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Memoria

El alienista

Juliano Moreira fue el primero en divulgar Freud en Brasil y en transformar la psiquiatría en especialidad médica

Un joven médico de Salvador fue el primer divulgador, en Brasil, de los trabajos un tanto diferentes de otro médico, de Viena. Según los relatos disponibles hoy, Juliano Moreira expuso para alumnos de la Facultad de Medicina de Bahia las novedades aún controvertidas de Sigmund Freud en 1899. El amigo y también médico además de político y escritor  Afrânio Peixoto hizo referencia al hecho en 1933, en el homenaje pos-mortem de Moreira: Freud, novedad de hoy, hace 30 años era estudiado por él [Juliano Moreira] en Bahia. Ronaldo Jacobina, investigador de la Universidad Federal de Bahia y conocedor de la vida y obra de Moreira, dice: Los 30 años es una referencia aproximada, puede ser 1903, 1900 o hasta el 1899. Quien habla de este último año, antes, por lo tanto, de la publicación de la Interpretación de los sueños, es Mariazilda Perestrello, citando como fuente primaria al psicoanalista Danilo Perestrello. Años después, en 1914, Moreira hizo una comunicación oficial sobre psicoanálisis a la Sociedad Brasileña de Neurología, Psiquiatría y Medicina Legal. Fueron los 150 años del nacimiento de Freud, conmemorados en mayo, que trajeron a tono esa primera citación relativa al psicoanálisis en Brasil.

Juliano Moreira (1873-1933) es un caso excepcional en la medicina brasileña. Era mestizo, pobre, del nordeste del país, enfermo adquirió tuberculosis tempranamente e hijo de una empleada doméstica y de un funcionario municipal, que lo reconoció tardíamente, de acuerdo con Fátima Vasconcellos, psiquiatra carioca, ex-presidente de la Asociación de Psiquiatría de Río de Janeiro y autora de una disertación sobre él. Fue extremamente precoz, inteligente y determinado: entró en la Facultad de Medicina de Bahia a los 13 años, lo que era permitido a los alumnos excelentes de la época, y se  graduó a los 18, en 1891, con la tesis Etiología de la sífilis maligna precoz.

En 1900, la segunda vez que fue a Europa, conoció laboratorios e investigadores de varios países ligados a la psiquiatría, la dermatología y a estudios sobre la sífilis, de acuerdo con Ana Maria Oda, de la Universidad Estadual de Campinas, también estudiosa del asunto. En 1903, se tornó director del Hospicio Nacional de Alienados, en Río de Janeiro.

En los 27 años en que estuvo al frente de la institución, Moreira constituyó la psiquiatría como especialidad médica en Brasil con ideas y prácticas nuevas. Inspirado en la Clínica de Munich, dirigida por Emil Kraepelin, abolió las camisas de fuerza y retiró las rejas de hierro de las ventanas. Separó a los adultos y los niños internados, instaló un laboratorio de anatomía patológica y de análisis bioquímicas. Trajo para el cuerpo clínico neuropsiquiatras, especialistas de clínica médica, de pediatría, de oftalmología, de ginecología y de odontología y colocó en pie a la escuela para la formación de enfermeros psiquiátricos. Publicó más de cien trabajos. Influyó en la legislación para mejorar la asistencia a los enfermos. Fue co-fundador de periódicos médicos e instituciones como la Sociedad Brasileña de Psiquiatría, Neurología y Ciencias Afines y presidió la Academia Brasileña de Ciencias en donde recibió a Albert Einstein en 1925  y fue vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina.

Pero, antes que todo, Juliano Moreira fue médico. Él decía que el alienado debería ser tratado como cualquier otro enfermo, lo que demostraba su falta de prejuicio en relación a la enfermedad mental, concluye Fátima Vasconcellos.

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