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Iniciativas académicas recopilan relatos personales sobre memorias y duelos vivenciados durante la pandemia

Imagen aumentada de una lápida en una sepultura del cementerio São Luiz, que se encuentra en la zona sur de la capital paulista

Léo Ramos Chaves

“Estamos viviendo momentos de gran incertidumbre, nos sentimos agobiados e inmersos en una amalgama de informaciones, sentimientos, ansiedades y esperas. Esperamos que todo pase pronto. Esperamos no infectarnos con el virus, y que eso tampoco les ocurra a quienes amamos. Esperamos que todo vuelva a la normalidad. Esperamos que nuestros gobernantes puedan solidarizarse con la población y actuar a favor de la vida. Esperamos que la gente no se muera de hambre por quedarse sin recursos económicos”. Así comienza el texto que se titula Reflexões em um dia frio [Reflexiones de un día frío], firmado por Patricia Fabiana Crosara, residente en la ciudad de Ribeirão Preto (São Paulo), que puede leerse en la plataforma #MemóriasCovid19, de la Universidad de Campinas (Unicamp). “Se trata de un archivo virtual enfocado en la recopilación, la identificación, el procesamiento y la difusión de miradas sobre la pandemia”, explica la historiadora Ana Carolina de Moura Delfim Maciel, del Programa de Posgrado en Multimedios de la institución y responsable de esa iniciativa. “La idea es montar una ‘arqueología’ digital de esta experiencia, más allá de los datos y las cifras, centrada en las emociones y percepciones individuales”.

La plataforma, inaugurada el año pasado con un formato bilingüe (portugués e inglés) y desarrollada en el marco de un proyecto temático respaldado por la FAPESP, ha recibido hasta el momento 294 relatos, no solo en forma de textos poéticos o de hechos reales, sino también fotografías, dibujos, audios y videos provenientes de varias regiones brasileñas y de países tales como Francia, Ecuador y Canadá. Luego de una selección a cargo de un equipo integrado por nueve curadores de distintos campos del saber, tales como antropología, artes visuales e historia, alrededor de 180 de esas producciones quedaron disponibles en la página web. Según De Moura Delfim Maciel, el propósito de la curaduría es, fundamentalmente, garantizar que las historias disponibles en la plataforma reflejen diversas experiencias y contemplen distintos soportes. “Cualquiera puede participar: no hay restricción de edad, escolaridad o profesión”, dice la historiadora, quien, no obstante, constata un predominio en el sitio web de los testimonios de mujeres (un 55 %) y estudiantes (un 41,6 %). La plataforma, que sigue recibiendo relatos, también abarca intereses heterogéneos. “Hay quienes encuentran en este soporte un espacio para desahogarse y confesar cómo están lidiando con la angustia del aislamiento, las penas por duelos o incluso con abusos, ya que se sabe que los índices de violencia doméstica han aumentado bastante durante la pandemia. Los relatos incluso pueden ser anónimos. Otros recurren a la plataforma para expresar posicionamientos políticos o hasta para compartir producciones artísticas”, comenta De Moura Delfim Maciel.

Plataforma #Memóriascovid19 Foto de Guarabira Graça Dias, un residente de la ciudad de Natal (Rio Grande do Norte), que forma parte del proyecto personal Soledad compartida y puede verse en la plataformaPlataforma #Memóriascovid19

En opinión de la historiadora Katia Couto, del Departamento de Historia de la Universidad Federal de Amazonas (Ufam) y una de las curadoras de la plataforma, el contenido de la página web trasciende varias instancias históricas. “Sirve tanto para conectar a la gente en medio de la pandemia como para crear un espacio de memoria colectiva que, en un futuro, podría transformarse en una fuente de investigación”, expresa. El escritor Daniel Munduruku, otro de los curadores de la plataforma, añade: “No estamos recopilando los registros oficiales que elaboran los gobernantes, sino más bien, desde mi punto de vista, un registro mucho más potente: las memorias de la gente común que siente en la piel el drama cotidiano de la pandemia. La memoria nos sirve para recordar quiénes somos, qué vivimos y qué hacemos en este mundo. Se constituye en el presente y nos alienta a resistir”.

Un mapeo divulgado en agosto del año pasado por el blog de la Federación Internacional de Historia Pública (IFPH), elaboró una lista con alrededor de 500 iniciativas en todo el mundo que se proponen reunir relatos personales sobre la pandemia del covid-19. Ocho de ellas de desarrollan en Brasil, como, por ejemplo, el proyecto Testimonios del Aislamiento, desarrollado por el Archivo General de la Ciudad de Río de Janeiro (AGCRJ), inspirado en otras experiencias internacionales como la de la Asociación Pública de Historiadores de Nueva York y la del Archivo Municipal de Barcelona. “Es una memoria producida en tiempo real, en el transcurso de esta coyuntura traumática de alcance global”, apunta De Moura Delfim Maciel, quien actualmente está preparando un libro cuyo objetivo es reunir parte de los relatos recopilados por el proyecto #MemóriasCovid19. “Aunque no sea interactivo como la plataforma digital, el libro constituye un registro indeleble. Estamos pensando cómo resguardar el contenido virtual reunido por la plataforma en función de los cambios tecnológicos cada vez más ágiles”.

Para el historiador Ricardo dos Santos Batista, del Programa de Posgrado en Historia de la Universidad del Estado de Bahía (Uneb), el escenario interconectado impacta en el rol del historiador contemporáneo, que ya “no puede ser solamente aquel intelectual que se guarnece en los archivos documentales, y la irrupción del covid-19 lo ha dejado muy claro. Con la pandemia, surgió la necesidad de revisar la historia de las epidemias para echar luz al presente y cuestionar las fake news, como así también para entender esta historia del tiempo presente, que puede conocerse a través de los informes de los medios de comunicación, tales como los periódicos, sitios web y las redes sociales”, analiza Dos Santos Batista, autor de un artículo sobre el tema publicado en el libro Sobre a pandemia: Experiências, tempos e reflexões (editorial Hucitec, 2021). Esta percepción, dice, confluye con el concepto de historia pública, que surgió en Estados Unidos en la década de 1970. “La historia pública reconoce que los historiadores no son los únicos artífices y divulgadores de la disciplina. Los individuos aprenden historia en sus relaciones familiares, en el ámbito escolar y a través de los medios de comunicación, por ejemplo”.

Plataforma #Memóriascovid19 Dibujo realizado por Eduarda Prado, que vive en la ciudad de Fortaleza (Ceará), enviado a la plataforma. Según su autora, está inspirado en el libro Eu me chamo Antônio, de Pedro Gabriel (Intrínseca, 2013)Plataforma #Memóriascovid19

Si bien Internet ha impulsado la difusión de relatos en tiempo real, no es nueva esta necesidad de registrar las experiencias personales ante experiencias traumáticas colectivas como son las guerras y las crisis sanitarias. “A comienzos del siglo pasado, las pérdidas, los temores y anhelos, generalmente se compartían en forma restringida y privada”, comenta Batista. En su investigación posdoctoral que desarrolla en la Facultad de Medicina Preventiva de la Universidad de São Paulo (USP), él estudia el brote de fiebre amarilla en Bahía y las actividades del laboratorio creado en la ciudad de Salvador por la Fundación Rockefeller, en la década de 1920. “En el transcurso de la investigación encontré diarios donde los científicos anotaban las dificultades y conflictos que enfrentaban en su vida cotidiana”, prosigue Dos Santos Batista. “La cantidad de registros personales que tenemos de aquella época es infinitamente menor en comparación con los días actuales, vertiginosos y abarrotados de información. Resta saber cómo nosotros, los historiadores, podremos lidiar con este gigantesco volumen de información producida durante la pandemia del covid-19”.

Desde hace alrededor de un año, el psicoanalista Paulo Cesar Endo, del Instituto de Psicología (IP) de la USP, elabora junto con otros seis investigadores el “Inventario de sueños 2 – Sueños de pandemia”, un trabajo vinculado a un proyecto de investigación patrocinado por la FAPESP. Desde marzo de 2020, el estudio lleva recopilados 1.200 relatos de sueños pandémicos, siempre en formato de texto, que serán publicados en forma anónima en el sitio web del Museo de la Persona. “La idea no es interpretar esos sueños, pues, como decía Freud, el mejor intérprete del sueño es el propio soñador”, explica Endo. “El propósito de la colección es reunir formas creativas de pensamiento al respecto de esta dura experiencia que estamos viviendo y mostrar de qué manera los sueños pueden ampliar nuestra percepción del momento actual, además de generar un banco de datos inédito al que puedan acceder los interesados en investigar el contexto de la pandemia. Los sueños son los sismógrafos del presente, tal como los definió la periodista Charlotte Beradt, autora del libro intitulado Sonhos no Terceiro Reich [editorial Três Estrelas, 2017]”. Otro de los objetivos del proyecto es demostrar que cada individuo es un ser único, con sus recuerdos, sueños y expectativas. “La muerte no puede ser banalizada. Cuando alguien muere se lleva consigo esa memoria particular e irreproducible de significados”, dice el psicoanalista.

En función de las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia, la muerte se ha convertido en un acto solitario. Sin los rituales, las despedidas han sido incompletas y dramáticas, subraya el investigador. “La pandemia está dejando un rastro de pérdidas, duelos inconclusos y añoranzas repletas de vacíos. Estamos atravesando una sucesión inconmensurable de procesos muy dañinos con un potencial altamente traumático en nuestras vidas”, señala. El duelo constituye el aspecto fundamental de la elaboración de las pérdidas significativas, afirma la psicóloga Maria Júlia Kovács, del IP-USP y fundadora del Laboratorio de Estudios sobre la Muerte (LEM), de dicha institución. “No solo estamos hablando del fallecimiento de las personas queridas. Las circunstancias que alteran nuestras rutinas, tales como enfermarse, perder el empleo o tener que abandonar la patria, también generan un gran sufrimiento psíquico”, dice. En estos momentos, el registro de las propias memorias, sueños y experiencias puede ser una forma de procesar la situación vivida. “La imaginación que se ejerce a través de la escritura nunca ha sido tan necesaria como ahora”, concluye Endo.

Proyectos
1. Recopilación, identificación, procesamiento, difusión. El ciclo curatorial y la producción del conocimiento (nº 17/07366-1); Modalidad Proyecto Temático; Investigadora responsable Ana Gonçalves Magalhães; Inversión R$ 3.598.403,24
2. Soñar el trauma, sobrevivir a las catástrofes, resistir a la desaparición. Un estudio comparativo sobre los sueños de quienes fueron prisioneros del campo de concentración de Auschwitz y los sueños de las víctimas de la desaparición forzada durante la dictadura cívico-militar en Brasil (nº 19/10946-5); Modalidad Ayuda a la Investigación – Regular; Investigador responsable Paulo Cesar Endo; Inversión R$ 95.044,34

Libro
MOTA, A. (org.) Sobre a pandemia: Experiências, tempos & reflexões. São Paulo: Hucitec, 2021.

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