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LETRAS

La literatura brasileña en tránsito

El interés de los lectores extranjeros en consumir un imaginario permeado de exotismo pautó las primeras traducciones de autores de Brasil en inglés

Daniel AlmeidaEl flujo de traducciones y la circulación de libros de autores brasileños en el exterior muestran que el sistema literario del país se construyó en interlocución con las tradiciones culturales de otros países. Ésta fue una de las conclusiones de la investigación intitulada “Literatura brasileña y transnacionalidades: Desplazamientos, identidades y experimentaciones tecnológicas”, en la cual se apuntó a mapear a los escritores brasileños más traducidos en idioma inglés desde el siglo XIX hasta 2014. La investigadora Cimara Valim de Melo, docente del Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de Rio Grande do Sul (IFRS), en su campus de la localidad de Canoas, detectó que los viajeros y los naturalistas fueron los responsables de emprender los primeros esfuerzos de traducción en inglés. Este estudio, publicado en la revista Modern Languages Open, muestra que ese proceso atravesó una etapa de escasa actividad y, luego de 1940, experimentó un gradual incremento, guiado por el interés de los lectores extranjeros por consumir imaginarios literarios permeados de imágenes exóticas.

Valim de Melo empezó a analizar el proceso de internacionalización de la literatura brasileña durante su posdoctorado, realizado en el Brazil Institute del King’s College London, en el Reino Unido, con base en el estudio pionero que la investigadora del área de estudios de la traducción Heloisa Gonçalves Barbosa, profesora jubilada de la Facultad de Letras de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), produjo en su tesis doctoral, defendida en 1994. En dicho estudio, la investigadora de Río recabó información sobre obras brasileñas traducidas en inglés desde 1500 hasta 1994. “Gonçalves Barbosa realizó ese mapeo cuando internet aún no estaba accesible para gran parte de la población, lo que la llevó a intercambiar cartas con editores y a realizar estudios presenciales”, informa Valim de Melo, quien también utilizó información de la Encyclopedia of Literary Translation into English, que cataloga obras literarias traducidas en inglés y constituye una referencia para los traductores. La investigadora tuvo acceso a bases de datos de editoriales, librerías, festivales literarios y ferias de libros. La información recabada está catalogada en la plataforma Richard Burton (richardburton.canoas.ifrs.edu.br), que reúne datos sobre traducciones completas de literatura brasileña en inglés.

Richard Burton, explorador y diplomático británico que se desempeñó como cónsul en Brasil entre 1865 y 1869, y su mujer, Isabel Burton, fueron los primeros traductores de la literatura nacional en inglés. Isabel tradujo Iracema, libro de José de Alencar, bajo el título de Iracema the honey-lips: A legend of Brazil. Ese mismo año, su marido tradujo Manuel de Moraes: Crónica do século XVII, de João Manuel Pereira da Silva, publicado con el título de Manuel de Moraes: A chronicle of the seventeenth century. En dichos trabajos,  Valim de Melo afirma que los traductores pusieron énfasis en la cultura indígena y en los paisajes naturales, al explotar imágenes de un país diverso y exótico. “Burton propagó la literatura local en el mundo anglófono, en momentos en que el Brasil post independencia procuraba constituir su identidad cultural nacional”, explica.

Valéria Cristina Bezerra, especializada en teoría literaria e historia y autora de la tesis intitulada “Entre lo nacional y lo extranjero: José de Alencar y la constitución de la literatura brasileña en el escenario internacional”, defendida en la Universidad de Campinas (Unicamp) en 2016, explica que la traducción de Iracema de Isabel Burton fue publicada por una editorial que se destinaba a las elites inglesas. “En sus trabajos, Alencar coadunó elementos nacionales y extranjeros y obró en el sentido de integrar a la literatura brasileña al ámbito internacional”, sostiene. De acuerdo con la investigadora, al observar la literatura brasileña, los lectores extranjeros buscaban elementos exóticos y pintorescos, favoreciendo así el interés en obras que retratasen la realidad indígena y la exuberancia del paisaje natural del país, tal como en los casos de algunos escritos de Alencar.

Durante los 40 años subsiguientes a los trabajos pioneros de la pareja Burton, se realizaron traducciones puntuales, en un período de menor tránsito de la literatura brasileña hacia otros idiomas. Las traducciones al idioma inglés sólo aumentaron a partir de 1940, cuando las editoriales británicas Macmillan y Arco Publications descubrieron parte del canon literario nacional. De acuerdo con Valim de Melo, la escasez de traducciones durante la primera mitad del siglo XX se relaciona ‒entre otros aspectos de índole nacional y global‒ con la ausencia de políticas públicas de incentivo a la circulación de obras brasileñas en el exterior.

British Library/ Wikimedia Commons Los británicos Isabel y Richard Burton habían sido los primeros traductores de la literatura brasileña en lengua inglesaBritish Library/ Wikimedia Commons

La novela latinoamericana
A partir de los años 1950 hubo un creciente interés en Europa y en Estados Unidos con respecto a la novela latinoamericana. Durante ese período, universidades estadounidenses y británicas crearon departamentos de estudios brasileños que motivaron el aumento de las traducciones. “Como reflejo de ese movimiento, en la década de 1970 se tradujeron 39 obras, y en la de 1980, los títulos vertidos al inglés ascendieron a 56. En otras décadas del siglo XX se tradujo tan sólo un promedio de 20 libros”, compara Valim de Melo. Antonio Callado, Lêdo Ivo, Lygia Fagundes Telles, Moacyr Scliar y João Ubaldo Ribeiro fueron algunos de los autores más traducidos durante las décadas de 1970 y 1980.

Durante la primera mitad del siglo XX, las traducciones en inglés se realizaban de manera puntual, y estaban a cargo de editores o estudiosos de la literatura brasileña, en tanto que en la posguerra ese trabajo pasó predominantemente a manos de profesionales vinculados a las universidades. Ése fue el caso de Machado de Assis, cuya primera traducción en inglés se concretó recién en 1952. Bajo el título de Epitaph of a small winner, el libro Memorias póstumas de Brás Cubas salió primero en Estados Unidos, y en 1953 en el Reino Unido. En tanto, Jorge Amado, desde su primera obra traducida, en 1945 –Terras do sem fim, bajo el nombre The violent land–, tuvo éxito entre el público estadounidense y fue vertido en otros 50 idiomas en los años posteriores. Valim de Melo adjudica ese interés al ambiente exótico retratado en las narraciones del escritor, que también le permitían al lector extranjero conocer las dinámicas de exclusión social de la sociedad brasileña.

Al analizar las obras traducidas al inglés entre los años 1990 y 2014, Valim de Melo observa la existencia de tres jalones. El primero es Paulo Coelho, autor cuyos libros se tradujeron en 70 idiomas, vendió 200 millones de ejemplares y alcanzó un sitial en el mercado cultural internacional que anteriormente sólo había ocupado Jorge Amado. El segundo acontecimiento con su impronta lo constituyeron las nuevas traducciones de las obras de Clarice Lispector organizadas por el escritor e historiador estadounidense Benjamin Moser, también biógrafo de la escritora, que permitieron reubicar a la autora en el panorama de las letras mundiales. La lingüista Lenita Maria Rimoli Esteves, docente de la Facultad de Filosofía, Ciencias Humanas y Letras de la Universidad de São Paulo (FFCHL-USP), destaca que Moser promovió una nueva imagen de la autora. “La inmigrante judía que pasó por una tragedia familiar atrajo al público estadounidense e influyó sobre la divulgación de los libros”, considera Rimoli Esteves.

Los esfuerzos de agentes internacionales y editoriales, como así también la participación de autores en eventos y ferias literarias, representan el tercer hito del incremento del volumen de traducciones de escritores brasileños contemporáneos, que pasaron a abordar temas más universales y menos ligados a la idea de identidad nacional, ampliando así el interés del público internacional por sus narrativas. Según Valim de Melo, entre 2010 y 2014 se concretaron 27 nuevas traducciones, impulsadas en parte por el programa creado por la Biblioteca Nacional en la década de 1990, que ofrece entre otras iniciativas apoyo económico a editores extranjeros para traducir obras brasileñas.

Valim de Melo sostiene que los e-books ayudaron a incentivar nuevas traducciones de la literatura brasileña en inglés, debido a la facilidad de compra y de lectura. Maria Eduarda Marques, directora del Centro de Cooperación y Difusión de la Biblioteca Nacional, comenta que Clarice Lispector, seguida por Machado de Assis, es la autora más traducida en otros idiomas en el marco del programa, que ha financiado hasta ahora la traducción de más de 900 títulos.

Acervo UH/ Folhapress Clarice Lispector autografía un libro en 1961: la biografía de 2009 reubicó a su obra en el exteriorAcervo UH/ Folhapress

Francia
Antes de la búsqueda del mercado anglófono, la meta de los escritores brasileños consistía en lograr que se los publique y se los lea en francés. En el tránsito de autores brasileños hacia Europa, Valeria Cristina Bezerra destaca el rol de algunos agentes en la difusión de obras brasileñas en Francia entre la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, tal como consta en documentos de la época, entre ellos un recibo en el cual José de Alencar le solicitaba al editor francés Baptiste-Louis Garnier (1823-1893) el pago a Adolphe Hubert, mencionado en el mismo recibo como responsable de una traducción francesa de O guarani. “Hubo una colaboración entre personas de distintas nacionalidades y con diferentes funciones en busca de promoción y de reconocimiento de la literatura brasileña en el exterior”, comenta Bezerra, quien actualmente realiza una pasantía posdoctoral sobre Garnier en el Instituto de Biociencias, Letras y Ciencias Exactas de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en su campus de São José do Rio Preto. Por ende, el editor colaboró en la difusión de la literatura brasileña en Europa, y también publicó a autores franceses en portugués.

Algunas obras de Alencar se tradujeron parcialmente en francés a partir de 1863, pero su primera novela traducida completa en Francia sólo se hizo pública durante el pasaje del siglo XIX al XX, momento en el cual se publicaban obras en francés del Vizconde de Taunay y de Machado de Assis. O guarani, de Alencar, se tradujo con el título de Les aventuriers o le guarani, se publicó como folletín en 1899 y, posteriormente, como Le fils du soleil, en 1902.

Ilana Heineberg, docente de la Université Bordeaux Montaigne, en Francia, comenta que en el prólogo de Le fils du soleil, el traductor Xavier de Ricard valoró el hecho de que en el libro se fusionase la idea de latinidad con los orígenes indígenas de Brasil. Heineberg comenta que existía una preferencia por traducir a Alencar en detrimento de otros escritores debido a los elementos exóticos de sus obras. “Cuando Adrien Delpech tradujo por primera vez a Machado de Assis en francés, en 1908, indicó la cercanía del escritor brasileño con los intelectuales franceses y lamentó la falta de ‘color local’ del autor”, informa.

Artículos científicos
MELO, C. V. de. Mapping brazilian literature translated into english. Modern Languages Open. p. 1-37. 2017.
MELO, C. V. de. Border crossing in contemporary brazilian culture: Global perspectives from the twenty-first century literary scene. BrasilianaJournal for Brazilian Studies. v. 4, n. 2, p. 579-605. 2016.

Tesis
BARBOSA, H. G. The virtual image: Brazilian literature in english translation. University of Warwick. 1994.