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Humanidades

Las distintas caras del crimen

Una investigación del Seade muestra el perfil de los involucrados en la violencia en São Paulo

La criminalidad urbana es uno de los fenómenos que más afectan a las metrópolis en el mundo contemporáneo. En Brasil, el tema gana ribetes aún mayores en virtud del creciente índice de violencia de los últimos años. Pero a pesar de que se sabe de la existencia del crimen, poco se sabe sobre sus agentes. La investigación Construyendo un Modelo de Análisis Integrado de las Informaciones , cuya primera fase acaba de ser concluida por la Fundación Sistema Estadual de Análisis de Datos (Seade), con apoyo de la FAPESP, revela datos que proporcionan una mayor comprensión del fenómeno en el estado de São Paulo. Para Luiz Henrique Proença Soares, coordinador general del estudio, los resultados indican que se está produciendo un refuerzo de los mecanismos de exclusión y discriminación en el perfil de los delincuentes condenados.

“Existe una participación desproporcionada de los segmentos más fragilizados de la sociedad”, analiza. Una de las constataciones más sorprendentes se refiere al color de la piel. Esto se debe a que, pese de que la población blanca es mayoría en las pesquisas abiertas en el estado, los negros son, proporcionalmente, más capturados. “Esto no significa que los negros sean mayoría en las prisiones, pero sí que existe una diferencia que involucra al color de la piel”, dice.Para el coordinador, existen dos análisis para ese fenómeno. El primero indica que el mayor nivel de escolaridad y los mejores ingresos de los blancos pueden garantizarles a éstos un mayor acceso a los mecanismos de defensa. “El sistema de prejuicios está compuesto por capas superpuestas que se refuerzan”, observa Soares.

El segundo punto es que el propio sistema judicial puede ser discriminatorio, pues una parte de las causas por crímenes violentos van a parar a jurados populares, que pueden reproducir los prejuicios de la propia sociedad. “Esta cuestión puede aparecer en los Tribunales de Jurado Popular, implicando también a aquellos que toman las decisiones, como son los jueces. La Justicia es una institución de los hombres y puede fallar”, subraya. De acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la población de São Paulo está constituida por un 72% de blancos, un 4% de negros y un 21% de pardos. Otra constatación indica que, aunque los blancos sean mayoría entre los procesados, la participación de los negros aumentó entre 1990 y 1997.

La mayor diferencia se registró entre los delitos violentos sin muertes. Los negros, que respondían por un 31,2% de los procesos en 1990, siete años más tarde eran responsables por un 37,9%. En tanto, los blancos contribuían con un 66,9% en 1990 y un 59,6% en 1997. “La clasificación según el color de la piel debe de ser observada con cuidado. En la perspectiva del censo, existen discusiones sobre la colecta de los datos. Y si en el IBGE, que es una institución preocupada con la calidad de la información estadística, existe ese problema, imagínense en una Comisaría de Policía, cuyo historial en el uso de datos es reciente”, dice.

El punto de partida para la investigación fue el estudio de los datos del Sistema de Justicia Criminal Paulista (Secretaría de Seguridad, Poder Judicial y Secretaría de Administración Penitenciaria), que fueron ponderados respecto a los resultados obtenidos con variables poblacionales del IBGE y del propio Seade. “De esta manera, tenemos el flujo de los individuos dentro del sistema de Justicia criminal de punta a punta”, observa Soares. “Esto implica no restringir el enfoque solamente al ámbito de la policía, sino más bien ampliarlo a las instituciones corresponsables por el control social. El crecimiento de la criminalidad, observado a partir de las estadísticas, puede estar reflejando una serie de otros aspectos.”

Factores sociales
En el procesamiento de los datos se tomaron como base cuatro categorías: género, escolaridad, estado civil y color de la piel. Estas informaciones fueron procesadas para dos períodos: 1990 y 1997. Para Soares, la estimación y el impacto del crimen en la sociedad no pueden ser calculados solamente a partir de la utilización de estadísticas policiales. “De nada sirve pensar acciones meramente represivas o focalizadas en el trabajo de las policías. La seguridad Pública y la Justicia deben ser tomadas como el resultado de múltiples factores sociales y, al mismo tiempo, como resultado de la acción del Estado”, observa.

Este estudio permite justamente analizar algunos comportamientos delictivos. En los últimos años, se ha producido un incremento del número de personas procesadas con nivel secundario de estudios como mínimo, por ejemplo. Para Soares, existen algunas posibles respuestas, que relacionan a este fenómeno con el aumento general de la escolarización de la población, y otras que vinculan el aumento de la cantidad de delincuentes que pasaron por la enseñanza media a una mayor implicación de la clase media con el mundo del crimen. Pero la respuesta a esto demandaría una investigación cualitativa.

El estudio indica también que el perfil de las personas sometidas a investigaciones y a juicios en el estado de São Paulo es mayoritariamente masculino. De los delitos sin muertes, los hombre son responsables por un 91,4% de las pesquisas policiales en 1990 y un 95,5% en 1997. Por lo tanto, se ha detectado una disminución en la participación de las mujeres en estos delitos y la estabilización de la participación en los crímenes con muertes entre 1990 y 1997. La participación femenina en los crímenes violentos letales fue de un 4,8% en 1990 y un 4,4% siete años más tarde.

Desde la óptica de Renato Sérgio de Lima, coordinador técnico del proyecto, esta alteración se debe al aumento de patrón de crímenes violentos, más asociado al universo masculino. “En virtud de este proceso, desde el punto de vista sociológico, además de los que los crímenes violentos están cobrando relevancia, los estudios apuntan que la policía tiene una percepción mayor de los crímenes cometidos por hombres que de aquellos cometidos por las mujeres, retroalimentando el movimiento de algunos crímenes y causando impactos en las demás esferas del Sistema de Justicia Criminal”, observa.

Los datos sobre el estado civil de los individuos imputados y procesados muestran también el aumento del número de solteros. Según el coordinador técnico, es necesario considerar que los datos no distinguen a las personas que no poseen vínculos conyugales formales de aquellas que son legalmente solteras, clasificándolas a todas como solteras. Entre los imputados en crímenes no letales, los solteros representaban un 50,8% en 1990 y un 70,3% en 1997. En los casos de crímenes letales, en 1990 los solteros procesados contribuían con un 50,6%, frente a un 68,2% en 1997. “El aumento puede ser relativizado por el cambio de comportamiento de la población con relación al casamiento oficial en los últimos años”, comenta Lima.

Sin embargo, Soares destaca que esta investigación no permite afirmar que exista un perfil del delincuente del estado de São Paulo, pero sí que éste es, por lo que todo parece indicarlo, el perfil absorbido por el Estado. Esto se debe a que algunos datos apuntan hacia la posibilidad de un poder discriminatorio en el sistema de justicia. “Puede ser que solamente estas personas sean absorbidas y, en el límite, castigadas”, afirma el coordinador. “Esto es posible, pero aún no disponemos de información para llegar allí.”

La segunda etapa
Realizado en asociación con la Coordinación de Análisis y Planeamiento de la Secretaría de Seguridad del Estado, y con el apoyo del Núcleo de Investigaciones del Instituto Brasileño de Ciencias Criminales (IBCCRIM), el proyecto tendrá una segunda etapa. “Es un trabajo preliminar, pues tenemos que evaluar la calidad de la información”, observa el coordinador general. A partir de este segundo momento, Luiz Henrique Soares y Renato Sérgio Lima consideran que será posible conocer en profundidad el fenómeno del crimen y mejorar la percepción que la población, los agentes y los académicos tienen con relación al perfil de los delincuentes.

El proyecto
Consolidación de un Sistema Estadual de Análisis y Producción de Datos y Constitución de un Modelo de Tratamiento de las Informaciones que Subsidie a las Políticas Públicas en Justicia y Seguridad (nº 00/02002-0); Modalidad Investigación en Políticas Públicas; Coordinador
Luiz Henrique Proença Soares – Seade; Inversión R$ 29.600,00