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Medicina nuclear

Diagnóstico de punta en todos los rincones

El gobierno creará una empresa destinada a ampliar la producción nacional de radiofármacos

Este mismo año, el gobierno nacional creará la Empresa Brasileña de Radiofármacos (EBR), destinada a fabricar compuestos radioactivos utilizados en el área diagnóstica y en terapias de diversas enfermedades. La nueva empresa – que será estatal, pues la Nación es titular del monopolio de la explotación, producción y comercialización de minerales nucleares y sus derivados – incorporará a las plantas de radiofármacos del Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares (Ipen, por su sigla en portugués), con sede en São Paulo, y del Instituto de Energía Nuclear (IEN), emplazada en Río de Janeiro, ambos administrados por la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN), vinculada al Ministerio de Ciencia y Tecnología. “La empresa tendrá mayor agilidad y flexibilidad para abastecer al mercado que si fuera una  autarquía”, explica Odair Dias Gonçalves, presidente de la CNEN.

El gobierno nacional tiene prisa y analiza la posibilidad de constituir la EBR por medio de un decreto. Pero no está totalmente descartada la hipótesis de transformar la propuesta en un proyecto de ley, cosa que, no obstante, resultará en una larga e imprecisa tramitación en el Congreso Nacional. “Estamos listos para iniciar la transición. Solamente resta acordar el modelo de trabajo con los trabajadores”, dice Dias Gonçalves.

La empresa empezará a operar en São Paulo, con la incorporación de las actividades del Ipen. El instituto produce alrededor de 30 radiofármacos para atender la demanda de aproximadamente dos millones de pacientes en 300 hospitales y clínicas especializadas en medicina nuclear de todo el país. La producción del Ipen representa el 98% del mercado nacional de radiofármacos, estimado en 15 millones de dólares.

Al margen del Ipen, la EBR abarcar, posteriormente la producción del IEN, con sede en Río de Janeiro, y la del Centro Regional de Ciencias Nucleares (CRCN) de Recife, que ha dado inicio al proceso de licitación internacional para la compra de un acelerador de partículas (ciclotrón) destinado al desarrollo de radiofármacos. Existen planes para la instalación de un ciclotrón también en el Centro de Desarrollo de Tecnología Nuclear de Belo Horizonte.

El primer radiofármaco que se producirá en el Centro Regional de Ciencias Nucleares de Recife será el FDG (Flúor Deoxi Glucosa), el flúor 18, un radioisótopo utilizado en el 95% de las tomografías por emisión de positrones (Pet). La Pet revolucionó el diagnóstico por imágenes en todo el mundo. Utiliza radioisótopos emisores de positrones, partículas con una masa igual a la de los electrones – como el flúor 18, el nitrógeno 13 y el oxígeno 15 – que hacen las veces de marcadores de moléculas orgánicas. Esta tecnología permite la realización de los estudios directos de las funciones metabólicas y de la bioquímica celular que preceden a las alteraciones estructurales y anatómicas de los tejidos y órganos, haciendo posible así el diagnóstico precoz de enfermedades cardíacas, neurológicas y de tumores.

El Ipen dio inicio a la producción del flúor 18 hace alrededor de tres años. “Es la tecnología más reciente, con diagnósticos más precisos, para la detección precoz de tumores”, subraya Claudio Rodrigues, superintendente del instituto. La seguridad en el suministro del radioisótopo para la realización de estos exámenes impulsó a cuatro hospitales y a un laboratorio de la capital paulista a invertir en la compra de tomógrafos Pet, cuyo precio es de dos millones de dólares.

Sin embargo, el flúor 18 es un radioisótopo de vida media corta y su actividad radioactiva se ve reducida en un período entre dos y cuatro horas. En el Ipen, por ejemplo, el flúor 18 se produce diariamente, a diferencia de los demás radiofármacos. Por tal razón, el flúor 18 únicamente puede distribuirse entre los hospitales y clínicas instalados a un radio de 200 kilómetros de la ciudad de São Paulo.

Debido a la ausencia de este insumo, no existen tomógrafos Pet en Brasilia, ni en Minas Gerais ni en Río Grande do Sul, por ejemplo. Por cierto, la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul ha enviado a la CNEN la solicitud de habilitación para la instalación de un ciclotrón para la producción del flúor 18. La expectativa apunta a que la garantía de suministro estimule a los hospitales a unirse para adquirir una Pet. En Pernambuco, por ejemplo, la primera Pet recién empezará a operar después de que se instale el ciclotrón en el Centro Regional de Ciencias Nucleares.

El Ipen se encuentra abocado a conseguir los recursos para comprar otro acelerador de partículas exclusivamente para la producción del flúor 18, de acuerdo con Rodrigues. El aumento de la producción hará que otros hospitales tomen la decisión de adquirir nuevos tomógrafos Pet. “La instalación de un nuevo ciclotrón requiere inversiones del orden de los 3 millones de dólares, al margen de la capacitación del personal”, estima el superintendente del Ipen.

En simultáneo a las gestiones del gobierno federal con miras a la creación de la EBR, la Cámara de Diputados se apresta a votar la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 199/03, que modifica, por medio del régimen de permisión, el monopolio de la Nación para la producción, comercialización y utilización de radioisótopos de vida media corta, de hasta dos horas, como es el caso del flúor 18.

Monopolio de la Nación
La PEC fue presentada por el senador Jorge Bornhausen (Partido del Frente Liberal/ PFL), quien en 2003 debió recurrir a una clínica estadounidense para hacerle un examen de localización de un tumor a su esposa, debido a que no existían todavía equipamientos Pet disponibles en Brasil. “La enmienda tiene por objeto beneficiar a toda la población brasileña”, sostiene el senador.

La propuesta ha pasado ya por la aprobación en dos votaciones en el Senado, y comenzará a analizársela en una comisión especial de la Cámara de Diputados creada el año pasado, pero que recién entró en actividad el día 18 de mayo. “Si las empresas privadas pudieran comprar el ciclotrón para producir radioisótopos utilizados en la Pet, la población de los demás estados del país podrán contar con ese examen”, dice la deputada federal Kátia Abreu (también del PFL), redactora de la PEC en la Cámara.

El incremento del número de aparatos ciclotrones, habida cuenta de la operación de la futura estatal y también para el caso de que se apruebe la PEC en las empresas privadas, y la multiplicación de las Pet en todas las regiones del país, han de permitir el acceso por parte de una cantidad mayor de brasileños a la tecnología de punta para el diagnóstico precoz de enfermedades tales como el cáncer. Así y todo, la tomografía por emisión de positrones no ha sido incluida aún en la tabla del Sistema Único de Salud (SUS). Por lo tanto, el examen no cuenta todavía con la cobertura de los seguros médicos. “Una vez aprobada la propuesta, afrontaremos la segunda batalla, que consiste en incluir al examen en el SUS y asegurar la cobertura de parte de los sistemas médicos prepagos”, promete el senador Bornhausen. “Cuando se amplíe el abanico de aparatos, con la privatización, el SUS se interesará”, augura la diputada Kátia Abreu.