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INVESTIGACIÓN EMPRESARIAL 

Biofármacos en la mira

La empresa farmacéutica Libbs inaugura una fábrica de medicamentos de última generación para el tratamiento del cáncer y enfermedades autoinmunes

Léo Ramos Instrumental utilizado en el sector de desarrollo analítico para el control estructural de medicamentosLéo Ramos

La empresa farmacéutica Libbs inaugurará a fin de año una nueva planta fabril donde producirá medicamentos biológicos y biosimilares, fármacos de última generación destinados al tratamiento de enfermedades complejas, tales como el cáncer, la artritis reumatoide y otras dolencias autoinmunes. Esta nueva unidad de la empresa, con el nombre de Biotec, fue concebida como plataforma de desarrollo, producción y exportación de biofármacos. La misma contará con capacidad para producir 400 kilogramos de biosimilares por año, cuando todas sus líneas de producción funcionen a pleno. La fábrica contó con la financiación del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), por un monto de 227 millones de reales, para la edificación de las instalaciones, y otros 250 millones de reales que aportó la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), vinculada al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovaciones y Comunicaciones (MCTIC), destinados a la realización de estudios clínico de los primeros medicamentos que producirá esa unidad. La construcción de la fábrica demandó 18 meses de trabajo y otros tres que se dedicaron a la instalación y puesta a punto de los equipamientos.

La denominación de biofármaco alude a los medicamentos desarrollados a partir de un proceso biológico. Entre ellos, figuran los que se obtuvieron por vías biotecnológicas, cuando el principio activo se extrae de microorganismos o células animales modificadas genéticamente. En esos casos, el principio activo es una proteína recombinante terapéutica. Un ejemplo de ello lo constituyen los anticuerpos monoclonales recombinantes, altamente específicos en cuanto a su objetivo en el interior del cuerpo ‒en cada caso, los receptores que se encuentran en las células afectadas por cierta enfermedad‒ con menor compromiso de la estructura y funcionalidad de las células sanas. El mercado global de los biofármacos, productos que comenzaron a desarrollarse en la década de 1980, se estima en 160 mil millones de dólares anuales.

Empresa
Libbs
Centro de I&D
São Paulo, SP
Nº de empleados
2.500
Principales productos
Medicamentos para enfermedades cardiovasculares, oncológicas y dermatológicas, además de fármacos para trasplantados

En primera instancia, la meta de Libbs será la producción de biosimilares, remedios similares a un medicamento biológico innovador, aunque con sutiles diferencias en sus propiedades fisicoquímicas, estructurales y biológicas. “La diferencia entre los biosimilares y los biológicos innovadores reside en la estrategia adoptada para su desarrollo. Los biológicos están concebidos generalmente para un requerimiento médico no atendido, un nuevo objetivo, que involucra a un mecanismo de acción diferente. En tanto, los biosimilares son copias de esos productos innovadores y siguen un camino regulatorio que implica su comparación con el innovador para probar su biosimilitud fisicoquímica, estructural y biológica. También resulta necesario realizar una comparación mediante estudios en animales y clínicos en humanos para probar que su seguridad y eficacia sea igual a la del innovador”, explica la farmacéutica Fernanda Monteiro Kapritchkoff, experta en Investigación y Desarrollo (I&D) Externo de Libbs y líder del proyecto de transferencia de tecnología de anticuerpos monoclonales recombinantes de la empresa. “Los biosimilares sólo pueden comercializarse una vez que caduca la patente del biológico innovador y luego de la aprobación por las agencias reguladoras ‒en el caso de Brasil, Anvisa [Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria]‒, del dosier de registro que incluye, para los biosimilares, además de los módulos que son comunes para los productos biológicos, un estudio comparativo de las moléculas in vitro, y los estudios preclínico y clínico”, concluye.

Un biosimilar para el linfoma
El primer medicamento fabricado en Biotec es el biosimilar de Rituximab. El fármaco original, que se comercializa en Brasil bajo la denominación de MabThera, fue desarrollado por la empresa biotecnológica estadounidense Genentech y desde 1998 lo distribuye la farmacéutica suiza Roche. Se trata de un anticuerpo monoclonal recetado para el tratamiento del linfoma no hodgkiniano ‒un cáncer cuyo origen está en el sistema linfático‒, la artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes. Los anticuerpos son moléculas de defensa del organismo que se unen a un blanco específico en el cuerpo del enfermo. Los anticuerpos monoclonales recombinantes son derivados del clon de una célula de un mamífero que, luego de ser modificada genéticamente, recibiendo el gen que codifica el anticuerpo, se torna capaza de sintetizar dicha molécula, la cual actuará sobre un blanco específico de interés, dentro del organismo humano.

Léo Ramos A partir de la izquierda: Patricia Baraldi, Olga Alexopoulos, Tiago Sais, Flávio Cardoso, Giuliano Barissa y Fernanda MonteiroLéo Ramos

“Actualmente, desarrollamos parte de la ingeniería del medicamento. Anvisa iniciará el proceso de registro luego de la finalización de los estudios clínicos en curso”, informa Giuliano Barissa, gerente de Investigación y Desarrollo Externo de Libbs, área responsable de la gestión de las actividades de I&D que involucran colaboraciones con empresas, centros de investigación y universidades. Barissa explica que el proyecto para la producción del fármaco fue factible mediante la transferencia de tecnología de la farmacéutica española mAbxience, responsable del desarrollo de la molécula del biosimilar. Según ese acuerdo, Libbs se hizo cargo de parte de los ensayos clínicos y adquirió los derechos de comercialización del fármaco en el país.

La empresa contempla la producción en la planta de Biotec de otros cinco biosimilares, prescritos para el tratamiento del cáncer y enfermedades autoinmunes: adalimumab, bevacizumab, etanercept, palivizumab y trastuzumab. Todos ellos son objeto de Asociaciones para el Desarrollo Productivo (ADPs), en el marco de un programa de estímulo a la producción nacional de fármacos y medicamentos del Ministerio de Salud, que contempla la transferencia del conocimiento ‒en este caso, del proceso productivo de los biofármacos‒ a los laboratorios públicos como el Instituto Butantan, de São Paulo, la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), de Río de Janeiro, entre otros. En el caso de Libbs, el convenio es con el Instituto Butantan, por un período de cinco años, en el cual el instituto podrá producir el medicamento en forma simultánea a la empresa. “Los biofármacos que se elaboran en Brasil por medio de las ADPs reducirán la dependencia del país de las importaciones de remedios de alto costo”, resalta Monteiro. Actualmente, el 51% de lo que gasta el Ministerio de Salud en medicamentos, dentro del monto total previsto para 2016, de 15 mil millones de reales, está destinado a productos biológicos.

léo ramos Encapsulado de medicamentos…léo ramos

Un proceso flexible
Cuando comience a producir, Biotec será una de las mayores y más modernas fábricas de biofármacos de Sudamérica. Empleará una tecnología innovadora a la que se conoce con la denominación single use, es decir, uso único, en español, o descartable. En el proceso convencional, los medicamentos se fabrican en el interior de biorreactores de acero inoxidable, que deben sortear un proceso de limpieza al final de la producción de cada lote de medicamento. En el sistema single use de Libbs, el acero inoxidable de los biorreactores solamente es un envoltorio, que contiene unas bolsas descartables elaboradas a base de una película plástica, donde se realiza efectivamente el cultivo de las células y la producción de los anticuerpos monoclonales. No existe contacto del medio ni del producto con el soporte de acero inoxidable de los biorreactores. “Esta tecnología le confiere mayor flexibilidad al proceso productivo”, dice la química Patrícia Tambarussi Baraldi, gerente de Desarrollo Químico de Libbs. “De esa manera, evitamos el desperdicio de grandes volúmenes de agua en la limpieza, tal como ocurre en el caso de los sistemas convencionales. Tampoco son necesarias las etapas de control de limpieza para prevenir contaminaciones. Así, ganamos tiempo y reducimos costos”, explica Tambarussi Baraldi.

La nueva planta se está instalando dentro del complejo industrial que Libbs posee en la localidad de Embu das Artes, en el conurbano paulista, que ocupa un predio de 150 mil metros cuadrados y ya cuenta con fábricas farmacéutica y farmacoquímica, donde se elaboran respectivamente medicamentos e insumos farmacéuticos ‒activos que sostienen la empresa‒, además del Centro de Desarrollo Integrado (CDI), que es la unidad de I&D de la empresa. Elegida en 2015 y 2016 como la mejor compañía farmacéutica del país por el Anuario Época Negócios 360º, ésta comercializa 87 medicamentos recetados para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, ginecológicas, oncológicas, respiratorias y dermatológicas.

LÉO RAMOS … y etapa de pesaje del material para el proceso químicoLÉO RAMOS

Además de Libbs, hay otras farmacéuticas instaladas en Brasil que cuentan con proyectos de desarrollo de biofármacos, especialmente de biosimilares, entre las cuales se encuentran BioNovis, una joint venture creada por los laboratorios Aché, EMS, Hypermarcas y União Química, y Orygen Biotecnologia, formada por Eurofarma y Biolab; además de Cristália y Recepta. El año pasado, Eurofarma obtuvo el aval de la Anvisa para la producción del Fiprima, cuyo principio activo es el filgrastim. Fiprima, el primer medicamento biosimilar desarrollado totalmente en el país ‒versión de un fármaco desarrollado originalmente por Roche‒ está indicado para pacientes con problemas en el sistema inmunológico derivado de tratamientos quimioterapéuticos.

Innovaciones radicales
La compañía Libbs, fundada en 1958, es el noveno laboratorio en cuanto al valor, dentro del mercado farmacéutico minorista del país, según datos de la consultora IMS Health, de los siete primeros meses de 2016. La empresa, de capital nacional, cuenta con 2.500 empleados y el año pasado facturó 1.330 millones de reales. En los primeros seis meses de 2016 registró un crecimiento del 16,6% en su facturación bruta comparando con el mismo período de 2015. Ellos invierten anualmente el 17% de su facturación en investigación, desarrollo e innovación. El área de I&D está dividida en cuatro departamentos: desarrollos farmacéutico, químico, analítico y externo, con nuevos negocios, donde confluyen alrededor de 120 colaboradores, entre los que figuran biólogos, farmacéuticos, biotecnólogos y químicos. El 10% de los investigadores posee doctorado y otro 6% corresponde a magísteres en diferentes áreas, tales como farmacia, biotecnología y química.