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Zoología

Los zorros de América

El desmonte genera el encuentro entre especies distintas y promueve el surgimiento de híbridos

Cintia Posas El zorro de dientes pequeños procrea en el estado de São PauloCintia Posas

Con especies distribuidas por todos los continentes, a excepción del antártico, los zorros no gozan de mucha popularidad en Brasil. No es que tengan mala fama: a decir verdad, su existencia pasa casi desapercibida, pese a que son víctimas frecuentes de atropellamientos en las carreteras. Los propios biólogos no suelen prestarles atención, pero el grupo del genetista Eduardo Eizirik, de la Pontificia Universidad Católica de Rio Grande do Sul (PUC-RS), ha empezado a reconstruir la historia de la diversificación de estos animales en América del Sur y apunta de qué modo las alteraciones en el ambiente pueden afectar genéticamente a estas especies, aunque no se puede afirmar que esto les cause problemas a los animales.

De acuerdo con un artículo publicado en la edición de julio-septiembre de la revista Genetics and Molecular Biology, el zorro de dientes pequeños (Lycalopex vetulus) fue la primera especie de este grupo de cánidos que divergió evolutivamente de los linajes norteamericanos, hace entre 1 y 1,3 millones de años, después de que un ancestro común atravesó el istmo de Panamá rumbo al sur. Entre las ocho especies de zorros sudamericanos, ésta es la única que se restringe a Brasil, habitando de toda la extensión del Cerrado, la sabana brasileña, y afecta a los paisajes abiertos. Los análisis realizados por la genetista Ligia Tchaicka como parte de su doctorado dirigido por Thales de Freitas, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), y codirigido por Eizirik, muestran que el surgimiento y la diversificación del género Lycalopex ocurrieron en América del Sur.

Esta conclusión se encuadra en la hipótesis planteada por otros grupos, que indica que una elevación del nivel del mar habría separado a América del Sur en dos partes durante el Pleistoceno. Esta división habría dejado a un grupo en el este brasileño, que dio origen a la zorro de dientes pequeños, y a otro occidental, que se expandió hasta la región de los Andes y allí se diversificó dando origen a las otras especies.

Híbridos
Al comparar el material genético de cinco especies de zorros de América del Sur, Tchaicka, en la actualidad docente de la Universidad del Estado Maranhão (Uema), notó otro enigma: algunos ejemplares que habían sido clasificados como zorros grises de las pampas (L. gymnocercus) –típicos de la región sur de Brasil, y también de Uruguay, Argentina, Paraguay y Bolivia– tenían el ADN mitocondrial (transmitido únicamente por vía materna) más emparentado con el zorro gris o chilla, L. griseus, ampliamente distribuido por Chile y Argentina, por ende, por las dos vertientes de los Andes. Una explicación posible indicaría que estos zorros serían a decir verdad híbridos; una conclusión sorprendente, ya que, pese a que existe una superposición entre las distribuciones de ambas especies, no existen registros de lugares donde las dos existan.

Estudios más recientes y aún no publicados apuntaron otro foco de hibridación, en este caso entre el zorro gris de las pampas y el zorro de dientes pequeños, en São Paulo. “Con la desaparición gradual del Bosque Atlántico, el zorro va ocupando áreas abiertas y expandiendo su distribución hacia fuera del dominio del Cerrado”, explica el genetista. “Ya habíamos imaginado la posibilidad de que esta especie pudiera terminar encontrándose con el zorro gris de las pampas”. La formación de híbridos no es una novedad para él, que ya ha encontrado resultados similares entre tigrillos (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 159).

Es precisamente lo que está mostrando el trabajo del biólogo Fabricio Garcez durante su maestría y ahora en su doctorado, que cursa en el laboratorio de Eizirik, en la PUC-RS. Algunos animales con apariencia de L. vetulus tienen ADN mitocondrial de L. gymnocercus, una mezcla corroborada por marcadores presentes en el material genético nuclear que cada animal recibe tanto del padre como de la madre. Garcez ahora está efectuando análisis genómicos, con resultados preliminares que indican que todos los zorros paulistas que han tomado parte en muestras hasta el momento combinan material genético de ambas especies. Los resultados también sugieren que al menos algunos de estos animales ya no eran de la primera generación mestiza. Señal de que los híbridos, en ese caso, son al menos parcialmente fértiles.

“Estamos viendo que el ADN de L. gymnocercus está invadiendo más las poblaciones de L. vetulus y no al contrario”, comenta el docente de la PUC. Es una hibridación muy probablemente causada por las alteraciones resultantes de la ocupación humana, cosa que le genera preocupación. “Aún no sabemos si este proceso causará cambios genéticos profundos, con efectos sobre la existencia de la especie”, reflexiona Eizirik, quien presentó estos descubrimientos en el simposio sobre los 20 años de la genética de la conservación en Brasil, en el marco del congreso de la Sociedad Brasileña de Genética, realizado este mes en Caxambu, Minas Gerais.

Para ampliar los estudios y profundizar la comprensión genético de lo que está sucediendo con estos zorros, Eizirik sostiene que lo ideal sería conformar una red –tanto de investigadores como de gente no vinculada con la esfera académica– que pudiera recolectar y compartir información, fotografías e incluso muestras de material biológico extraídas de animales atropellados (los donantes involuntarios de material genético más frecuentes), como así también datos obtenidos en expediciones de campo y animales mantenidos en cautiverio.

Artículo científico
TCHAICKA, L. et al. Molecular assessment of the phylogeny and biogeography of a recently diversified endemic group of South American canids (Mammalia: Carnivora: Canidae). Genetics and Molecular Biology. v. 39, n. 3, p. 442-51. jul./ sep. 2016.

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