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La botánica va a la escuela

Luiza Kinoshita decidió probar una estrategia diferente para despertar en sus alumnos de la enseñanza básica el interés por la botánica. En vez de plantearles que memorizasen informaciones, Luiza y su equipo en la Universidad Estadual de Campinas estimularon a los niños a poner las manos en la masa: plantaron flores en el jardín de la escuela Padre Francisco Silva y también hicieron canteros de maní. Con los ojos cerrados, intentaban adivinar por el aroma, por el tacto o por el sabor qué planta había sido puesta allí. La experiencia de Campinas, relatada en el libro La botánica en la enseñanza básica, publicado por la editora RiMa, y las hechas en otras tres ciudades paulistas –Santos, São Paulo y São Carlos–, se destinaron a tornar los resultados del proyecto Flora Fanerogámica del Estado de São Paulo accesibles a estudiantes de la enseñanza elemental y contaron con profesores e investigadores de diferentes materias. Al integrar profesores de ciencias, portugués, geografía, artes, historia y educación física, las actividades botánicas revelaron potencial para la reconstrucción del currículo escolar, que puede tornarse menos fragmentado en áreas diferentes del conocimiento. Según Luiza, el libro ha servido como modelo para otras escuelas. A los investigadores de su equipo les gustó su experiencia y algunos de ellos ya comenzaron a participar de un nuevo proyecto pedagógico, ahora con otros colegios.