde entonces, la colección se ha enriquecido con archivos exclusivamente femeninos: ahora son 20, de un total de 239, informa Gonçalves Alves. “Había muy pocos archivos de mujeres en el total de la colección. Por supuesto, esto puede explicarse por el hecho de que la elite política de Brasil ha estado integrada mayoritariamente por varones, pero empezamos a buscar activamente más archivos de mujeres”, dice Castro.

Archivo Alzira Vargas Do Amaral Peixoto, FGV CPDOC, AVAP FOTO 074_05Alzira Vargas en Italia, en abril de 1937, con un retrato de su padre, por entonces presidente de Brasil, al fondoArchivo Alzira Vargas Do Amaral Peixoto, FGV CPDOC, AVAP FOTO 074_05

Una consecuencia de esta demanda fue el cambio introducido en ese mismo año en la política de archivos del CPDOC, un documento de dos páginas que define el perfil de la institución y orienta la recopilación de nuevos archivos. Donde antes decía que el fondo está constituido “por los archivos personales de hombres que han desempeñado un papel destacado en la vida pública brasileña contemporánea”, ahora figura que son de “hombres y mujeres”. Además de Erundina, el catálogo también incluye, entre otras, las colecciones de dos participantes de la Asamblea Nacional Constituyente de 1933: la abogada y sindicalista Almerinda Farias Gama (1899-1999), quien actuó allí como delegada gremial, y la médica Carlota Pereira de Queirós (1892-1982), primera diputada federal de Brasil. Farias Gama es la única mujer negra con un archivo personal en el CPDOC, señala Gonçalves Alves.

Otra iniciativa fue la creación, el año pasado, de la Red de Archivos de Mujeres (RAM), en colaboración con el Instituto de Estudios Brasileños de la Universidad de São Paulo (IEB-USP). Según Gonçalves Alves, la idea surgió en un seminario virtual realizado en 2020, durante la pandemia, en el que las investigadoras del IEB-USP manifestaron preocupaciones similares al respecto de la invisibilidad femenina en sus colecciones. “En el mapeo que llevamos a cabo aquel año en las dos instituciones, encontramos solamente 37 archivos en total”, recuerda la socióloga, una de las coordinadoras de la RAM. “Con la red, pretendemos movilizar a otras instituciones a replantearse esta representatividad”. Actualmente el grupo incluye también al Archivo Nacional y al Instituto Moreira Salles.

En los archivos, en general, los desafíos tecnológicos y la ampliación de los esfuerzos para incluir a las mujeres y a otros grupos poco reconocidos han convergido en los últimos años. Esto promueve transformaciones incluso en la documentación que lleva mucho tiempo almacenada. Un elemento fundamental de la catalogación es el uso de metadatos e indicadores, que permiten identificar el contenido de cada documento y orientan el trabajo de los investigadores. Sin embargo, las palabras claves utilizadas a lo largo de las décadas para facilitar la búsqueda en textos e imágenes reflejan el escenario en el que se constituyó el archivo. Por eso, la preponderancia de archivos masculinos no es la única marca patriarcal en las colecciones: incluso los pies de foto pueden ocultar la presencia de grupos tales como mujeres, negros e indígenas.

Archivo Almerinda Farias Gama, FGV CPDOC, AFG FOTO 004_1La abogada y sindicalista Almerinda Farias Gama durante la elección de los representantes gremiales para la Asamblea Nacional Constituyente de 1933. Ella es la única mujer negra que tiene un archivo personal en el CPDOCArchivo Almerinda Farias Gama, FGV CPDOC, AFG FOTO 004_1

En el caso del CPDOC, Gonçalves Alves dice que palabras claves como “feminismo” o “derechos de la mujer” no existían y se añadieron a partir de la tarea de digitalización de los archivos de mujeres, algunos de los cuales se conservaban en la institución desde los años 1970. “Hoy en día, asistimos a un momento en el que la sociedad civil y los investigadores plantean nuevas preguntas a los archivos. Y estas preguntas nos han movilizado a trabajar sobre las presencias que no veíamos. Es todo un mundo el que se abre y lleva a las instituciones archivísticas a mirar sus fondos de otra manera”, dice la socióloga.

Transformaciones similares, aunque no idénticas, afectan a otro aspecto del trabajo del CPDOC: el PHO, creado por iniciativa de la socióloga Aspásia Camargo dos años después de la llegada del archivo Vargas. La institución fue pionera en Brasil en la historia oral, cuyo surgimiento, en la década de 1940, se atribuye al historiador y periodista estadounidense Allan Nevins (1890-1971), quien sacó provecho de la difusión de los grabadores portátiles.

“En aquella época, la historia oral era un método aún poco conocido y valorado en el país”, afirma Castro. “El CPDOC fue pionero tanto en la producción de entrevistas, que generan documentos que se archivan y luego se hacen públicos, como en la discusión metodológica”, dice. En julio de este año, la institución acogió el 22º Congreso de la Asociación Internacional de Historia Oral, de la que fue una de sus creadores. En 1990, el centro también publicó el Manual de história oral (cuya primera edición se intitulaba História oral: A experiência do CPDOC), de la historiadora Verena Alberti. Este año publicó el volumen História oral e audiovisual: Experiências do CPDOC, editado conjuntamente por Castro, la historiadora Vivian Fonseca y la comunicadora Thais Blank.

Las primeras entrevistas de historia oral son anteriores a la creación del programa. En 1974, la propia hija de Vargas, Alzira, quien tuvo influencia política sobre su padre, conversó con los investigadores. Ese mismo año fue el turno del expresidente de la República, Juscelino Kubistchek (1902-1976). En la actualidad, el programa conserva más de 2.500 entrevistas y 8.000 horas de grabaciones, la mayoría de las cuales han sido transcritas. Desde 2006, las entrevistas también se graban en video, cuando el entrevistado lo autoriza. El Núcleo de Audiovisual y Documental (NAD), creado ese mismo año, comparte su equipo, espacio y equipamientos con el PHO. “Cuando empezamos a filmar las entrevistas, renovamos nuestras reflexiones sobre la historia oral y audiovisual”, dice Castro.

Reproducción, Núcleo Audiovisual y Documental, FGV CPDOC Imagen extraída del documental Magia e poder: Fronteiras entre o sagrado e o profano (2019), producido por el CPDOC a partir del archivo de la antropóloga carioca Yvonne MaggieReproducción, Núcleo Audiovisual y Documental, FGV CPDOC

Según la historiadora Vivian Fonseca, coordinadora del PHO, la grabación en video aún no está plenamente aceptada entre los partidarios de la historia oral. Los investigadores que se oponen a las imágenes en movimiento creen que los entrevistados no se sienten tan cómodos delante de la cámara como con un grabador. Por otro lado, las grabaciones en formato de video favorecen la producción de documentales y otros productos de mayor difusión. “La integración con el centro de documentales ha provocado una serie de pequeños cambios en nuestra dinámica”, dice Fonseca. “Por ejemplo, podemos utilizar más de una cámara, algo que no es habitual en la historia oral. Además, hemos hecho cambios en el estudio para hacerlo más interesante desde el punto de vista estético. Y evitamos sonidos y comentarios cuando están hablando los entrevistados”.

Entre los productos audiovisuales recientes del CPDOC figura Magia e poder: Fronteiras entre o sagrado e o profano [Magia y poder. Las fronteras entre lo sagrado y lo profano] (2019), dirigido por Gyovanna Alves y Lucas Pipolos. La película se basa en el archivo de la antropóloga carioca Yvonne Maggie, docente de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), que fue donado al CPDOC. En las décadas de 1970 y 1980, Maggie realizó trabajos de campo en terreiros de umbanda y candomblé [los terreiros son los espacios rituales de esos cultos afrobrasileños] en Brasil (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 295).

Tanto en lo que respecta a las colecciones personales como a la historia oral, el CPDOC ha ampliado su campo de acción, pero ha mantenido su enfoque en la historia política y social del Brasil republicano. No obstante, el punto de partida no es la Proclamación de la República en 1889, sino los acontecimientos que, a partir de 1922, culminaron en la revolución de 1930. El primer lote de fondos que llegó al centro, además de la colección perteneciente a Vargas, contenía documentos de su ministro de Justicia, Hacienda y Relaciones Exteriores, Oswaldo Aranha (1894-1960), y de su ministro de Educación, Gustavo Capanema (1900-1985). Según el relato de Celina Vargas al PHO, la intención era crear una institución que albergase “no un archivo de Getúlio Vargas, sino de la época de Getúlio Vargas”. Más adelante, este archivo inaugural sería también el primer archivo del CPDOC en ser digitalizado, en 2000. En cambio, la fundación del PHO se basó en el proyecto inaugural de la institución, “Trayectoria y actuación de las elites políticas brasileñas desde 1930 hasta nuestros días”.

En la actualidad, los archivos y las entrevistas están vinculados a proyectos sobre diversos temas, tales como el fútbol, a partir de las investigaciones del sociólogo Bernardo Buarque de Hollanda (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 322); los grandes eventos deportivos, el patrimonio y la política urbana, temas investigados por Fonseca; y la diplomacia, gracias a los estudios realizados por investigadores de relaciones internacionales como Matias Spektor. La llegada de la colección del antropólogo Roberto Da Matta en 2022, inspiró una asociación con líderes del pueblo indígena Apinajé para identificar grupos étnicos e individuos en las fotografías. Una vez concluidas las investigaciones, las entrevistas y otros documentos se incorporan a la colección del CPDOC.

Reproducción, Programa de Historia Oral, FGV CPDOCEn sentido horario, algunos de los investigadores entrevistados en el marco del proyecto “Memoria de las ciencias sociales en Brasil”: Alba Zaluar, Gabriel Cohn, Fernando Limongi y Alzira Alves de AbreuReproducción, Programa de Historia Oral, FGV CPDOC

De este modo, la investigación y la documentación se retroalimentan, como consta en el nombre de la institución. Uno de los resultados más conocidos de esta práctica es el Dicionário histórico-biográfico brasileiro, un proyecto iniciado por los historiadores Israel Beloch y Alzira Alves de Abreu (1936-2023) en 1974. Su primera edición, que salió 10 años después, constaba de cuatro tomos e incluía 4.493 entradas. La segunda versión, de 2001, traía 6.620 entradas distribuidas en cinco tomos, además de una versión en CD-ROM. La tercera edición, completada en 2010, se encuentra a disposición gratuitamente en forma online. De las 7.553 entradas, 6.584 son biográficas y 969 temáticas, es decir, relativas a instituciones, acontecimientos y conceptos políticos. Para Castro, el diccionario es “el producto de mayor repercusión pública en la historia del CPDOC” y es consultado por investigadores, periodistas y personalidades políticas de todo Brasil.

En 2007, el CPDOC comenzó a realizar entrevistas a científicos sociales. La iniciativa dio continuidad a uno de los primeros grandes proyectos de historia oral realizados por el centro, entre 1977 y 1979, en colaboración con la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep): el mapeo de la producción sobre ciencias naturales en Brasil. La propuesta original, coordinada por el sociólogo Simon Schwartzman, por entonces docente de la Escuela Brasileña de Administración Pública y de Empresas (Ebape) de la propia FGV, generó 69 entrevistas, que se incorporaron al fondo patrimonial de la institución.

Según relata Schwartzman, él no tenía práctica en historia oral cuando comenzó a realizar esa tarea. “En las entrevistas, el guion era bastante amplio. Las preguntas al entrevistado giraban en torno a su trayectoria, cómo se había interesado por la ciencia. Nos centrábamos en las instituciones científicas”, recuerda. Y añade: “El material es muy valioso. Algunas entrevistas duraban muchas horas y las transcripciones pueden llegar a las 200 páginas”. El proyecto dio lugar a la publicación del libro Um espaço para a ciência: A formação da comunidade científica no Brasil [Un lugar para la ciencia. La formación de la comunidad científica en Brasil] (Companhia Editora Nacional/Finep, 1979), de Schwartzman.

El sociólogo está trabajando actualmente en la propuesta de creación de un proyecto de investigación en el que pretende volver sobre el tema. “Quiero hacer una ronda de entrevistas con la nueva generación de dirigentes y compararlas con los relatos de la generación de los años 1970, que recogí para el CPDOC”, concluye diciendo.

Libro
CASTRO, C. BLANK, T. e FONSECA, V. História Oral e Audiovisual: experiências do CPDOC. Rio de Janeiro: FGV, 2023.

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